CICLO DE PREVENCIÓN DE RIESGOS PROFESIONALES
RIESGOS DERIVADOS DE LAS CONDICIONES DE SEGURIDAD.
U.T.2.- ANÁLISIS Y EVALUACIÓN DE RIESGOS. TÉCNICAS APLICABLES.
Contenido
1. EVALUACIÓN DE RIESGOS LABORALES. 3
1.1. CONSIDERACIONES PREVIAS. 3
1.2.1. EL ANÁLISIS DE RIESGOS 3
1.2.2. VALORACIÓN DE RIESGOS. 4
1.3. CARACTERÍSTICAS DE LA EVALUACIÓN DE RIESGOS. 5
1.5. EVALUACIÓN DE RIESGOS PARA LOS QUE EXISTE UNA LEGISLACIÓN ESPECÍFICA. 7
1.6. EVALUACIÓN DE RIESGOS PARA LOS QUE NO EXISTE LEGISLACIÓN ESPECÍFICA. 8
1.7. EVALUACIÓN DE RIESGOS QUE REQUIEREN MÉTODOS ESPECÍFICOS DE ANÁLISIS. 8
1.8. EVALUACIÓN DE RIESGOS GENERALES 9
1.9. METODO DE EVALUACION GENERAL DE RIESGOS. 9
1.9.1. CLASIFICACION DE TODOS LOS ASPECTOS EVALUABLES DE UNA EMPRESA. 9
1.9.2. ANÁLISIS DE RIESGOS. 12
1.9.3. ESTIMACIÓN DEL RIESGO. 14
1.9.4. VALORACIÓN DEL RIESGO. 17
1.9.5. PLAN DE CONTROL DE RIESGOS. MEDIDAS A ADOPTAR. 18
1.9.6. REVISIÓN DE LA EVALUACIÓN. 19
1.9.7. INSTRUCCIONES PARA RELLENAR LA TABLA PARA DE PLANIFICACIÓN PREVENTIVA. 24
1.10. METODO DE FINE PARA LA EVALUACION DE RIESGOS. 26
2. INSPECCIÓN DE SEGURIDAD. 28
2.1. CONSIDERACIONES PREVIAS. 28
2.3. EXPLOTACIÓN DE LOS RESULTADOS. 32
3. PLANTEAMIENTO DE MEDIDAS TRAS UNA EVALUACIÓN O INSPECCIÓN. 33
EVALUACIÓN DE RIESGOS LABORALES.
CONSIDERACIONES PREVIAS.
La evaluación de riesgos es un proceso mediante el cual se obtiene la información necesaria para estar en condiciones de tomar decisiones sobre la necesidad, o no, de adoptar acciones preventivas, y en caso afirmativo el tipo de acciones que deben de adoptarse.
EVALUACIÓN DE RIESGOS.
Evaluación de Riesgos: el análisis de riesgos y la valoración de riesgos.
EL ANÁLISIS DE RIESGOS
Identificar los riesgos. Los riesgos los podemos identificar encontrando los factores de riesgo correspondientes.
Estimar el riesgo, valorando conjuntamente la probabilidad y las consecuencias que pueden derivarse de la materialización de un riesgo. Supone el tener que valorar la probabilidad y las consecuencias de que se materialice el riesgo.
VALORACIÓN DE RIESGOS.
Emitir un juicio sobre la tolerabilidad o no del riesgo, hablándose en el caso afirmativo de Riesgo Controlado, y finalizando con ello la Evaluación del Riesgo. Al proceso conjunto de Evaluación del riesgo y Control del riesgo se le denomina Gestión del riesgo.
En un proceso o actividad de trabajo se debe de conducir a una revisión de la Evaluación, y en tal sentido queda establecido en la mencionada Ley de Prevención de Riesgos Laborales, al establecer como obligación del empresario, la actualización de las evaluaciones cuando cambien las condiciones de trabajo.
GESTIÓN DEL RIESGO.
Si el riesgo no es tolerable, hay que Controlar el Riesgo, requiriéndose para ello:
Eliminar o reducir el riesgo mediante medidas de prevención en el origen, de protección colectiva, de protección individual o de formación e información, y a ser posible por este orden. La señalización también se debe incluir.
Controlar periódicamente las condiciones, la organización y los métodos de trabajo y el estado de salud de los trabajadores.
CARACTERÍSTICAS DE LA EVALUACIÓN DE RIESGOS.
La evaluación de riesgos solo podrá ser realizada por personal profesionalmente competente. Debe hacerse con una buena planificación y nunca debe entenderse como una imposición burocrática.
Deberá hacerse en todos y cada uno de los puestos de trabajo de la empresa, teniendo en cuenta:
Las condiciones de trabajo existentes o previstas.
La posibilidad de que el trabajador que lo ocupe sea especialmente sensible, por sus características personales o estado biológico conocido, a alguna de dichas condiciones.
Deberán volver a evaluarse los puestos de trabajo que puedan verse afectados por:
La elección de nuevos equipos de trabajo, nuevas sustancias o preparados químicos, o la introducción de nuevas tecnologías que supongan la modificación en el acondicionamiento de los lugares de trabajo.
El cambio en las condiciones de trabajo.
La incorporación de un trabajador cuyas características personales o estado biológico conocido los hagan especialmente sensible a las condiciones del puesto.
La evaluación de riesgos debe ser un proceso dinámico. La evaluación inicial debe revisarse y para ello se deberán considerar los resultados de:
Investigación sobre las causas de los daños para la salud de los trabajadores.
Las actividades para la reducción y el control de los riesgos.
El análisis de la situación epidemiológica.
Las evaluaciones deberán revisarse periódicamente con la periodicidad que se acuerde entre la empresa y los representantes de los trabajadores.
Ha de quedar documentada, debiendo reflejarse, para cada puesto de trabajo evaluado, los siguientes datos:
Identificación de puesto de trabajo.
El riesgo o riesgos existentes.
La relación de trabajadores afectados.
Resultado de la evaluación y las medidas preventivas procedentes.
Referencia a los criterios y procedimientos de evaluación y de los métodos de medición, análisis o ensayo utilizados, si procede.
TIPOS DE EVALUACIONES.
Alternativas:
Riesgos para los que existe una Legislación específica.
Riesgos para los que, no existiendo una Legislación específica, si existen Normas Internacionales, europeas, nacionales o de Organismos Oficiales u otras Entidades de reconocido prestigio.
Riesgos que precisan métodos de evaluación especiales.
Riesgos de carácter general.
EVALUACIÓN DE RIESGOS PARA LOS QUE EXISTE UNA LEGISLACIÓN ESPECÍFICA.
Para muchos riesgos, derivados de equipamientos, se ha desarrollado una Legislación específica, bien nacional, autonómica o local, que regula las características que se deben cumplir, siendo este el caso del Reglamento de Aparatos a Presión, el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión, etc.
El cumplimiento de dichas legislaciones supone que los riesgos derivados de dichas instalaciones o equipos están controlados, por lo que no se considera necesario el realizar una evaluación, sino que se debe asegurar que se cumplen estrictamente todos los requisitos que recoge la legislación.
EVALUACIÓN DE RIESGOS PARA LOS QUE NO EXISTE LEGISLACIÓN ESPECÍFICA.
En muchas ocasiones nos encontramos que para la evaluación de riesgos existen normas o guías técnicas, que establecen el procedimiento de evaluación e incluso en algunos casos, los niveles máximos de exposición recomendados.
EVALUACIÓN DE RIESGOS QUE REQUIEREN MÉTODOS ESPECÍFICOS DE ANÁLISIS.
Existen actividades que pueden ser origen de grandes y graves accidentes debido a explosiones, incendios, escapes, etc., lo que ha motivado el desarrollo de métodos específicos de análisis.
Típicos métodos específicos son el método HAZOP, EL ARBOL DE FALLOS Y ERRORES, etc.
EVALUACIÓN DE RIESGOS GENERALES
Existen riesgos, generalmente muy corrientes en la vida ordinaria, a los que no son aplicables dichas metodologías, y que por otra parte requieren el disponer de un método general que pueda ser aplicado en situaciones muy dispares.
METODO DE EVALUACION GENERAL DE RIESGOS.
El método parte de una clasificación inicial de todos los puestos de trabajo y toda la información. Establecidas estas premisas, se procede al análisis de riesgos, identificando posibles factores de riesgos o causas, estimando riesgos y finalmente procediendo a valorarlos para determinar si son o no son tolerables.
CLASIFICACION DE TODOS LOS ASPECTOS EVALUABLES DE UNA EMPRESA.
Preparar una lista de los puestos de trabajo existentes en la empresa, agrupados de forma racional y manejable, los basaremos en las actividades que se realizan en la empresa.
Seguidamente, se deberá obtener para cada uno de los puestos de trabajo el máximo de información posible, como, por ejemplo:
Tareas a realizar, su duración y frecuencia.
Lugares donde se realiza el trabajo.
Quien realiza el trabajo, tanto permanente como ocasional.
Otras personas que pueden ser afectadas por las actividades del trabajo, como por ejemplo visitas, subcontratas, etc.
Formación de los trabajadores sobre la ejecución de las tareas.
Procedimientos escritos de trabajo, y/o permisos de trabajo.
Instalaciones, maquinaria y equipos que se utilizan.
Herramientas manuales movidas a motor.
Instrucciones de fabricantes y suministradores para el funcionamiento y mantenimiento, tanto de la planta como de maquinaria y equipos.
Tamaño, forma, carácter, peso, etc., de materiales a utilizar.
Distancia y altura a las que han de moverse de forma manual materiales, productos, etc.
Energías que se utilizan.
Sustancias y productos utilizados y generados.
Estado físico de las sustancias utilizadas, como gases, vapores, líquido, polvo, etc.
Contenido y recomendaciones de los etiquetados.
Requisitos de la legislación vigente sobre la forma de hacer el trabajo, instalaciones, maquinaria y sustancias empleadas.
Medidas de control existentes.
Datos recopilados sobre accidentes, incidentes, enfermedades profesionales derivadas de la actividad que se desarrolla, de los equipos y de las sustancias utilizadas.
La recopilación de datos tanto dentro como fuera de la organización.
Datos sobre evaluaciones de riesgos que se han efectuado anteriormente.
Organización del trabajo.
Para completar, y esto no es obligatorio, en la evaluación de riesgos se podría incluir una evaluación individual de cada una de las máquinas utilizadas en la empresa.
ANÁLISIS DE RIESGOS.
Para llevar a cabo la identificación habrá que preguntarse.
¿Existe una fuente de daño?
¿Qué o quién puede ser dañado?
¿Cómo puede ocurrir el daño?
Este trabajo se puede hacer de dos formas:
Inspección visual en el puesto de trabajo de cada trabajador junto con una entrevista para poder obtener el listado de elementos o acciones susceptibles de generar riesgos.
Partir de la lista de riesgos incluida en el tema 1, y uno por uno estudiar si el riesgo se podría producir en cada puesto de trabajo y obtener los factores de riesgo que podrían generarlo.
Si conseguimos sacar todos los factores de riesgo de un puesto de trabajo, la tarea de identificar los riesgos es mucho más sencilla.
El trabajo de identificar los factores de riesgo y riesgos se puede documentar mediante fotografías.
No solo tenemos que evaluar los riesgos que sean evidentes, sino que tenemos que prever todo lo que podría llegar a pasar, aunque cuando realicemos nuestra visita lo encontremos todo correcto.
ESTIMACIÓN DEL RIESGO.
Para cada uno de los riesgos identificados se deberá estimar el valor del mismo, aplicando métodos cualitativos o cuantitativos.
En este método de evaluación general aplicaremos baremos cualitativos, determinando la probabilidad de que ocurra el daño (probabilidad de que el riesgo se materialice en accidente) y las consecuencias o severidad del accidente en el caso de que se produzca.
A continuación, encontramos la baremación para la medida de estos dos conceptos:
CONSECUENCIAS (SEVERIDAD)
Para determinar las consecuencias del riesgo deberá de considerarse las partes del cuerpo que se verían afectadas y la naturaleza del daño, graduándolo desde ligeramente dañino a extremadamente dañino.
La Severidad del riesgo se clasifica en las siguientes categorías:
Ligeramente dañino (LD): Daños leves o superficiales, como cortes y pequeñas magulladuras, irritaciones de ojos por polvo. Molestias e irritación, como dolor de cabeza etc.
Dañino (D): Daños moderados a las personas o cosas: Laceraciones, quemaduras, conmociones, torceduras importantes, fracturas menores. Sordera, dermatitis, asma, trastornos musculoesqueléticos, enfermedades que conducen a incapacidad menor.
Extremadamente dañino (ED): Efectos irreversibles: Muerte, amputaciones, fracturas mayores, intoxicaciones, lesiones múltiples, lesiones fatales. Cáncer y otras enfermedades.
PROBABILIDAD
En cuanto a la Probabilidad de que el riesgo se materialice en accidente, se puede graduar desde baja a alta según el siguiente criterio:
Probabilidad baja (B): La ocasión de riesgo se da rara vez (una vez al mes o menos). El factor de riesgo únicamente puede provocar un daño en circunstancias ocasionales.
Probabilidad media (M): Si la ocasión de riesgo se da en algunas ocasiones (una vez a la semana).
Probabilidad Alta (A): Si la ocasión de riesgo se da siempre o casi siempre (diariamente).
A la hora de establecer la Probabilidad se deberá considerar si las medidas de control ya implantadas anteriormente son adecuadas, los requisitos legales correctos, la frecuencia de la exposición, los posibles fallos de máquinas e instalaciones, los actos inseguros de personas y los EPI utilizados.
VALORACIÓN DEL RIESGO.
PLAN DE CONTROL DE RIESGOS. MEDIDAS A ADOPTAR.
El resultado de una evaluación de riesgos debe servir para hacer un listado de medidas, con el fin de diseñar, mantener o mejorar los controles de riesgos. Es necesario contar con un buen procedimiento para planificar la implantación de las medidas de control que sean precisas después de la evaluación de riesgos.
Las medidas que hay que aplicar deben escogerse teniendo en cuenta los siguientes principios:
En primer lugar, eliminarlos o reducirlos. O reducir el número de trabajadores expuestos al riesgo.
Hay que adaptar el trabajo a la persona.
Hay que tener en cuenta la evolución de la técnica.
Si es posible hay que sustituir los elementos peligrosos por otros que entrañen poco o ningún peligro
Se debe adoptar las medidas que antepongan la protección colectiva a la individual.
Por último, hay que dar las debidas instrucciones a los trabajadores. Se trata de planificar y llevar a cabo la formación e información adecuadas.
Hay que planificar la señalización adecuada, teniendo que en cuenta que las señales ni eliminan el riesgo ni protegen del mismo. Solo avisan. No obstante, hay que utilizar señalización siempre que lo consideremos adecuado.
REVISIÓN DE LA EVALUACIÓN.
La evaluación de riesgos deberá ser revisada antes de su implantación, teniendo en cuenta los siguientes criterios:
Hay que verificar si las medidas que hay que implantar conducirán a niveles de riesgo aceptables.
Hay que controlar que los procedimientos y métodos aplicados no generen nuevos riesgos.
Hay que tener en cuenta la opinión de los trabajadores sobre la necesidad y la operatividad de las nuevas medidas de control que vamos a plantear y llevar a cabo.
Finalmente, hay que indicar que la evaluación de riesgos debe ser un proceso continuo, por lo que la adecuación de los medios de control debe estar sujeta a revisión continua y modificarse si es preciso.
Análogamente, si cambian las condiciones de trabajo y con ello varían los riesgos habrá de revisarse la evaluación de riesgos.
El Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT) propone las siguientes tablas como modelo de formato para la evaluación general de riesgos:
Hemos de indicar que lo que el INSHT llama Peligro Identificativo en realidad sería el Riesgo, no el peligro. Es un error y lo debemos cambiar ya que como hemos indicado anteriormente lo que se evalúa son los Riesgos, y el peligro tiene otra definición distinta que no viene al caso.
Para los riesgos estimados como Moderado, Importante o Intolerable se propone que se incluyan las medidas de control y procedimientos a llevar a cabo en la siguiente tabla:
Y por último, para los riesgos que no quedan controlados con las medidas implantadas se propone que se incluyan en la siguiente tabla:
Igual que hemos dicho antes donde pone Peligro debería poner Riesgo.
Tras incluir estas tablas hemos de indicar que siempre podemos adaptar el procedimiento según nuestro criterio, ya que las tablas reflejadas son las recomendadas por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, pero este procedimiento no está legislado así que no son de obligado cumplimiento.
Puesto que llevamos varios años mandando alumnos a hacer prácticas a servicios de prevención y hemos tenido acceso a evaluaciones reales de estos servicios, vamos a proponeros un formato similar al que propone el INSHT, pero que es más práctico y es más parecido al que usan la mayoría de los servicios de prevención para redactar las evaluaciones de riesgos.
En las siguientes tablas se muestra una aplicación de un formato mejorado para realizar la evaluación de los riesgos y proponer las medidas a tomar y el plan de acción, más parecido al que realmente usan los servicios de prevención.
Hemos incluido un riesgo como ejemplo para poder explicar mejor la tabla. La P significa Probabilidad (Baja, Media, Alta), la C Consecuencias (Ligeramente Dañino, Dañino, Extremadamente Dañino) y la E es la Estimación del Riesgo (Trivial, Tolerable, Moderado, Importante, Intolerable).
En este caso concreto hemos evaluado un riesgo provocado por varios factores de riesgo y le hemos dado una sola calificación.
Para los riesgos estimados TO, M, I, IN, y utilizando el mismo número de identificación, completaríamos la siguiente tabla, que es la parte más importante de la evaluación porque es donde proponemos las medidas.
Por último, realizaremos otra tabla para la planificación de la actividad preventiva, en la que proponemos un plazo para aplicar las medidas, según la gravedad del riesgo, así como una persona que se encargue de verificar que las medidas se cumplen. En este cuadro no hay que poner todas las medidas, sino las que entendemos que son susceptibles de verificación. Las medidas organizativas o informativas se pueden agrupar para cada riesgo utilizando frases como: “Informar al trabajador de los riesgos y medidas preventivas de su puesto de trabajo. Las medidas hay que organizarlas por riesgos.
En la tabla siguiente continuamos el ejemplo anterior, confeccionando para las medidas indicadas anteriormente la tabla de Planificación Preventiva.
Los plazos de ejecución de cada una de las medidas se tienen que estimar a juicio del técnico, teniendo en cuenta la valoración que hemos asignado al riesgo asociado a cada medida. Los riesgos intolerables tendrán un plazo inmediato y breve.
También se puede incluir al final de la evaluación un listado de los equipos de protección colectiva e individual que propondremos, un resumen de la formación propuesta para cada puesto de trabajo, y si lo consideramos conveniente una valoración económica de las medidas.
INSTRUCCIONES PARA RELLENAR LA TABLA PARA DE PLANIFICACIÓN PREVENTIVA.
La planificación preventiva se estructura en una tabla como la de las medidas, y hay que poner todos los riesgos de los que se han propuesto medidas, uno por uno y en el mismo orden.
En la planificación preventiva no se pueden añadir nuevas medidas o medidas distintas de las que se han puesto en la tabla de medidas. Hay que poner las mismas medidas que se han propuesto en la tabla de medidas, organizadas por riesgos, pero resumidas.
Las medidas que se puedan controlar porque requieran una acción se ponen solas en una fila, y todas las de carácter organizativo se agrupan en una frase.
Por ejemplo, si en un riesgo aparecieran estas medidas:
Se facilitará a los trabajadores escaleras manuales o de tijera perfectamente aseguradas para el acceso a zonas de almacenamiento elevadas.
Las escaleras de mano deben subirse con precaución, siempre de frente a ellas, tanto al subir como al bajar agarrándose con las dos manos.
La escalera debe estar abierta al máximo según el elemento limitador de abertura (cuerda, cadena, etc), o se apoyará sobre la pared intentando que el ángulo de inclinación esté comprendido entre 70 y 75°.
Los trabajadores deberán llevar zapatos de seguridad con puntera reforzada y suela antideslizante.
De estas cuatro medidas solo se puede sacar como una acción el facilitar a los trabajadores una escalera manual y entregarles EPIs. Todo lo demás es información que se les debe dar. Así que en la planificación preventiva se pondría:
Suministrar a los trabajadores escalera manual o de tijera con elemento limitador de abertura.
Entregar a los trabajadores zapatos de seguridad con puntera reforzada y suela antideslizante.
Informar al trabajador de los riesgos y medidas existentes en su puesto de trabajo.
En la planificación preventiva las medidas 1 y 4 se convierten respectivamente en la a) y la b), y las medidas 2 y 3 no se ponen y se sustituyen por la frase incluida en el apartado c).
Y para este riesgo ya estaría y se hace lo mismo con todos los demás.
Si una de las medidas implica comprar algo, o arreglar algo o hacer algo de forma inmediata se pone sola. Pero todas las que tengan carácter informativo se agrupan en la tercera frase que habla de informar al trabajador.
Dos de las medidas las hemos repetido en la planificación preventiva porque implican que se ejecute una acción que se puede planificar en una fecha y con un responsable (que en este caso sería el empresario).
En cambio, las otras dos, como se trata de algo que hay que explicar o decir a los trabajadores (son informativas o de carácter organizativo) las eliminamos y las sustituimos por la frase: Informar al trabajador de los riesgos y medidas existentes en su puesto de trabajo.
El responsable de informar al trabajador es el técnico de prevención, que debe dar una charla formativa a los trabajadores sobre lo que ha propuesto en la evaluación.
De esta forma en la planificación preventiva nos aseguramos de que se cumplan todas las medidas repartiendo el trabajo: las medidas que impliquen una acción directa se las pasamos al empresario o sus representantes con una fecha, y todas las que impliquen procedimientos, información, explicaciones (que suelen ser la mayoría) nos las quedamos nosotros como técnicos de prevención y volvemos un día a la empresa para comunicarlas a los trabajadores.
METODO DE FINE PARA LA EVALUACION DE RIESGOS.
Se trata de un método sencillo que permite establecer prioridades entre las distintas situaciones de riesgo en función del factor de riesgo. Tal sistema de prioridad está basado en la utilización de una fórmula simple para estimar cada riesgo y de este modo llegar a una acción correctora.
La estimación de un riesgo reconocido se calcula por medio de una evaluación numérica, considerando tres factores: las consecuencias de un posible accidente debido al riesgo, la exposición a la causa básica y la probabilidad de que ocurra la secuencia completa del accidente y sus consecuencias.
La fórmula del grado de peligrosidad, también llamado NERP (Nivel Estimado de Riesgo Potencial) es la siguiente:
Grado de peligrosidad(GP)= Consecuencias(C) x Exposición(E) x Probabilidad(P)
En el cuadro de la página siguiente se indican los valores asignados a diferentes situaciones de riesgo, correspondientes a los factores definidos.
La determinación del Grado de Peligrosidad permitirá establecer si los riesgos son tolerables o por el contrario se deben adoptar acciones, estableciendo su temporalización de acuerdo con el siguiente criterio:
El método de Fine nos puede servir para evaluar los riesgos de forma cuantitativa, que suele ser más fiable, pero una vez evaluados los riesgos tenemos que proponer las medidas, por lo que para continuar con la evaluación de riesgos tras aplicar este método de FINE habría que pasar a realizar el procedimiento explicado en los apartados 1.9.5. y 1.9.6.
Puede ser que encontréis en algún libro o guía preventiva una numeración para los valores de FINE distinta a la que está aquí. No pasa nada porque al no tratarse de un método regido por un decreto o una norma específica, hay empresas que lo adaptan a sus características peculiares.
La numeración de los valores incluida en este tema es la más extendida, y por eso es la que se propone aquí.
INSPECCIÓN DE SEGURIDAD.
CONSIDERACIONES PREVIAS.
La inspección es una técnica analítica de seguridad que consiste en el análisis realizado mediante la observación directa de las instalaciones, equipos y procesos productivos para identificar los riesgos existentes y evaluar los mismos en los puestos de trabajo. Es como realizar una evaluación de riesgos, pero sin abarcar toda la empresa, sino solamente dedicada a una parte determinada de la empresa, como una máquina, o un taller.
Cuando hablamos de instalaciones, equipos, máquinas y procesos productivos nos referimos no solo a sus condiciones y características técnicas, sino también a metodologías de trabajo, actitudes y comportamiento humano, aptitud de los trabajadores para el puesto de trabajo que desempeñan y sistema organizativo.
La inspección de seguridad tiene dos intervalos bien diferenciados: el trabajo de oficina o despacho y el trabajo de campo, igual que en las evaluaciones de riesgos.
La primera fase, correspondiente al trabajo de oficina, es previa a la visita al centro de trabajo o inspección propiamente dicha y consiste en la búsqueda, análisis y estudio de las fuentes de información.
Antes de realizar la inspección podemos confeccionar un inventario o lista de comprobación (lo que los ingleses han dado en llamar “check-list”) que sirva de recordatorio de los puntos que deben ser inspeccionados en función de los conocimientos que poseen sobre las características y riesgos de las instalaciones, equipos, máquinas, procesos, etc. Este check-list también se podría redactar antes de realizar una evaluación de riesgos.
Hay que decidir si la inspección se realizará sin previo aviso o con conocimiento previo de los responsables de las áreas a inspeccionar. La ventaja de la inspección sin previo aviso es que nos puede dar una idea bastante clara, en la mayoría de los casos, de cuál es la situación habitual de la empresa con respecto a la prevención de los riesgos laborales o más concretamente con respecto a las actuaciones en materia de seguridad. Sin embargo, tiene como desventaja que podemos encontrarnos con que no esté ningún responsable de las áreas a visitar, lo que puede dificultar la eficacia de la visita.
Si la inspección se realiza con aviso previo corremos el riesgo de que preparen la visita ocultando o escamoteando los riesgos presentes, realizando un lavado de cara a las instalaciones para el que podríamos utilizar la tan manida expresión de “tente mientras cobro”, con el único objeto de pasar la inspección sin sanciones si es oficial o sin crear problemas a los responsables directos si se trata de una inspección ordenada por la dirección de la empresa, servicios de prevención, etc.
EL CHECK-LIST.
Como ya hemos mencionado un aspecto importante de la planificación debe ser la elaboración de check-list o lista de comprobación que al realizar la visita nos sirvan de guía y recordatorio de los puntos o elementos que debemos inspeccionar.
Un check-list es un cuestionario de preguntas con una posible respuesta dual pero excluyente, es decir, SI o NO.
El cuestionario puede referirse a cuatro aspectos distintos de la prevención de los riesgos laborales:
Al agente material: Instalaciones, máquinas, herramientas, sustancias peligrosas, objetos, suelos, paredes, etc.
Al entorno ambiental: orden y limpieza, ruido, iluminación, temperatura, condiciones higrométricas, corrientes de aire, etc.
A las características personales de los trabajadores: Conocimientos, aptitudes, grado de adiestramiento, actitudes y comportamiento, etc.
A la organización: Gestión de la prevención, formación, métodos y procedimientos, sistema de comunicaciones, etc.
Las preguntas suelen hacerse de forma afirmativa, sin interrogación, y hay que plantearlas de manera que la respuesta SI coincida con las condiciones de
seguridad correctas. Así nos será más fácil interpretar los resultados, porque todas las preguntas cuya contestación sea NO serán sobre las que tendremos que proponer alguna actuación.
Veamos algunos ejemplos de check-list que ilustren un poco lo expuesto anteriormente:
Como se puede observar, podemos dejar una columna al final para anotar cualquier hecho que sea relevante en materia de seguridad, que observemos en nuestra inspección, y que se nos hubiera escapado a la hora de confeccionar el listado. N/A significa No Aplicable.
Estos ejemplos de check-list son solo orientativos y cada técnico de prevención que deba realizar una inspección de seguridad debe confeccionar los suyos propios, adaptándolos a las circunstancias de cada momento.
Se pueden hacer check-list para todas las instalaciones, procesos, máquinas, e incluso para la utilización de equipos de trabajo o equipos de protección personal.
Los check-list deben ser lo más claros, inteligibles y simples que sea posible. A ser posible un ítem o cuestión debe contener una sola pregunta que haga referencia a un solo elemento y no a varios.
Así, una pregunta como ¿son seguras las máquinas? sería improcedente ya que una respuesta positiva indicaría que lo son todas, cosa bastante improbable, sin embargo, una respuesta negativa tampoco sería correcta.
Otra pregunta aparentemente incompleta sería ¿Es segura la sierra? Si lo es no hay que hacerse más preguntas respecto a ella, pero si la respuesta es negativa, no será suficiente con esto, habrá que hacerse más preguntas como ¿Tiene el marcado CE?, ¿Se compró antes del año 1997?, y otras preguntas para determinar la causa de su inseguridad.
EXPLOTACIÓN DE LOS RESULTADOS.
La última fase consiste en la explotación de los resultados de la visita y este es un trabajo de despacho en el que deben realizarse los siguientes pasos:
Ordenar y completar los datos recogidos durante la inspección con la mayor brevedad posible después de finalizar esta, ya que durante la visita muchos datos habrán sido recogidos telegráficamente dada la necesidad de reducir el tiempo de paralización de los trabajos y por lo tanto muchos datos estarán almacenados en la memoria que como sabemos puede fallar y cuanto más tiempo tanto mayor será la dificultad para recordar los detalles.
Si transcribimos rápidamente los datos, los apuntes telegráficos nos serán de gran ayuda y permitirán reconstruir toda la inspección sirviendo como reglas mnemotécnicas, pero si dejamos pasar el tiempo puede que no podamos recordar a que se refieren y dejemos cosas importantes en el tintero.
Diseñar las medidas preventivas para los riesgos detectados, lo antes posible, pues si se han detectado riesgos importantes el tiempo transcurrido hasta que se propongan medidas correctoras es precioso y cuanto antes se propongan antes será posible adoptar las soluciones.
Siempre que sea posible, dar un tratamiento informático y estadístico de los datos recogidos, para, después, poder extraer conclusiones de interés, no solo para la empresa visitada, sino para todas las empresas con problemas similares en el sector, a las que puede ser de enorme utilidad la información recogida. De este modo logramos multiplicar los efectos positivos de una inspección.
Todos estos planteamientos son igualmente aplicables a la evaluación de riesgos.
PLANTEAMIENTO DE MEDIDAS TRAS UNA EVALUACIÓN O INSPECCIÓN.
El último paso tras una evaluación de riesgos o una inspección de seguridad es la proposición de una serie de medidas destinadas a mejorar las condiciones de seguridad, actuando en dos niveles distintos, que están ordenados según la prioridad de actuación, según el artículo 15 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.
Siguiendo este criterio, expuesto en el último apartado del tema 1, las medidas que se deberían adoptar serían, por este orden:
Medidas preventivas: tomadas en primer lugar, y destinadas a mejorar las condiciones de trabajo a través de la eliminación de los riesgos o la minimización de los mismos o la reducción de los trabajadores expuestos.
Medidas protectoras: destinadas a la protección de los trabajadores para minimizar las lesiones que se puedan producir en los mismos en el caso de que el riesgo se pudiera materializar, si no lo hemos podido eliminar. Se dividen en colectivas e individuales, y se deben adoptar por este orden.
Hemos de recalcar que las medidas que propongamos deben ser lo más específicas y concisas posible, ya que si proponemos actuaciones genéricas los trabajadores no nos van a hacer caso, y si no nos entienden tampoco nos harán caso.
Por ejemplo, no podemos decir: “hay que actuar con seguridad” o “hay que colocar una barandilla correcta”, porque los trabajadores se preguntarán que significa actuar con seguridad o cuál es la barandilla correcta, y si no lo saben ni se van a molestar en preguntarlo.
No debemos utilizar en nuestras medidas las palabras correcto/a, seguro/a, adecuado/a o similares, a no ser que vayan acompañadas de otro dato más específico.
Deberemos siempre ser muy específicos e ir al grano, decir exactamente lo que se ha de hacer y cuando se tiene que hacer, y si es posible quién lo tiene que hacer, si no nadie nos va a hacer caso.
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