Emergencias. EMR. Tema 10. Lucha contra incendios.

 

INTRODUCCIÓN  


Con esta unidad didáctica no se pretende profundizar excesivamente en la lucha  contra incendios una vez que este se ha producido ya que, la función de un técnico  de prevención es precisamente “prevenir”, es decir, realizar todas las acciones que  sean necesarias para intentar evitar situaciones de emergencia. 

No obstante, si, por desgracia, se llega a producir un incendio, siempre es bueno,  para el técnico (y para cualquier trabajador en general), tener unas nociones básicas  sobre el fuego, los elementos básicos que deben existir para que aparezca, las  clases de fuego que existen y los medios más adecuados para hacer frente al  mismo. 

Así pues, en estos últimos aspectos, aunque de manera básica, se centrará esta  unidad didáctica. 

1.- CADENA DEL INCENDIO 

Para que se produzca un incendio se precisa de la concurrencia de tres factores que  se han dado en llamar “triángulo del fuego”, que son combustible, comburente y  fuente de calor (energía), según se ve en la figura siguiente: 

Figura 1.- Triángulo del fuego


En la actualidad se habla más del “tetraedro del fuego”, al introducir un cuarto factor  que es el de la reacción en cadena, según la siguiente figura: 

Figura 2.- Tetraedro del fuego 

Es decir, para que un incendio se inicie han de coexistir tres factores: combustible,  comburente y energía de activación (aportada por un foco de ignición) los cuales  conforman el triángulo del fuego y para que un incendio progrese la energía  desprendida en el proceso ha de ser suficiente para que se produzca la reacción en  cadena, siendo éste el cuarto factor que conforma el tetraedro del fuego. 

Así pues, para extinguir cualquier tipo de fuego, es fácil deducir de lo que hemos  visto hasta ahora que eliminando cualquiera de estos factores eliminaremos la  posibilidad de que se produzca (si no se ha iniciado aún) o progrese (si ya ha  comenzado) un incendio. 

Veamos a continuación un poco más en profundidad cada uno de estos factores o  elementos. 

2.- ELEMENTOS DEL FUEGO 

2.1.- Combustible 

Un combustible es toda sustancia susceptible de reaccionar con el oxígeno de forma  rápida y exotérmica (esto es, con desprendimiento de calor).


La peligrosidad del combustible depende de los siguientes factores: 

Concentración combustible-comburente: es necesario para que  se produzca la ignición que la mezcla combustible-comburente  sea la adecuada. 

Limite superior de inflamabilidad: es la máxima concentración de  vapores de combustible en mezcla con el comburente por  encima de la cual no se puede producir combustión 

Limite inferior de inflamabilidad: es la mínima concentración de  vapores de combustible en mezcla con el comburente por  debajo de la cual no se puede producir combustión 

Las características de un combustible son: 

Punto de inflamación: es la temperatura mínima a la cual un  material inflamable desprende la suficiente cantidad de vapores  que, en mezcla con el aire, producen una ignición mediante el  aporte de una energía de activación 

Temperatura de auto-ignición: temperatura mínima a la cual una  sustancia debe ser calentada para iniciar o causar su propia  combustión en ausencia de chispa o llama.  

Potencia calorífica: cantidad de calor que una sustancia puede  desprender por una unidad de masa en un proceso de  combustión. 

2.2.- Comburente 

Es toda aquella mezcla de gases en la cual el oxígeno está presente en una  proporción suficiente para que en su seno se produzca la combustión. 

El aire, con un 21% en volumen de oxígeno es el comburente más común en todos  los fuegos.


2.3.- Energía de activación 

Es la energía mínima necesaria para que se inicie la reacción.  

En función de su naturaleza los focos de ignición se pueden clasificar en: 

FOCOS ELÉCTRICOS 

Cortocircuitos  

Arco eléctrico 

Cargas estáticas  

Descargas eléctricas atmosféricas  

FOCOS QUÍMICOS 

Reacciones exotérmicas  

Sustancias reactivas  

FOCOS TÉRMICOS 

Condiciones térmicas ambientales  

Procesos de soldadura 

Superficies calientes  

Radiación solar  

FOCOS MECÁNICOS 

Chispas de herramientas  

Fricciones mecánicas  

FOCOS NUCLEARES 

2.4.- Reacción en cadena 

Para que el fuego se inicie, es necesario que estén presentes los tres factores  mencionados pero, para que se mantenga, es necesario que la energía sea  suficiente como para mantener la reacción en cadena. 

Cuando una sustancia se calienta, desprende vapores que se combinan con el  oxígeno del aire y, en presencia de una fuente de ignición, arden.

 

En el momento en que esos gases arden, se libera gran cantidad de calor. 

Si el calor desprendido no es suficiente para generar más vapores del material  combustible, el fuego se apagará. 

Si la cantidad de calor desprendida es elevada, el material combustible seguirá  descomponiéndose y se desprenderán más vapores que se combinarán con el  oxígeno, se inflamarán y el fuego aumentará, verificándose la reacción en cadena. 

3.- REACCIÓN AL FUEGO DE LOS MATERIALES DE  CONSUTRUCCIÓN 

Este apartado se desarrolló en la unidad didáctica 4, con lo cual, no se repetirá en  esta unidad didáctica, si bien es cierto que, se recomienda leer otra vez el apartado  2 de dicha unidad 4 y tenerlo presente a la hora de estudiar la presente unidad  didáctica. 

4.- FORMAS DE PROPAGACIÓN DE UN INCENDIO 

Un incendio se transmite mediante tres formas: 

Por conducción: Es la transferencia por contacto directo entre  dos cuerpos.  

Por convección: Cuando las ondas calóricas atraviesan un  fluido (por ejemplo el aire) calientan dicho fluido, el cual, tiende a  moverse hacia arriba, desplazándose el calor hacia otro lugar.  Es decir, si se inicia un incendio en un edificio de varios pisos, el  fuego calentará el aire, el cual subirá hacia los pisos superiores,  arrastrando gases y humos y extendiendo el incendio. 

Por radiación: El calor de una llama se siente a cierta distancia  del fuego mismo, debido a que se transmite por medio de ondas  calóricas invisibles. Por lo tanto, no es necesario que un objeto toque el fuego para que se queme, porque el fuego puede  “saltar” de un lugar a otro a través del aire. 

5.- CADENA DEL FUEGO. 

Todo incendio se divide en tres fases: Ignición, propagación y consecuencias.  Veamos cada una de ellas. 

Ignición: Es el comienzo del fuego. Es la conjunción de los  factores que hemos visto anteriormente. 

Las técnicas previstas para evitar la aparición de esta primera  etapa son las que reciben el nombre de PREVENCIÓN. 

Propagación: Es la evolución del incendio en el espacio y en el  tiempo. Esta puede ser: 

Horizontal: si se produce a un mismo nivel. 

Vertical: entre zonas de distinto nivel. 

La sectorización que ya hemos estudiado en otras unidades  didácticas es un método muy eficaz para combatir la  propagación de los incendios. 

Consecuencias: Son todos los efectos posteriores al incendio. 

6.- PELIGROS PARA LAS PERSONAS GENERADOS POR LOS  INCENDIOS. 

Los principales peligros que derivan de un incendio son los siguientes: 

Generación de gases tóxicos: Es el principal causante de  muertes en un incendio. La toxicidad del incendio, depende del  tipo de combustible. Estos gases, además, desplazan el oxígeno  del aire, produciendo un efecto asfixiante.

Humos y gases calientes: Provocan quemaduras externas y su  inhalación quemaduras internas. Además, el humo dificulta la  visión de las salidas, de los focos de incendio y, por tanto, de la  actuación de los servicios de extinción. 

El calor: Causa agotamiento, deshidratación y bloqueo  respiratorio. 

Las llamas: Causan quemaduras externas 

El pánico: Altera el comportamiento correcto ante un incendio y  puede agravar sus consecuencias para las personas. 

7.- PREVENCIÓN DE INCENDIOS. 

7.1.- Medidas generales 

Las medidas generales para prevenir incendios son las siguientes: 

Mantener los locales en un estado adecuado de orden y limpieza No fumar salvo en locales habilitados a tal efecto, cosa que, con  la actual “ley antitabaco”, se ha mejorado mucho. 

No arrojar colillas en papeleras o cubos de basura. 

Usar ceniceros metálicos, con agua y con tapa de cierre  automático. 

No efectuar conexiones eléctricas sin aprobación del personal  de mantenimiento. 

No sobrecargar las líneas eléctricas. 

Manipular con precaución los productos inflamables. 

No instalar focos de ignición (estufas,…) en la proximidad de  productos inflamables. 

Evitar la acumulación de materiales inflamables. 

Apagar, al finalizar la jornada, todos los elementos de trabajo.


7.2.- Actuación sobre cada uno de los elementos del fuego 

Además de las medidas generales vistas, se pueden adoptar medidas que actúan  sobre cada uno de los elementos del fuego. 

7.2.1.- Sobre el combustible 

Sustituirlo por otro que tenga un punto de inflamabilidad superior Diluirlo con aditivos que eleven su punto de inflamación 

Ventilar zonas donde se puedan formar concentraciones de  vapores inflamables 

Eliminar residuos inflamables 

7.2.2.- Sobre el comburente 

Sustituir o disminuir la proporción de oxígeno mediante gases  inertes como el dióxido de carbono o el nitrógeno. 

7.2.3.- Sobre la energía de activación 

Adecuar las instalaciones eléctricas según el REBT. 

Separar sustancias reactivas entre sí 

Prohibir utilización de focos de ignición (como soldadura, etc,…)  en determinadas zonas 

Refrigerar o ventilar locales expuestos a cargas térmicas  ambientales. 

Apantallamiento de zonas de soldadura 

8.- DETECCIÓN DE INCENDIOS. 

La detección del foco de incendio es fundamental para evitar la propagación del  fuego. Generalmente, los incendios surgen lentamente (salvo los provocados por  explosiones) acompañados por gases, humos, llamas y calor. 

Si conseguimos detectar el incendio en su primera fase, podremos combatirlo de  una manera no muy complicada. Si, por el contrario, la detección se produce de una  manera tardía, las consecuencias pueden ser fatales y, además, su extinción puede  hacerse muy complicada, de ahí la importancia de que la detección se realice lo más  rápidamente posible. 

La detección puede realizarse de dos formas: con detectores humanos o con  detectores automáticos. Veamos cada uno de ellos. 

8.1.- Detectores humanos 

Consiste en la vigilancia continuada del hombre mediante recorridos periódicos de  inspección y, especialmente, en zonas de especial peligrosidad.  

Puede complementarse este sistema mediante la inclusión de cámaras en dichas  zonas. 

Este sistema es menos eficaz que la detección automática. 

8.2.- Detectores automáticos 

Consisten en aparatos automáticos, sensibles a las variaciones del medio ambiente,  que registran y miden automáticamente fenómenos asociados a la aparición de un  incendio. 

Las instalaciones fijas de detección de incendios permiten la detección y localización  automática del incendio, así como la puesta en marcha automática de aquellas  secuencias del plan de alarma incorporadas a la central de detección. 

En general la rapidez de detección automática es superior a la detección por  vigilante, si bien es posible que se produzcan detecciones erróneas, que en este  caso, pueden considerarse como un “mal menor”.

Normalmente la central está supervisada por un vigilante en un puesto de control, si  bien puede programarse para actuar automáticamente si no existe esta vigilancia. 

En la figura 3 se aprecia un esquema genérico de una instalación automática de  detección y de una posible secuencia funcional para la misma. 

Figura 3: Instalación automática de detección de incendios. Componentes y funciones 8.2.1.- Tipos de detectores 

Ya hemos dicho que los detectores son los elementos que detectan el fuego a través  de alguno de los fenómenos que le acompañan: gases, humos, temperaturas o  radiación UV, visible o infrarroja. 


Según el fenómeno que detectan se denominan: 

Detector de gases de combustión iónico (humos visibles o  invisibles). 

Detector óptico de humos (humos visibles). 

Detector de temperatura: 

Fija. 

Termovelocimétrico. 

Detector de radiaciones: 

Ultravioleta. 

Infrarroja (llama). 

Como los fenómenos detectados aparecen sucesivamente después de iniciado un  incendio, la detección de un detector de gases o humos es más rápida que la de un  detector de temperatura (que precisa que el fuego haya tomado un cierto incremento  antes de detectarlo). 

En la figura 4 se esquematiza la fase del incendio en que actúa cada tipo de  detector. La curva corresponde al incendio iniciado por sólidos. 

Figura 4: Fase de actuación de detectores. Fuegos sólidos 

A continuación profundizaremos un poco en cada uno de estos detectores.


8.2.2.- Detectores de gases de combustión o iónicos 

Detectan gases de combustión, es decir, humos visibles o invisibles. 

Se llaman iónicos o de ionización por poseer dos cámaras, ionizadas por un  elemento radiactivo, una de medida y otra estanca o cámara patrón.  

Una pequeñísima corriente de iones de oxígeno y nitrógeno se establece entre ambas cámaras. Cuando los gases de combustión modifican la corriente de la  cámara de medida se establece una variación de tensión entre cámaras que  convenientemente amplificada da la señal de alarma. 

Como efectos perturbadores hay que señalar: 

Humos no procedentes de incendio (tubos de escape de  motores de combustión, calderas, cocinas, etc.). 

Las soluciones a probar son: cambio de ubicación, retardo y  aviso por doble detección. 

Corrientes de aire de velocidad superior a 0,5 m·s-1. Se  soluciona con paravientos. 

Su sensibilidad puede regularse. 

8.2.3.- Detectores ópticos de humos 

Detectan humos visibles. Se basan en la absorción de luz por los humos en la  cámara de medida (oscurecimiento), o también en la difusión de luz por los humos  (efecto Tyridall). 

Son de construcción muy complicada (más que los iónicos) ya que requieren una  fuente luminosa permanente o bien intermitente, una célula captadora y un equipo  eléctrico muy complejo. 

El efecto perturbador principal es el polvo. Las soluciones son difíciles.

 

8.2.4.- Detectores de temperatura 

El efecto a detectar es la temperatura. Hay dos tipos básicos: 

De temperatura fija 

Termovelocimétrico. 

Los de temperatura fija son los más antiguos detectores y actúan cuando se alcanza  una determinada temperatura. Principalmente se basan en la deformación de un  bimetal o, si además de detección incluyen métodos de extinción, se basan en la  fusión de una aleación (caso de los sprinklers).  

Los termovelocimétricos miden la velocidad de crecimiento de la temperatura.  Normalmente se regula su sensibilidad a unos 10ºC/min. Se basan en fenómenos  diversos como dilatación de una varilla metálica, etc.  

Sus efectos perturbadores son la elevación de temperatura no procedente de  incendio (calefacción, cubiertas no aisladas, etc.). Las soluciones son difíciles. 

La correcta ubicación de los detectores de temperatura se indica en la siguiente  figura: 

Fig. 5: Localización de los detectores térmicos


8.2.5.- Detectores de llamas 

Detectan las radiaciones infrarrojas o ultravioletas (según los tipos) que acompañan  a las llamas. Contienen filtros ópticos, célula captadora y equipo electrónico que  amplifica las señales. Son de construcción muy complicada. Requieren  mantenimiento similar a los ópticos de humos. 

Los efectos perturbadores son radiaciones de cualquier tipo: Sol, cuerpos  incandescentes, soldadura, etc. Se limitan a base de filtros, reduciendo la  sensibilidad de la célula y mediante mecanismos retardadores de la alarma para  evitar alarmas ante radiaciones de corta duración. 

9.- TIPOS DE FUEGO Y SU EXTINCIÓN. 

9.1.- Tipos de fuego 

La norma UNE 23-010-76 establece las clases de fuego normalizadas siguientes: Clase A: Fuego de materias sólidas, generalmente de  naturaleza orgánica, donde la combustión se realiza  normalmente con formación de brasas. 

Clase B: Fuego de líquidos o de sólidos licuables. 

Clase C: Fuego de gases. 

Clase D: Fuego de metales. 

Además de estos cuatro tipos, también se debe distinguir, por sus especiales  características el fuego con riesgo de electrocución (antiguamente conocido como  de clase E), que son todos aquellos fuegos donde existe un riesgo de electrocución  si se emplean agentes extintores conductores de la electricidad.

También existen los denominados fuegos Clase F, que son incendios que implican  grasas y aceites para cocinar en los aparatos de cocina. Las altas temperaturas de  los aceites en un incendio exceden bastante de las de otros líquidos inflamables y  por eso se ha establecido esta clase fuego, que en realidad podría ser una subclase  de la clase B. En América estos fuegos se denominan como clase K.  

Posiblemente, pronto se tendrá una nueva clase de fuego para los fuegos  radioactivos que serán denominados seguramente como fuegos clase E. 

9.2.- Métodos de extinción del fuego 

Según hemos visto, para que un incendio se inicie o mantenga, hace falta la  coexistencia en espacio y tiempo con intensidad suficiente de cuatro factores:  Combustible, Comburente (aire), Energía (calor) y Reacción en Cadena.  

Si se elimina uno de los factores o se disminuye su intensidad suficientemente, el  fuego se extinguirá.  

Así pues, según el factor que se pretenda eliminar o disminuir, el procedimiento o  método de extinción recibe los siguientes nombres: 

DISPERSIÓN O AISLAMIENTO: Eliminamos o disminuimos el  combustible 

SOFOCACIÓN: Eliminamos o disminuimos el comburente (oxígeno) 

ENFRIAMIENTO: Eliminamos o disminuimos la energía (calor) INHIBICIÓN: Interrumpimos la reacción en cadena 

Veamos más detenidamente cada uno de estos métodos de extinción.

9.2.1.- Dispersión o aislamiento del combustible 

El fuego precisa para su mantenimiento de nuevo combustible que lo alimente. Si el combustible es eliminado de las proximidades de la zona de fuego, este se extingue  al consumirse los combustibles en ignición. Esto puede conseguirse: 

Directamente cortando el flujo a la zona de fuego de gases o  líquidos, o bien quitando sólidos o recipientes que contengan  líquidos o gases de las proximidades de la zona de fuego. 

Indirectamente refrigerando los combustibles alrededor de la  zona de fuego. 

9.2.2.- Sofocación 

La combustión consume grandes cantidades de oxígeno y precisa por tanto de la  afluencia de oxígeno fresco a la zona de fuego. Esto puede evitarse: 

Por ruptura de contacto combustible-aire recubriendo el  combustible con un material incombustible (manta ignífuga,  arena, espuma, polvo, tapa de sartén, etc.) 

Dificultando el acceso de oxígeno fresco a la zona de fuego  cerrando puertas y ventanas. 

Por dilución de la mezcla proyectando un gas inerte (N2 ó CO2)  en suficiente cantidad para que la concentración de oxígeno  disminuya por debajo de la concentración mínima necesaria. Se  consigue el mismo efecto pero con menor efectividad  proyectando agua sobre el fuego, que al evaporarse disminuirá  la concentración de oxígeno (más efectivo si es pulverizada).


9.2.3.- Enfriamiento 

De la energía (calor) desprendida en la combustión, parte es disipada en el ambiente  y parte inflama nuevos combustibles propagando el incendio. La eliminación de tal  energía supone la extinción del incendio. 

Esto puede conseguirse arrojando sobre el fuego sustancias que por  descomposición o cambio de estado absorban energía. El agua o su mezcla con  aditivos, es prácticamente el único agente capaz de enfriar notablemente los fuegos,  sobre todo si se emplea pulverizada. 

9.2.4.- Inhibición 

Las reacciones de combustión progresan a nivel atómico por un mecanismo de  radicales libres. Si los radicales libres formados son neutralizados, antes de su  reunificación en los productos de combustión, la reacción se detiene. 

Los halones son los agentes extintores cuya descomposición térmica provoca la  inhibición química de la reacción en cadena. 

9.3.- Normas generales para la extinción de un incendio 

Como se ha comentado anteriormente, no es objetivo de esta unidad didáctica el  profundizar excesivamente en el conocimiento sobre la extinción de un incendio. No  obstante, si es importante tener en cuenta una serie de medidas básicas a la hora de  atacar un incendio que nos pueden ayudar en un momento determinado. 

Estas medidas son: 

A la hora de atacar un incendio en el interior de un local  debemos situarnos siempre en línea con la salida del recinto,  dando la espalda a la puerta, e intentar apagar el incendio con  un extintor portátil apuntando a la base de las llamas.

En caso de que fuese necesario usar agua mediante  mangueras, antes de usarlo, nos debemos cercionar de que se  ha realizado el corte de suministro eléctrico. 

En la medida de lo posible, se procederá a la retirada del  material combustible no afectado próximo al foco de incendio  (dispersión). 

Si la magnitud del incendio es tal que no lo podemos atacar, se  cerrarán las puertas del local afectado y se dejará que actúen  los servicios de extinción especializados (bomberos). 

10.- AGENTES EXTINTORES. 

Para extinguir el fuego, se recurre a los agentes extintores, que son los que se  proyectan sobre los combustibles en ignición. 

Los agentes extintores existentes son: 

Agua 

Espuma 

Anhídrido carbónico (CO2

Polvo 

Polvo normal (B, C) 

Polvo polivalente (A, B, C) 

Halones 

El factor más determinante para la elección de un agente extintor u otro a la hora de  extinguir un incendio, es el tipo de fuego (A, B, C, D ó E), aunque puede haber otros  como el tamaño del incendio, el posible daño a causar sobre las instalaciones, etc,… 

En la siguiente tabla, se puede observar cual es el mejor agente extintor a utilizar en  función del tipo de fuego. 

Para finalizar este apartado, en la siguiente tabla, se esquematiza cual es el método  más apropiado de extinción y cual es el agente extintor más empleado en función del  tipo de fuego a extinguir. 

El uso de un agente extintor que no sea el adecuado para el tipo de fuego  propagado, podría hacer que éste dejara de ser un conato para convertirse en un  verdadero incendio con todas las consecuencias que ello podría desencadenar. 

11.- INSTALACIONES Y EQUIPOS DE EXTINCIÓN DE INCENDIOS. 11.1.- Extintores 

Un extintor es un aparato compuesto por un recipiente metálico o CUERPO que  contiene el AGENTE EXTINTOR que ha de presurizarse con un GAS IMPULSOR  que suele ser nitrógeno o CO2.  

A continuación veamos la clasificación de los extintores atendiendo a diferentes  factores. 

11.1.1.- Tipos de extintores según su gas impulsor 

CO2 

Nitrógeno 

Aire

11.1.2.- Tipos de extintores según la sustancia extintora 

Agua 

Agua a chorro 

Agua pulverizada 

Espuma 

Dióxido de carbono (CO2

Polvo 

Hidrocarburos halogenados (halones) 

11.1.3.- Tipos de extintores según la carga 

Portátiles (masa total menor o igual a 20 kg) 

Sobre ruedas 

11.2.- Boca de incendio equipada 

Es un medio de primera intervención formado por una toma de agua ubicada en un  punto fijo de una red de incendios. 

Pueden ser de 25 mm o de 45 mm (siendo éste su diámetro) y consta de las  

siguientes partes: 


Partes de una BIE 

11.3.- Hidrantes 

A diferencia de las BIE’S, los hidrantes son tomas de agua no equipadas que  permiten la conexión y abastecimiento de agua de los vehículos del servicio público  de extinción. 

Hay dos tipos de hidrantes: 

Hidrante de Columna: Formado por una tubería columna que sobresale del  nivel del suelo y que está conectada a una red subterránea 

Hidrante de arqueta: Es una boca de salida ubicada en una arqueta a ras  de suelo. Está diseñado para cuando existen problemas de espacio, como  en las aceras de las grandes ciudades. Al permanecer bajo tierra, el riesgo  de daño por heladas es mínimo. 

Además, los hidrantes pueden ser secos o húmedos.  

Los secos se vacían automáticamente tras su utilización, protegiéndolo de daños por  heladas y los húmedos permanecen siempre llenos de agua. 

11.4.- Columna seca 

Es una instalación para el uso del Servicio Público de Extinción y está constituida  por una conducción vacía que discurre a lo largo de la vertical del edificio, provista  de bocas de conexión para los servicios públicos de extinción en cada una de las  plantas del edificio o en plantas alternativas, a través de las cuales se proporcionará  a la conducción la presión y caudal de agua necesarios.

11.5.- Sprinklers (Rociadores) 

Es un sistema que detecta el fuego y lo extingue. 

El sistema está formado por una serie de conducciones ramificadas y conectadas a  una fuente de abastecimiento a las que se acoplan los rociadores. 

La apertura de los rociadores se efectúa a través de un dispositivo que se activa por  acción de la temperatura generada en el incendio, permitiendo la proyección de  agua en la zona donde se ha producido el fuego. 


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