UNIDAD DIDÁCTICA 9: EXIGENCIAS VISUALES Y SONORAS DE LA ACTIVIDAD.
9.1. CONCEPTO
Uno de los objetivos de la ergonomía es hacer que las condiciones de trabajo no perturben la salud del trabajador ni su capacidad de trabajo.
Así, esta disciplina aborda el estudio de dichas condiciones de trabajo desde tres puntos de vista: -.
⇒ Los factores medioambientales que pueden ser modificados (iluminación, temperatura, ruido, etc.).
⇒ Los efectos fisiológicos producidos por estos factores. ⇒ Cómo se siente el trabajador en dicho ambiente.
Por otro lado, la capacidad de diálogo entre el sistema hombre-máquina también puede resultar alterada por las condiciones físicas, por lo que la ergonomía estudiará qué factores pueden perjudicar dicha comunicación.
9.2. ERGONOMIA VISUAL. ILUMINACION-VISION.
El ojo humano se aprovecha de la capacidad que tiene para acostumbrarse a su entorno, pero su bienestar y su fatiga resultan afectados en gran medida por la luz y el color. Por este motivo, la ergonomía visual tiene como misión buscar combinaciones óptimas de luz y color para cada lugar de trabajo y para cada puesto de trabajo.
Por otro lado, tan perjudicial puede resultar el exceso como el defecto
de nivel' de iluminación De igual forma, hay que poner atención en la composición espectral de la luz y en la disposición del color del entorno.
Así, después de realizar un trabajo en unas malas condiciones de iluminación durante un número elevado de horas, puede aparecer una fatiga visual y del sistema nervioso central, como resultado del esfuerzo requerido para interpretar las señales, e incluso una fatiga muscular por mantener una postura incómoda. Esta fatiga puede ser responsable de una disminución de la producción y de la calidad de los trabajos y, además, la posibilidad de desencadenar accidentes.
Otros problemas que hay que considerar en la iluminación son los efectos producidos por el calor y otras radiaciones (UV), debido a que las fuentes luminosas emiten radiaciones, además de en el espectro visible, en otras gamas del espectro electromagnético.
9.2.1. EL FENOMENO FISICO DE LA LUZ
Para que una actividad profesional pueda desarrollarse con normalidad y de manera eficaz, es necesario que exista luz (característica ambiental) y visión (característica personal), y que ambas se complementen.
La luz se puede definir como una forma particular de radiación electromagnética, es decir, se trata de una forma concreta de energía radiante. Por tanto, la luz se propaga o desplaza, no a través de un conductor, como ocurre con la energía eléctrica o mecánica, sino por medio de radiaciones. Estas radiaciones son perturbaciones periódicas del estado electromagnético del espacio o energía radiante.
Existen varios tipos de radiaciones electromagnéticas, que se clasifican en función de las longitudes de onda, rayos ultravioleta, rayos infrarrojos, ondas de radio, rayos-X, radiaciones visibles, etc. (ver figura 1).
Así, el espectro luminoso se puede subdividir de modo aproximado en una serie- de seis intervalos de longitud de onda correspondientes a los colores' fundamentales en los que se descompone la luz blanca por medio de un prisma.
Como resultado de dicha división, el espectro transita de los violetas a los azules, de éstos a los verdes, a los amarillos, a los anaranjados y a los rojos, en una transición continua en la que el ojo no es capaz de
determinar cuándo un color termina para que comience el otro, aunque la naturaleza de estos cambios es automáticamente discreta (ver figura 1).
Los límites del espectro no son absolutos, dependen de la intensidad energética .del individuo y del grado de fatiga del ojo en el momento en que se produce la' percepción.
Como se puede apreciar, el ojo humano "sólo" percibe una pequeña parte del espectro, denominada luz visible o espectro visible. Además, el ojo está; "diseñado" de tal forma que su respuesta es óptima para luz de 550 nanómetros de longitud de onda, la cual corresponde al color amarillo.
La luz es visible, pues las ondas comprendidas dentro del intervalo de longitud de onda que ocupa son capaces de estimular al analizador visual de la vista. El reflejo de esas ondas conduce la imagen que se traslada a través del espacio hasta el órgano de la visión (la diferencia con alguna de las otras manifestaciones energéticas es que la luz no precisa de un medio material para propagarse, como lo necesitan algunas otras).
Una vez que las ondas llegan al aparato ocular, se dan una serie de transformaciones físicas hasta que éstas inciden en la retina, que actúa como transmisor de las señales que llegan, transformando la energía electromagnética en energía nerviosa que reproduce en la mente una imagen de la generada en el exterior, y que es susceptible de ser interpretada por el cerebro.
9.2.2. ILUMINACION
Es evidente que no es lo mismo iluminar un lugar de trabajo que tenga pantallas de visualización de datos que un taller de chapa y pintura. La iluminación hace la diferencia. Desde la simple tarea de enhebrar una aguja sin ningún tipo de dificultad, hasta el hecho de leer un libro sin forzar la vista, depende de una correcta iluminación.
Por otro lado, la luz también repercute en el acondicionamiento estético de los lugares de trabajo. Puede cambiar un lugar de trabajo positiva o negativamente o puede hacer que veamos un habitáculo pequeño como si fuera un sitio espacioso, y al contrario. La visión, pues, es la forma de percepción más rica del ser humano.
9.2.3. LA VISION
Tiene una influencia enorme dentro del contexto de percepción de la información. Por eso, mejorando este aspecto se obtiene a su vez una mejora de rendimiento en el trabajo, así como una mayor confortabilidad visual y una máxima seguridad. Las consecuencias no sólo repercuten, como se podría pensar, favorablemente sobre las personas (reduciendo la fatiga, la tasa de errores y accidentes, etc.), sino que contribuyen a aumentar la cantidad y calidad del trabajo.
De la misma manera que un buen diseño del entorno visual favorece las condiciones de trabajo, un diseño negligente puede llevar a situaciones e incomodidad visual y dolores de cabeza, a defectos visuales, a errores, a accidentes, a la imposibilidad de observar los detalles, etc.
La luz que se percibe no se corresponde con radiaciones monocromáticas (de una única longitud de onda), sino que generalmente provienen de radiaciones policromáticas, por lo que los objetos presentan diferentes tonalidades o mezclas de colores.
En resumen, se puede afirmar que el color de los objetos que percibimos depende de la composición espectral de la luz emitida por el sistema de iluminación, de las características de reflexión de la superficie contemplada, de los contrastes de color y de la adaptación cromática.
9.2.4. FENÓMENO FISIOLÓGICO DE LA VISIÓN.
El ojo es el responsable de transformar la energía luminosa en energía eléctrica, que se transmite al cerebro a través del nervio óptico. Los elementos más importantes son (ver figura 2):
∙Tres membranas: retina, esclerótida y coroides:
- Retina. Membrana situada en el fondo del ojo, es la zona fotosensible que a partir de la luz que recibe genera una información (energía eléctrica) que se transmite al cerebro por el nervio ocular.
- Esclerótida Es la membrana más externa y que tiene la finalidad de proteger al ojo. La parte anterior transparente es la córnea.
- Coroides. Membrana atravesada por numerosos vasos sanguíneos que aportan el oxígeno. La parte anterior coloreada es el iris, con su correspondiente abertura denominada iris.
∙ El cristalino, una lente biconvexa (semejante a una lupa), es el responsable de focalizar sobre la retina la imagen del objeto que se mira. Este ajuste se consigue mediante la intervención de los músculos internos del ojo, que modifican la forma del cristalino para mantener una imagen limpia en la retina.
∙ El iris, situado delante del cristalino, es la parte coloreada del ojo,
∙ La pupila, situada en el centro, es un orificio circular que varía su diámetro en función de la cantidad de luz que entra al ojo.
Estructura del ojo humano.
La retina es la capa más interna y está compuesta sobre todo por células nerviosas con el fin de recibir los rayos luminosos que provienen del mundo exterior. Las células receptoras sensibles a la luz se encuentran en su superficie exterior, delante de una capa de tejido pigmentado.
Estos fotorreceptores se llaman conos y bastones y son sensibles a diferentes tipos de luz.
Conos son sensibles al color y para ser excitados necesitan de iluminaciones relativamente altas.
Bastones son células incapaces de percibir los colores, pero funcionan con iluminaciones muy débiles.
La retina en el centro tiene una pequeña mancha amarilla, llamada mácula lútea, dentro de la cual se encuentra la fóvea, la zona del ojo con mayor agudeza visual. La capa sensorial de la fóvea se compone sólo de células con forma de conos, mientras que en torno a ella también se encuentran células con forma de bastones.
A medida que se aleja del área sensible, las células con forma de cono se vuelven más escasas y en los bordes exteriores de la retina sólo existen las células con forma de bastones. Si los conos son capaces de discriminar los colores y. aumentar ligeramente su sensibilidad, los bastones sólo perciben la luz sin poder distinguir el color. Pero si los bastones tienen la capacidad de incrementar' notablemente frente a iluminaciones débiles, los conos llegan a dejar de, funcionar cuando la luz es insuficiente.
La máxima sensibilidad del ojo humano se centra a una longitud de onda de 555 nm, que corresponde al color amarillo-verdoso y su sensibilidad disminuye progresivamente hacia ambos lados del espectro (ver figura 3). Existen dos', curvas de sensibilidad relativa para el ojo humano:
⮚ Visión diurna o fotópica. Es la visión del ojo normal cuando está adaptado a" niveles de luminancia de al menos varias cd/m2(ver figura 4).
⮚ Visión nocturna o escotópica. Es la visión del ojo normal cuando está adaptado a niveles de luminancia inferiores a algunas centésimas de cd/m2(ver figura 4).
⮚ Visión intermedia o mesópica.
Los valores de visibilidad relativa o de sensibilidad del ojo humano que se utilizan en luminotecnia hacen referencia, en la mayoría de los casos, a la visión fotópica o diurna.
Figura 4.- Visión fotópica y escotópica.
9.2.5. CAMPO VISUAL.
La visión binocular del hombre alcanza un campo aproximado de 180º horizontalmente, y verticalmente de 50° sobre la línea de visión y de 80° hacia abajo.
Respecto a la percepción del detalle, visión foveal, ésta sólo tiene lugar dentro de un ángulo sólido muy reducido que abarca la línea de visión. A medida que se aumenta la distancia a la línea de visión, la percepción del detalle y del color es cada vez más imprecisa.
Figura 5.- Campo de visión.
9.2.6. FACTORES FISIOLÓGICOS DE LA VISION
El ojo humano responde a la radiación luminosa o luz, y es más sensible a la/ región del espectro luminoso correspondiente al color amarillo-verdoso, mientras que la sensibilidad disminuye hacia ambos lados del espectro. Esta sensación: visual depende de: la acomodación visual, la adaptación visual (respuesta a la luminancia) y la agudeza visual (percepción del detalle y del color).
A) Acomodación visual.
Es la capacidad que tiene el ojo para enfocar correctamente sobre la retina los objetos a diferentes distancias. Esto se realiza por medio del músculo ciliar y tiene como objetivo enfocar correctamente en la retina la imagen del objeto observado. En los ojos sanos, los objetos a esa distancia se forman en la retina, ni delante ni detrás.
Cuando los objetos se forman delante o detrás de la retina aparecen borrosos para el observador. La miopía es la incapacidad del ojo para enfocar en la;' retina objetos distantes del ojo. En este caso los objetos se forman delante de la retina. Por su parte, la hipermetropía describe la incapacidad de un ojo para enfocar en la retina objetos que están próximos al ojo. Estos objetos se forman detrás de la retina.
Utilizando de nuevo la metáfora de una cámara de fotos no automática diremos que, de la misma manera que al hacer una fotografía giramos el objetivo hasta que vemos nítidamente la imagen que queremos enfocar, el ojo tiene esta capacidad para focalizar objetos situados en distintos planos. A esto se le denomina acomodación.
Cuando el ojo trabaja observando objetos relativamente lejanos, su esfuerzo es mucho menor que cuando debe observar objetos muy cercanos, sobre todo cuando éstos son pequeños. La acomodación mantenida a objetos que están próximos a los ojos obliga a una permanente tensión de los músculos ciliares que es un factor desencadenante de la fatiga visual.
Otras actividades obligan a un constante cambio de enfoque, lo que producirá también fatiga visual, pues el incremento de la frecuencia de
cambio de enfoque obliga a los músculos ciliares a un ejercicio muy agotador.
De hecho, el cansancio visual es mucho más frecuente entre profesionales obligados por su actividad a tareas de este tipo que entre personas cuyos trabajos requieren fundamentalmente la visión mediana o cercana, como es el caso de campesinos y pescadores.
Por todas estas razones, en un lugar de trabajo donde hay puestos en los que se trabaja con pantallas de visualización de datos, por ejemplo, es aconsejable utilizar porta documentos o atril, sobre todo en los puestos en los que las operaciones de introducción de datos son muy frecuentes.
Dichos documentos deberán dar la posibilidad de ser emplazados en cualquier lugar, ser regulables en altura y permitir una determinada inclinación (de 30° a 70° en relación al plano horizontal).
Para las tareas que obligan al paso frecuente de la vista desde el documento a la pantalla y viceversa es importante conseguir que la distancia entre ojo-pantalla y ojo-documento sea semejante. Esto permitirá evitar un constante ejercicio de acomodación. Para prevenir la fatiga de una parte de los músculos oculomotores es conveniente que el documento y la pantalla se sitúen lo más próximos posible.
Un factor que influye en la acomodación visual es la edad, ya que la capacidad de dicha acomodación en el ojo disminuye como consecuencia; entre otras cosas, del endurecimiento del cristalino, y produce una disminución de la agudeza visual.
La pérdida de elasticidad que se sufre con la edad, denominada vista cansada o -; presbicia, hace que aumenten la distancia focal y la cantidad de luz mínima necesaria para formar una imagen nítida. Dicha agudeza visual aumenta con el contraste y con la luminosidad de la tarea.
B) Adaptación visual (respuesta a la luminancia)
Es la facultad que tiene el ojo para ajustarse automáticamente a cambios en ' los niveles de iluminación. Se debe a la capacidad del iris
para regular la abertura de la pupila y a cambios fotoquímicos en la retina. Si la iluminación es deficiente, el ojo incrementa su sensibilidad a la luz y aumenta el diámetro de la pupila para que penetre más cantidad de luz.
Si la iluminación es excesiva, el ojo disminuye su sensibilidad y reduce el diámetro pupilar para impedir que penetre en él demasiada luz. El ajuste de la dosis de la luz recibida por el ojo se efectúa modificando la apertura de la pupila. La variación del diámetro de la pupila se efectúa mediante la contracción y dilatación del iris.
Conviene señalar que al pasar de niveles de luz bajos a niveles elevados, la adaptación visual se realiza en poco tiempo, en comparación con el que se requiere cuando se pasa de niveles elevados a niveles bajos de iluminación.
Así la adaptación en una sala de cines cuando venimos del exterior puede durar del orden de veinte minutos, mientas que para el contrario, con un minuto es suficiente. Cuando en el campo visual existen partes excesivamente luminosas respecto al nivel al que el ojo está adaptado, se producirá deslumbramiento.
C) Agudeza visual (percepción del detalle y del color)
La percepción del detalle es máxima cuando la imagen cae en la fóvea, y. disminuye a medida que se aleja de este punto. Esto es debido al descenso en la concentración de conos y a que la visión empieza a depender de los bastones, células de menor intensidad. Para que se produzca una sensación visual determinada es necesario:
Qué incida una cantidad suficiente de energía luminosa. Así, la luz es amplificada por el ojo y hace de este modo visibles los pequeños detalles.
Tiempo necesario para que la energía produzca una respuesta. Cuando el tiempo es muy reducido, la sensación disminuye o simplemente no se produce.
En condiciones de escasa iluminación la sensación visual depende de los bastones. Por el contrario, a medida que se incrementa la luminancia sobre la retina, los conos se vuelven más activos, y con ello la agudeza.
9.3.TAREAS, LUGARES Y NIVELES DE ILUMINANCIA REQUERIDOS.
El Real Decreto 486/1997, por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo, recoge en el Artículo 8 y en el Anexo IV los aspectos relacionados con la iluminación.
El nivel de iluminación para cada tipo de tarea se realiza a partir de los datos recogidos en dicho anexo (ver Tabla II).
Tabla II.- Niveles de iluminación según anexo IV del RD 486/1997.
Siguiendo las indicaciones del Real Decreto, estos niveles mínimos deberán duplicarse cuando concurran las siguientes circunstancias:
En las áreas o locales de uso general y en las vías de circulación cuando por sus características, estado u ocupación existan riesgos apreciables de caídas, choques u otros accidentes. Pero no hay que olvidar que para aplicar este criterio se requiere una evaluación previa de los riesgos de accidente existentes en las citadas áreas o vías de circulación.
(1) El sistema de iluminación debe ser diseñado de tal forma que los citados niveles de iluminación se obtengan en el mismo lugar donde se realiza la tarea. Así pues, dichos niveles deberían ser medidos a la altura del plano de trabajo y con su misma inclinación, dado que los niveles de iluminación horizontal, vertical o en cualquier otro plano pueden ser distintos. En las áreas de uso general los niveles de iluminación han de obtenerse a una altura de 85 cm. del suelo. En tanto que en las vías de circulación dichos niveles se deben medir al nivel del suelo, con el fin de asegurar la visualización de posibles obstáculos o discontinuidades en el mismo.
En las zonas donde se realicen tareas, cuando un error de apreciación visual durante la realización de las mismas pueda suponer un peligro para el trabajador que las ejecuta o para terceros, o bien cuando el contraste de luminancias o de color entre el objeto y el fondo sobre el que se encuentra sea muy débil (esta situación puede darse, por ejemplo, en trabajos de igualación de colores, cosido de telas en el que utilizamos hilo del mismo color, etc.).
La decisión de duplicar o incrementar el nivel de iluminación en una determinada zona de trabajo se debería tomar tras considerar:
⮚ Los riesgos para la seguridad y salud de los trabajadores dependen de las condiciones de visibilidad.
De este modo, la disminución de la eficacia visual puede aumentar el número de errores y accidentes, así como la carga visual y la fatiga durante la ejecución de las tareas. Pero también se pueden producir accidentes como consecuencia de una iluminación deficiente en las vías de circulación, escaleras y otros lugares de paso.
⮚ Las exigencias visuales de las tareas desarrolladas.
⮚ Las características de los trabajadores: las exigencias visuales de la tarea no constituyen el único factor que hay que considerar en el acondicionamiento de la iluminación, también es necesario tener en cuenta la existencia de trabajadores con una capacidad visual menor de la normal, así como las consecuencias negativas para la seguridad de las personas que se pueden derivar de los errores
debidos a una mala visibilidad.
Esto puede requerir el aumento de los niveles de luz y la adecuación de otros aspectos de la iluminación, de acuerdo con los criterios que se exponen más adelante.
Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT) referida a los Lugares de Trabajo. Así en primer lugar indica qué se debe entender por:
Por otro lado, la Guía del INSHT realiza una comparación entre los niveles mínimos de iluminación establecidos en el Real Decreto y aquellos establecidos por las normas UNE 72-163-84 y UNE 72-112-85 (ver Tabla III):
Tabla III- Comparación de niveles de iluminancia.
Ejemplo:
Tareas visuales según UNE 72-112-85.
Categoría D: manejo de máquinas y herramientas pesadas, lavado de automóviles, etc.
Categoría E: Trabajos comerciales, reparación de automóviles, planchado y corte en trabajos de confección, etc.
Categoría F: escritura y dibujo con tinta, ajuste en mecánica, selección industrial de alimentos, etc.
Categoría G: escritura y dibujo con lápiz, costura en actividades de confección, etc.
Categoría H: montaje sobre circuitos impresos, trabajos de relojería, igualación de colores, etc.
9.4. NIVEL DE ILUMINACIÓN EN OFICINAS
Los criterios relativos al acondicionamiento de los puestos de trabajo con pantallas de visualización, se pueden encontrar en la "Guía Técnica para la evaluación y prevención de los riesgos relativos a la utilización de equipos con pantallas de visualización", editada por el INSHT.
Así, los niveles se clasifican según la tarea que se desarrolle y que condicionará los requerimientos visuales del trabajador.
Clasificaremos las tareas según la frecuencia del uso del ordenador en ellas:
- Trabajo con documentos: es aquella tarea en la que el uso de la PVD es esporádico, y en la que el nivel de iluminación recomendado es de 700 lux.
- Trabajo mixto: es aquella tarea en la que el uso de la PVD se compagina de un modo simultáneo con otras tareas de oficina convencional. El nivel de iluminación recomendado es de 500 lux.
- Trabajo con ordenador: tarea en la que el trabajo con el ordenador y el uso de la PVD son preponderantes frente a otros aspectos de la oficina. Clásicamente son trabajos de CAD, programación y tareas en las que la vista se centra fundamentalmente en el monitor. El nivel de iluminación recomendado es 300 lux.
9.5. INSTRUMENTOS DE MEDIDA
Para la determinación del nivel de iluminación y de la luminancia se recomienda seguir la norma ISO 8995:1989 "Principios de ergonomía visual. Iluminación de los sistemas de trabajo interiores".
Esta norma se puede aplicar a lugares de trabajo como edificios industriales, hospitales y oficinas, pero no incluye aquellos locales donde las actividades deban desarrollarse con un bajo nivel de iluminación (proyección de diapositivas, manipulación de materiales fotosensibles, etc.).
9.5.1. NIVEL DE ILUMINACION. LUXOMETRO
El luxómetro dispone de una célula fotoeléctrica, de forma que cuando incide la luz sobre el dispositivo se produce una corriente de electrones que es proporcional a la iluminación. Este equipo está dotado de una tapa difusora, de tal manera que la luz que le llega en todas las direcciones se pueda valorar correctamente.
Su respuesta espectral es semejante a la sensibilidad espectral del ojo humano. El nivel de iluminación según la norma ISO se debe medir en el
plano de trabajo. En aquellos casos donde no exista dicho plano (locales) la medición se efectuará a una altura de 0,85 metros de suelo. Para las zonas de circulación, la altura del plano de medida no debe ser superior a 0,2 m.
La medición debe hacerse en las condiciones normales de uso del lugar de trabajo, evitando en todo momento que el técnico pueda interferir en la incidencia de la luz sobre el equipo. En el caso de locales, la superficie del mismo se dividirá en un número de rectángulos de iguales formas y dimensiones (estos irán en función de las dimensiones del local, así como del espaciamiento de las luminarias).
A continuación, se procederá a realizar una medida del nivel de iluminación en el punto medio de cada uno de los rectángulos, calculando el valor medio a partir de todas las lecturas, sin ser anotados el valor máximo y mínimo.
La medición en el caso de puestos de trabajo debe realizarse en aquellos puntos o planos donde se encuentren los diferentes elementos de la tarea, en la posición habitual del trabajador y teniendo en cuenta su sombra proyectada.
Así, al colocar el luxómetro no se deben perturbar las condiciones de ejecución de la tarea, ni el técnico debe interferir en la luz que le llega al puesto de trabajo. Como en el caso de los locales, el área de trabajo se dividirá en rectángulos, mientras que si la superficie de trabajo es reducida, se tomará al menos una medida.
9.6. ILUMINACION NATURAL Y ARTIFICIAL 9
La preferencia por la iluminación natural sigue siendo la más aconsejable, a pesar de los progresos de la iluminación artificial. De todas formas, aunque se mejoren las condiciones de iluminación natural de un local, siempre seguirá siendo necesaria la iluminación artificial, aunque sólo sea para permitir el uso de los espacios interiores durante los momentos de oscuridad.
9.6.1. ILUMINACION NATURAL
Es suministrada por la luz diurna y presenta unas características muy específicas si se tiene en cuenta que su fuente, la bóveda celeste, es una fuente difusora y esencialmente variable según las estaciones, la hora del día y las condiciones meteorológicas dominantes.
Entre sus ventajas se pueden citar las siguientes:
∙ Produce menos cansancio a la vista (pues el ojo humano está adaptado a la luz del sol).
∙ Permite apreciar los colores en su valor exacto.
∙ Es la más económica.
∙ Permite un contacto con el exterior (de modo que constituye un elemento de bienestar).
∙ Ofrece ordinariamente una combinación de componentes directos y difusos que se proyectan en abundancia, no sólo sobre la superficie de trabajo, sino también sobre el techo y parte superior de las paredes del local, de modo que se crean grandes superficies de débil luminosidad.
Respecto a los inconvenientes hay que señalar:
∙ Es necesario complementarla con luz artificial debido a la corta duración de los días en algunas latitudes, a las variaciones de intensidad por los cambios atmosféricos y a la formación de sombras externas en muchos lugares del local.
∙ Como fuente esencialmente variable; a veces eleva el nivel luminoso hasta varias veces el mínimo exigido, o viceversa.
El Real Decreto 486/1997 indica que, siempre que sea posible, los lugares de trabajo tendrán una iluminación natural. Todas las razones arriba expuestas justifican el interés de aprovechar al máximo la iluminación natural en los lugares de trabajo.
Pero no hay que olvidar que el acondicionamiento de la iluminación natural conlleva la colocación correcta de los puestos de trabajo respecto a las ventanas o claraboyas, de manera que los trabajadores no sufran deslumbramiento y la luz solar no se proyecte directamente sobre la superficie de trabajo.
Estas medidas se pueden complementar con la utilización de persianas, estores, cortinas y toldos, destinados a controlar tanto la radiación solar directa como el posible deslumbramiento.
No obstante, el Real Decreto 486/1997 añade que deberá complementarse una iluminación artificial cuando la iluminación natural no garantice por sí sola las condiciones de visibilidad adecuadas.
9.6.2. ILUMINACION ARTIFICIAL
Se usa cuando no es posible la iluminación natural, y para complementar el nivel de iluminación proporcionado por la luz diurna. Está concebida para las condiciones de luz más desfavorables, es decir, cuando hay ausencia completa de luz del día. Las fuentes luminosas empleadas para la iluminación artificial se denominan lámparas.
En muchos casos el nivel de la iluminación general puede ser suficiente para todas las tareas realizadas en un local de trabajo, pero en otras ocasiones las necesidades particulares de algún puesto o tarea visual pueden hacer aconsejable el empleo de sistemas de iluminación localizada que complementen el nivel de la iluminación general.
Cuando se utilice iluminación localizada en algún puesto o zona de trabajo, es necesario proporcionar también una iluminación general, destinada a evitar desequilibrios de luminancia en el entorno visual. Esta iluminación general debería ser mayor cuanto más grande sea el nivel de la iluminación localizada.
9.7. ILUMINACION GENERAL y LOCALIZADA
Dependiendo del grado de uniformidad que se desee, podemos distinguir tres casos de iluminación: general uniforme, general localizada y localizada.
9.7.1. ILUMINACION GENERAL UNIFORME
Este tipo de instalación proporciona una iluminación uniforme sobre toda el área iluminada. Es un método de iluminación muy extendido y se usa habitualmente en oficinas, centros de enseñanza, fábricas, comercios, etc. Se consigue distribuyendo las luminarias de forma regular por todo el techo del local, sin tener en consideración los posibles emplazamientos de los diferentes puestos de trabajo.
Esto último genera, en ocasiones, posibles problemas de deslumbramientos y reflejos en las personas que utilizan PVD. Para evitar este tipo de inconvenientes es aconsejable situar las luminarias lo más altas posible, al mismo tiempo se logrará mejorar considerablemente el reparto de la luz en el local.
Una variante de este tipo de instalaciones lo constituye la iluminación general con iluminación localizada de apoyo. Esta última se logra con luminarias montadas cerca del puesto de trabajo. En cualquier caso, se debe cumplir la siguiente relación:
9.7.2. ILUMINACION GENERAL LOCALIZADA
Este tipo de instalación proporciona una distribución no uniforme de la luz, de manera que ésta se concentra sobre las áreas de trabajo. El resto del local, formado principalmente por las zonas de paso, se ilumina con una luz más tenue.
Se consiguen así importantes ahorros energéticos, puesto que la luz se concentra allá donde hace falta.
Este sistema presenta algunos inconvenientes respecto al alumbrado general. En primer lugar, si la diferencia de luminancias entre las zonas de trabajo y las de paso es muy grande, se puede producir deslumbramiento molesto.
El otro inconveniente se cuestiona qué ocurriría si se cambiasen de sitio con frecuencia los puestos de trabajo. Es evidente que, si no podemos mover las luminarias, tendremos un serio problema. Se puede conseguir este alumbrado concentrando las luminarias sobre las zonas de trabajo.
Una alternativa es apagar selectivamente las luminarias en una instalación de alumbrado general.
9.7.3. ILUMINACION LOCALIZADA
Este tipo de instalación se emplea cuando se necesita una iluminación suplementaria cerca de la tarea visual para realizar un trabajo concreto. El ejemplo típico serian las lámparas de escritorio. Recurriremos a este método siempre que el nivel de iluminación requerido sea superior a 1000 lux., cuando haya obstáculos que tapen la luz proveniente del alumbrado general, cuando la luz no sea necesaria permanentemente o para personas con problemas visuales.
Un aspecto que hay que considerar cuando se emplea este método es que la relación entre las luminancias de la tarea visual y el fondo no sea muy elevada, pues en caso contrario se podría producir un deslumbramiento molesto.
9.8. ERGOACUSTICA. AMBIENTE ACUSTICO
El ruido es, por tanto, un factor contaminante capaz de producir enfermedades y favorecer los accidentes, además de otras muchas consecuencias negativas sobre la salud en general (como hipertensión arterial, una mayor incidencia de accidentes cardiovasculares, alteraciones digestivas, alteraciones hormonales, alteraciones de la voz, estrés, alteraciones del crecimiento en los niños, etc.), sobre la audición (hipoacusia, trauma acústico, etc.) y sobre las actividades humanas (pérdida de inteligibilidad por enmascaramiento, dificultades para la
comunicación oral, trastornos del aprendizaje, pérdida de la concentración, etc.).
Desde el punto de vista de la ergonomía, el ruido produce, cuando menos, molestias que se reflejan a lo largo de la jornada laboral. Esto se agrava si las actividades que se tienen que desarrollar requieren alta concentración, atención, diálogo con máquinas a través de software o si son actividades que se deben desarrollar con las menores perturbaciones posibles. Es fundamental, pues, que se dé tanto el
confort acústico como ciertas condiciones acústicas en el entorno del trabajador.
El ambiente sonoro desde el punto de vista de la ergonomía es abordado por la disciplina denominada Ergoacústica. Su análisis se centra en averiguar cómo el ruido es capaz de interferir en la actividad de trabajo del hombre y en su actuación:
o Dificultando la transmisión y percepción de la palabra o su inteligibilidad.
o Interfiriendo en la recepción de estímulos sonoros (timbres de alarma, señales acústicas, etc.).
9.8.1. SONIDO
Está demostrado que el sonido produce unos efectos perjudiciales en el aparato auditivo, conocidos como pérdidas de audición, por encima de 80 dBA y para tiempos de exposición de 8 horas diarias al cabo de unos años.
Pero no se pueden conocer con exactitud los límites del disconfort y de las molestias causadas por el ruido debido al carácter subjetivo de éstas. Para describir correctamente un sonido es necesario precisar su nivel de presión acústica, su frecuencia, el tiempo de exposición y la distancia al foco.
9.8.2. RUIDO
Una persona puede encontrarse bien en un lugar donde la música ambiental alcance los 100 dBA, pero a otra persona le puede parecer un ruido insoportable. Es más, el mismo individuo puede apreciar un estímulo sonoro de uno u otro modo según la circunstancia en la que se encuentre. Pero no todos los sonidos son ruidos.
El ruido puede ser muy molesto y perjudicar la capacidad de trabajar, ya que ocasiona tensión y perturba la concentración. De este modo, puede provocar accidentes al dificultar las comunicaciones y las señales de
alarma. Además, el ruido puede causar problemas de salud crónicos y puede hacer que se pierda el sentido del oído. El ruido como elemento perturbador tiene como resultado una molestia que varía en función de:
∙ Características de los sujetos (edad, sexo, motivación, estatus social, etc.).
∙ Actividad (trabajo o descanso, grado de dificultad de la tarea, etc.).
∙ Parámetros que definen los estímulos (intensidad, frecuencia, duración, etc.).
Las máximas molestias provocadas por el ruido ocurren cuando: ∙ Los ruidos presentan elevadas intensidades y frecuencias.
∙ Son ruidos inhabituales, discontinuos e irregulares (aquellos ruidos habituales, continuos o regulares generan menores molestias).
∙ Cuando se ignoran las causas que lo producen.
9.8.3. FRECUENCIA
Es el número de vibraciones del sonido producidas en un segundo, y se mide en hercios (Hz) o ciclos por segundo.
El oído humano percibe frecuencias comprendidas entre 20 y 20.000 Hz, aunque puede variar de unas personas a otras. Las vibraciones de menos de 20 Hz. pueden ser percibidas por el tacto, y las de más de 20.000 Hz. (ultrasonidos) no son percibidas por el hombre, pero sí pueden serlo por algunos animales como el delfín o el perro.
9.8.4. ECO
Cuando se produce un sonido en el interior de un local las superficies que componen el mismo ocasionan una serie de efectos diferentes, dependiendo de las características de las mismas. Así, cuando las ondas sonoras inciden en las superficies, éstas las reflejan de diferente forma según su coeficiente de reflexión acústica. Como es lógico, primero se percibe el sonido directo, es decir, el sonido que nos llega a nuestro oído sin que se haya reflejado en ninguna superficie. Una vez recibido el sonido directo, llegará a nuestros oídos, con un retraso de tiempo con respecto al sonido directo, el sonido reflejado por las superficies del local.
Tanto el retraso como el nivel sonoro del sonido reflejado dependen de las características físicas del local y de sus superficies. Si el retraso entre el sonido directo y el reflejado es mayor de 1/10 de segundo, el sistema de audición humano será capaz de separar las dos señales y percibirlas como tales, primero una y después la otra, es decir, el eco.
El eco es, pues, una repetición del sonido producida por su reflexión, cuando la diferencia de espacio recorrido entre la onda sonora directa y la reflejada es tal que permite que se perciba como dos sonidos.
9.8.5. REVERBERACION
Cuando el sonido emitido por un foco situado en el interior de un recinto cerrado y posteriormente reflejado llega con un tiempo inferior a 1/10 de segundo, nuestro sistema de audición no es capaz de separar ambas señales (directa y reflejada) y las toma como una misma pero con una duración superior de ésta. Normalmente, esto se entiende como reverberación.
En resumen, se trata de un fenómeno por el cual, en el interior de un recinto cerrado y debido a las múltiples reflexiones sobre las paredes, persiste un sonido cuando ya ha cesado su fuente emisora.
9.9. EFECTOS ERGONOMICOS DEL RUIDO
La exposición al ruido ocasiona problemas que pueden producir una pérdida de audición debido a la exposición a ruidos en el lugar de
trabajo o alteraciones fisiológicas en órganos diferentes al de la audición, sino que desde una óptica ergonómica también puede producir:
⮚ Molestias o distracciones a las personas
⮚ Interferir en la comunicación verbal.
⮚ Alterar el desarrollo de algunas tareas.
⮚ Provocar problemas de tipo psicológico.
En resumen, el ruido puede provocar una larga serie de efectos no auditivos, cuya magnitud no es fácil de cuantificar, como tampoco lo es su relación con el nivel de ruido percibido.
El ruido, pues, tiene efectos fisiológicos y psicológicos:
⮚ Para niveles de presión acústica bajos, entre 30 y 60 dB, se inician las molestias psíquicas de irritabilidad, pérdida de atención y de interés, etc.
⮚ A partir de 60 dB y, hasta los 90 dB, aparecen las reacciones neurovegetativas, como el incremento de la tensión arterial, la vasoconstricción periférica, la aceleración del ritmo cardíaco, el estrechamiento del campo visual o la aparición de la fatiga. Para largos períodos de exposición puede iniciarse la pérdida de la
audición por lesiones en el oído interno.
⮚ A los 120dB se llega al límite del dolor.
⮚ A los 160dB se puede producir la rotura del tímpano.
Según los expertos, las exposiciones prolongadas en ambientes ruidosos provocan el debilitamiento de las defensas del organismo frente a diversas dolencias, sobre todo cuando el sujeto posee predisposición a las mismas, como son las úlceras duodenales o las neurosis.
A) MOLESTIAS Y ALTERACIONES EN EL DESARROLLO DE LA TAREA
El ruido como estresor puede tener sobre el trabajo efectos muy variados. Tiende a elevar el nivel de vigilancia y, por tanto, a aumentar la actuación. Sin embargo, este efecto positivo sigue las leyes de estimulación de la vigilancia y, en concreto, las relacionadas con el declive en función del tiempo, del acostumbramiento y la repetición. En cualquier caso, los efectos facilitadores del ruido son raros, débiles y siempre de corta duración.
Por otro lado, el ruido actúa como un estímulo no deseado que el sujeto debe despejar sin interrupción en la interacción con la tarea principal. Tiene, en este sentido, un efecto distractivo. Como resultado, esta actividad continua genera una sobrecarga informativa, acapara la atención, causa fatiga cognitiva o mental y limita considerablemente el tratamiento de la información.
Se sabe que un mismo ruido frente a dos trabajos con contenidos distintos puede ser molesto para el trabajador en un caso y estimulante en otro, y que puede perjudicar o mejorar el rendimiento de trabajo según el caso. En un trabajo que requiera concentración en un ambiente bullicioso, con elementos que puedan distraer, es posible mejorar el rendimiento introduciendo un ruido con una intensidad sonora que domine a los demás.
Aun sin alcanzar los niveles críticos que ponen en peligro al sujeto, el ruido también baja el rendimiento intelectual.
Si bien no está totalmente definido cómo afecta el ruido a las diferentes actividades laborales, parece probado para algunos autores que el ruido degrada tareas como las de vigilancia, tareas mentales complejas, tareas que requieren habilidad y destreza, tareas que requieren altos niveles perceptivos o tareas psicomotrices complejas.
De lo que no cabe ninguna duda es de que la presencia del ruido provoca en el rendimiento laboral una serie de problemas que se traducen en una disminución del rendimiento, de la productividad y de la satisfacción de los afectados.
B) INTERFERENCIA EN LA COMUNICACIÓN
La existencia de un nivel de ruido o fondo sonoro puede dificultar la comprensión del mensaje verbal (inteligibilidad), con la importancia que esto puede tener tanto para la propia seguridad como para el proceso productivo.
Otro de los efectos del ruido sobre la seguridad es la reacción natural de las personas ante el ruido inesperado, como movimientos bruscos, distracciones, etc.
Básicamente, el ruido provoca interferencias negativas en la comunicación verbal y en tareas con exigencias de concentración, ya que está claro que el enmascaramiento producido por el aumento del nivel de ruido ambiente debilita nuestra capacidad de distinguir un ruido o sonido particular.
El lenguaje humano comprende frecuencias de 100 a 8000 Hz. En la banda comprendida entre los 400 y los 3000 Hz. es donde se desarrolla la conversación normal. Por lo que, de cara a la inteligibilidad, los ruidos serán menos molestos a medida que su frecuencia se aleje de este intervalo.
Así, en una oficina, y en conversaciones habituales, para que el mensaje sea comprendido claramente sin esfuerzo el nivel de ruido de fondo no deberá superar 55 ó 60 dB. Cuando la comunicación verbal sea más difícil de entender porque contenga palabras desconocidas o no familiares, el ruido de fondo no deberla superarlos 45 ó 50 dB.
Para oficinas próximas a vías de gran circulación, donde el ruido de fondo pasa a ser de 55 a 60 dB Y mucho más, si las ventanas están abiertas, (el nivel de ruido puede alcanzar de 70 a 75 dB) el nivel de comprensión se reduce considerablemente.
Por eso, es importante dotar a estas oficinas de un sistema de climatización que permita mantener las ventanas cerradas de forma permanente, ya que el ruido influye también de forma importante en nuestro nivel de concentración, dificultando la capacidad de pensar y empeorando el rendimiento.
9.10. EVALUACION DEL AMBIENTE ACUSTICO
Un método sencillo para evaluar la exposición al ruido es ponerse a la distancia de un brazo de su colega de trabajo. Si no se puede hablar en un tono normal y se tiene que gritar para comunicarse, esto significa que el nivel de ruido del lugar de trabajo es demasiado elevado y que hay que rebajarlo.
Pero éste es un método demasiado sencillo y hay que recurrir a otros métodos más técnicos. Hay situaciones en las que el nivel de ruido no es lo suficientemente importante como para producir daños auditivos, pero sí produce molestias.
En las evaluaciones acústicas no es suficiente con especificar el nivel de presión acústica para un equipo individual, ya que los niveles sonoros combinados de varias máquinas pueden exceder del nivel acústico deseado en un área, aunque los niveles de los equipos individuales sean aceptables.
Las medidas son necesarias para asegurar que la fuente y las características del ruido producido para una máquina concreta no superen los valores admisibles.
Los instrumentos utilizados para medir el nivel de ruido se denominan sonómetros y proporcionan una indicación del nivel acústico (promediado en el tiempo) de las ondas sonoras que inciden sobre el micrófono.
Las mediciones deben hacerse lo más cerca posible del pabellón auditivo del trabajador cuyo puesto vayamos a valorar. Hay que medir en ambos pabellones auditivos para aceptar el más desfavorable (el de mayor presión acústica), procurando no apantallar el ruido que normalmente recibe el trabajador con nuestro cuerpo para no modificar el ambiente sonoro habitual.
Para llevar a cabo una evaluación adecuada se debe empezar por conocer el ciclo completo de trabajo para poder descomponerlo en procesos, y éstos a su vez en tareas. De este modo podremos distinguir los momentos en los que el individuo sufre la inmisión o exposición al ruido.
Se tienen que realizar tantas mediciones como sean necesarias para obtener un nivel de ruido medio del puesto de trabajo. Esto permite compensar las pequeñas variaciones que se pueden producir entre distintos días, aunque sean imperceptibles. De esta manera podremos afirmar con un determinado nivel de confianza en qué intervalo se encuentra el nivel de ruido del puesto de trabajo.
Cuando el nivel de ruido fluctúa muy deprisa se utiliza un dosímetro, que es un sonómetro acumulador que proporciona, en lugar del nivel instantáneo de ruido, el nivel promedio durante el tiempo de la medición. Por su reducido tamaño se puede colocar sobre el trabajador. Permite analizar el nivel de ruido al que está sometido a lo largo de toda su jornada de trabajo, por ejemplo, o en una determinada operación.
9.11. TECNICAS DE CONTROL Y REDUCCION DEL RUIDO
No se debe confundir este concepto con la reducción del ruido. Aunque en la mayoría de las ocasiones el control del ruido pasa por la reducción de éste, puede darse el hecho de que una actuación de control de ruido desemboque en un incremento del ruido existente.
No obstante, tanto la Directiva 86/188/CEE; en su artículo 5.1, como en el Real Decreto 1316/89, en el artículo 2.1, introducen como criterio que hay que seguir lo siguiente: "reducir al nivel más bajo posible, técnica y razonablemente hablando, los riesgos derivados de la exposición al ruido".
9.11.1. ACTUACIONES EN LA FASE DE PROYECTO
El primer principio que hay que tener en cuenta en la lucha contra el ruido es que su reducción es mucho más cara en una planta en funcionamiento que si las medidas se aplican en la fase de proyecto y construcción.
Según estimaciones fiables, el coste en el primer caso suele ser de dos a cuatro veces superior que en el segundo. Por lo tanto, las personas responsables deberían poner mucha atención en la fase de proyecto para su control, a fin de que después no sea un argumento económico el que utilice la empresa para no hacer un arreglo o para retardarlo.
9.11.2. ACTUACIONES EN INSTALACIONES Y LUGARES DE TRABAJO
Lo primero que hay que hacer cuando se desea implantar un plan de control del ruido es definir los niveles de ruido más altos que se permiten en cada una de las estancias o locales de la planta, oficinas y otras dependencias de la misma. Estos niveles son distintos para cada una de ellas y los tratamientos que deben realizarse también son distintos. Para las áreas de trabajo con especiales o severos problemas de ruido suele ser interesante atacar el problema en etapas sucesivas.
Interesa conocer el mapa de situación del ruido existente en la planta, así como su distribución en la misma. Por tanto, se aconseja que la primera fase se concentre en establecer un programa completo de medidas del ruido dentro de la propia planta.
Generalmente, el ruido procede de diferentes fuentes (máquinas de producción y cadenas de transporte o montaje), que pueden encontrarse fuera de la propia planta, así como del ruido de fondo (de los equipos de ventilación, compresores, bombas, etc.). Estas mediciones tienen que realizarse con toda la planta en funcionamiento normal. Por otra parte, deben medirse separadamente las máquinas que se estimen como causantes principales del ruido.
De la misma manera, hay que comprobar aquellas partes del proceso o partes de las máquinas que producen más ruido. El ruido de fondo suele contribuir en gran medida al ruido total. Cada vez que se añade una nueva fuente de ruido en la planta, el nivel de ruido de la misma aumenta, aunque el nivel de ruido de la nueva máquina sea relativamente bajo.
Mientras se hace el mapa de ruido es importante que se discutan los problemas del ruido y las posibles soluciones que hay que adoptar con los representantes de seguridad y salud y con los otros empleados de los departamentos afectados, ya que los mismos disponen de un mejor conocimiento de los equipos de producción y pueden contribuir con ideas prácticas a la mejora de estos equipos.
En cada proyecto se deben analizar diferentes aspectos tales como: el cambio de las máquinas por otras más silenciosas, modificación de los equipos para evitar los impactos en las máquinas y en el manejo de los materiales envolventes de las máquinas o partes de las mismas que sean demasiado ruidosas, instalación de silenciadores en las tomas o salidas de gases o de aire, así como en los conductos de ventilación, colocación de pantallas y bafles absorbentes del ruido en las áreas de trabajo, etc.
En cuanto a las medidas que se pueden adoptar hay que decir que se deben seguir dos tipos de medidas distintas: las técnicas y las
organizativas. Las medidas de tipo técnico se pueden clasificar en tres grupos según se apliquen en la fuente, el medio o el receptor.
Al igual que se actúa con cualquier otro contaminante (agentes químicos), será fundamental que demos prioridad al control del ruido en el origen, pues así se elimina el problema en su totalidad. Si esto no fuera posible o fuera insuficiente, se actuará sobre el medio y, en último caso, sobre el receptor. Es decir, la prevención siempre debe primar sobre la protección.
a) Actuaciones en la fuente
Al igual que con otros tipos de exposición a agentes peligrosos, la mejor manera de evitarlo es eliminar el riesgo; es decir, su presencia. Así pues, combatir el ruido en su fuente es la mejor manera de controlarlo y, además, a menudo puede ser más barato que cualquier otro método.
El propio fabricante puede combatir el ruido en la fuente, haciendo que los aparatos no sean ruidosos. Muchas máquinas deben ajustarse a las normas vigentes sobre ruidos y, por lo tanto, antes de adquirir nuevas máquinas (por ejemplo, prensas, perforadoras, etc.), se debe comprobar si cumplen las normas existentes sobre ruidos.
El mantenimiento y la lubricación periódicos son eficaces para disminuir los niveles de ruido, así como la sustitución de las piezas gastadas o defectuosas. Además, se puede reducir el ruido que causa la manera en que se manipulan los materiales con medidas sencillas.
Para controlar el ruido en la fuente en una máquina se pueden hacer ajustes en algunas piezas o en toda la máquina para que disminuya el ruido. Así, por ejemplo, se puede disminuir el nivel de ruido de una perforadora neumática colocando un paño que aminore el ruido en torno a la perforadora, o se puede utilizar una tapa de caucho para disminuir el ruido que ocasionen las partículas de metal que caen sobre metal.
Una máquina que vibra en un piso duro es una fuente habitual de ruido. Por eso, si se colocan las máquinas que vibran sobre colchones de caucho u otros materiales amortiguadores, se disminuye notablemente el problema. Además, existen otros métodos mecánicos para disminuir el ruido:
∙ Impedir o disminuir el choque entre piezas de la máquina. ∙ Disminuir suavemente la velocidad entre los movimientos hacia adelante y hacia atrás.
∙ Sustituir piezas de metal por piezas de plástico más silenciosas. ∙ Aislar las piezas de la máquina que sean particularmente ruidosas. ∙ Instalar silenciadores en las salidas de aire de las válvulas neumáticas.
∙ Cambiar el tipo de bomba de los sistemas hidráulicos. ∙ Colocar ventiladores más silenciosos o poner silenciadores en los conductos de los sistemas de ventilación.
∙ Poner silenciadores o amortiguadores en los motores eléctricos. ∙ Situar silenciadores en las tomas de los compresores de aire. ∙ Disminuir la altura de la caída de los objetos que se recogen en cubos o cajas.
∙ Aumentar la rigidez de los recipientes contra los que chocan los objetos o dotarlos de amortiguadores.
∙ Utilizar caucho blando o plástico para los impactos fuertes. ∙ Disminuir la velocidad de las correas o bandas transportadas.
Como conclusión, debemos actuar fundamentalmente en el diseño y la compra de maquinaria con bajo nivel de ruido. Si no fuese así, tendremos que conseguir un mantenimiento adecuado, donde se sustituyan los materiales causantes de ruido o se eliminen vibraciones aplicando alguna de las siguientes medidas: bloques de inercia, amortiguadores, equilibrio de masas, reducción de velocidad de rotación y cerramientos totales o parciales con sistemas de ventilación para evitar el calentamiento (ésta es una medida con reducida utilidad).
Hay que resaltar que la Directiva 86!l88/CEE, de 12 de mayo de 1986, tiene como objetivo principal la reducción del ruido en la fuente. Y en este sentido se impone el "etiquetado del ruido", que es la obligación del fabricante de la máquina de adjuntar una información cuantitativa sobre la emisión de ruido de su máquina'. Es decir, se trata de una declaración del ruido emitido.
Esto permite al empresario calcular, a priori, el nivel de ruido en sus instalaciones, con lo cual tenderá a elegir la máquina más silenciosa. De este modo, se fomenta la fabricación de aparatos menos ruidosos.
b) Actuaciones en el medio
Si no es posible controlar el ruido en la fuente, puede que haya que recurrir a aislar la máquina, alzar barreras que disminuyan el sonido entre la fuente y el trabajador o aumentar la distancia entre el trabajador y la fuente, aunque esto puede resultar difícil.
Para la eliminación del ruido directo transmitido por el aire se pueden colocar pantallas que impidan la llegada de la onda acústica. Son bastante eficaces para paliar el ruido de alta frecuencia, pero no tanto para el de baja frecuencia.
Es también muy efectivo realizar una distribución adecuada de las máquinas para que a cada trabajador le llegue únicamente el ruido de la máquina que él está manejando, y no el de las otras.
Conviene no olvidar el ruido procedente de las reflexiones de la onda acústica. Para ello se debe utilizar material absorbente en la superficie donde se puedan reflejar las ondas, o bien alejar las máquinas de estas superficies. Así, la instalación de paneles o materiales absorbentes del ruido en el techo y paredes del recinto permite reducir el ruido en las zonas alejadas de las fuentes.
El ruido reflejado o reverberante se puede reducir en el orden de 6 a 8 dB(A) en las zonas alejadas. Sin embargo, esta medida no tiene un efecto significativo sobre la reducción de ruido de las personas expuestas al ruido directo de estas máquinas.
El diseño estructural de un edificio depende frecuentemente de dónde se van a situar las máquinas y de las necesidades de aislamiento del ruido aéreo y estructural. La estructura, los forjados y las bancadas antivibratorias de las máquinas deben diseñarse de manera que las fuentes de ruido queden perfectamente aisladas de vibraciones.
Los equipos pesados requieren bancadas flotantes que no estén en contacto directo con otras partes de la estructura del edificio, para lo cual se utilizarán materiales elásticos.
Las fuentes demasiado ruidosas deben incluirse dentro de dispositivos envolventes que proporcionen el aislamiento acústico necesario. Los locales en los cuales existen fuentes de ruido han de presentar una buena absorción al ruido incidente para evitar la reverberación. Las áreas de oficinas tienen que estar separadas de los elementos del edificio en los que existen partes vibrantes mediante dispositivos elásticos.
c) Actuaciones en el receptor
Una de las mejores opciones es recurrir al uso de cabinas insonorizadas en las que el trabajador pase la mayor parte del tiempo, pero esta medida no siempre se puede llevar a cabo.
El siguiente paso u opción, y siempre en último lugar, es utilizar protectores auditivos. Eso sí, no debemos olvidar que hay que usar un protector adecuado a la situación del ruido y colocarlo de forma conveniente durante toda la exposición al ruido. Con todo, deben agotarse todas las posibilidades que sean técnicamente viables antes de recurrir a los EPI's (equipos de protección individual).
El control del ruido en el propio trabajador, por medio de la protección de los oídos, es desafortunadamente la forma más habitual, pero es también la menos eficaz. Obligar al trabajador a adaptarse al lugar de trabajo es siempre la forma menos conveniente de protección frente a cualquier riesgo. Además, la protección de los oídos es el método menos aceptable para combatir un problema de ruido en el lugar de trabajo, porque el ruido sigue estando ahí, no se reduce. Entre los protectores auditivos más utilizados destacan los tapones de oídos y las orejeras. Ambos tienen por objeto evitar que un ruido excesivo llegue al oído interno.
- Los tapones para los oídos se meten en el oído y pueden ser de diferentes materias (caucho, plástico o cualquier otra que se ajuste bien dentro del oído).
Son el tipo menos conveniente de protección, ya que no protegen en realidad eficazmente del ruido y pueden infectar los oídos si queda dentro de ellos algún pedazo del tapón o si se utiliza un tapón sucio.
- Las orejeras protegen más que los tapones de oídos si se utilizan correctamente. Cubren toda la zona del oído y lo protegen del ruido. Son menos eficaces si no se ajustan perfectamente o si además de ellas se llevan gafas.
La forma más eficaz de protección frente al ruido es el alejamiento de la fuente sonora, ya que cada vez que se aumenta al doble la distancia a la fuente sonora, el nivel sonoro disminuye en 6 dB. Así, las salas de diseño y todo local donde se realice un trabajo mental estarán situados lo más lejos posible de las fuentes de ruido.
En cuanto a las medidas organizativas hay que decir que no van a disminuir el ruido, sino que reducirán la exposición del trabajador a este ruido. Son importantes, pues con un coste reducido disminuyen el nivel de ruido. Además, el tiempo de exposición al ruido es un factor que influye en el nivel diario equivalente. Dentro de estas medidas podemos destacar las siguientes:
- La reubicación de trabajadores (hay que alejarlos de las zonas ruidosas).
- La rotación de puestos '(un trabajador realizará trabajos ruidosos durante un tiempo, pero pasará a realizar otros menos ruidosos).
- Las pausas sin ruido '(descansos durante el desayuno o la comida en lugares sin ruido). Aunque no es una medida propiamente dicha, la información y la formación de los trabajadores también hay que tenerlas en cuenta en la actividad preventiva.
.11.3. ACTUACIONES DE MEJORA EN EL AMBIENTE ACUSTICO
Dentro de las medidas necesarias de control, podemos conseguir mejorar el ambiente acústico del trabajo siguiendo los pasos que indicamos a continuación:
⮚ Reducción del ruido ambiental:
∙ Aislamiento en componentes estructurales. Las causas más importantes del ruido exterior son la circulación, las industrias, la construcción y los vecinos. La única protección posible frente a este ruido es el aislamiento acústico. Hay que procurar que el ruido no nos llegue mediante la interposición de obstáculos reflectantes y/o absorbentes.
Para conseguir un adecuado aislamiento en un local determinado con respecto a los sonidos producidos en el exterior, y que pueden resultar molestos, lo más importante es el estudio de la capacidad de aislamiento y amortiguación del sonido de las paredes, techos y suelos que constituyen el local, así como los casos especiales representados por puertas, ventanas, huecos dedicados al paso de conducciones y uniones de unos elementos con otros. Cuando el local tiene algún punto débil, como ventanas y puertas, el aislamiento global en la práctica se reduce al del punto de fuga. Estos elementos son los que determinan el aislamiento total.
∙ Reducción del ruido emitido por el equipo: protección frente a fuentes interiores.
∙ Incremento de la absorción del ruido: protección frente al ruido de todas las fuentes.
⮚ Optimizar la relación señal-ruido: hay que reducir la producción de ruido, de modo que se incremente el rendimiento al aminorar la perturbación, y también hay que reducirlo en frecuencias de conversación para que se mejore la comunicación verbal.
⮚ Actuando sobre el local:
Techos absorbentes del ruido: mejora la comunicación al reducir la perturbación.
Compartimentación; se reducen las transmisiones indeseables y la perturbación.
∙ Distancias adecuadas: reducir las transmisiones indeseables.
∙ Reducir la reverberación: mejorar la comunicación y el control acústico.
⮚ Programas de conservación del oído. Estos programas se deben implantar en aquellas empresas con niveles de ruido excesivos y deben incluir estos pasos:
∙ Determinar las principales fuentes de ruido.
∙ Estudios de ingeniería orientados a reducir el ruido en la fuente.
∙ Planificar reducciones del tiempo de exposición mediante rotaciones de puestos de trabajo.
∙ Realización de audiometrías a todo el personal expuesto.
∙ Proporcionar protección personal y formar adecuadamente a los trabajadores para que la empleen correctamente.
∙ Controlar la evolución audiométrica para medir la eficacia de la protección auditiva
∙ Analizar modificaciones técnicas para reducir el ruido.
∙ Repetir periódicamente mediciones del nivel de ruido para verificar la eficacia de las medidas adoptadas.
La audiometría permite conocer determinados valores mínimos para una persona concreta, y comparar los correspondientes a un individuo normal (la diferencia entre ambos valores es la pérdida a cada frecuencia).Evidentemente, es necesario que hayan transcurrido 8 horas al menos desde que cesó la exposición al ruido para que desaparezca la sordera temporal, cuya presencia enmascararla el resultado.