Unidad 12. RCO. La carga mental

 UNIDAD DIDÁCTICA 12: CARGA Y FATIGA MENTAL DEL TRABAJO  

12.1. CARGA MENTAL  

La carga mental se puede definir como la cantidad de esfuerzo deliberado que debemos realizar para conseguir un resultado concreto, en función de la información disponible. También es el resultado del esfuerzo que el sistema nervioso debe realizar para tratar la información. 


Cuando la actividad desarrollada sea predominantemente física, se  hablará de trabajo físico o muscular y, por lo tanto, de Carga Física de  Trabajo. Cuando, por el contrario, la actividad implique un mayor esfuerzo  intelectual, hablaremos de trabajo mental y, en consecuencia, de Carga  Mental de Trabajo.  

El avance de las tecnologías Ileva consigo, por un lado, una reducción  paulatina de la actividad física en muchos puestos de trabajo y, por otro, la  creación de nuevos puestos en los que predomina la actividad mental  


La consecución de un trabajo persigue dos metas: alcanzar los objetivos  de producción y desarrollar el potencial del trabajador. Es decir, que el  individuo puede desarrollar sus capacidades a partir de la realización de la  tarea.  

En estos términos no suele considerarse al trabajo como una carga,  aunque normalmente este concepto tiene una connotación negativa y se  refiere a la incapacidad o dificultad de respuesta en un momento dado. Es  decir, cuando las exigencias de la tarea sobrepasan las capacidades del  trabajo.  

En este sentido la carga de trabajo viene determinada por la interacción entre el nivel de exigencia de la tarea (esfuerzo requerido, ritmo,  condiciones ambientales, etc.) y el grado de movilización del sujeto o  esfuerzo que debe realizarse para llevar a cabo la tarea, que viene  determinado por las características individuales (edad, formación,  experiencia, fatiga, etc.).  

Esto significa que para una misma tarea con unas mismas exigencias, y  realizada en las mismas condiciones, la carga de trabajo va a ser diferente  en función de determinadas características del individuo, que determinan  su capacidad de respuesta.  

Cuando las exigencias del trabajo no se adecuan a las capacidades del  trabajador, es decir, cuando existe una incapacidad o al menos una  dificultad del trabajador para dar respuesta a la tarea que tiene  encomendada, hablamos de carga de trabajo inadecuada.  

En la realidad laboral no es posible encontrar trabajos puramente físicos  ni puramente mentales, sino que en cualquier tipo de actividad van a estar  presentes ambos aspectos. El trabajo lleva consigo a menudo exigencias  físicas y mentales, por lo que se puede diferenciar el trabajo físico y  trabajo mental según el tipo de actividad que prevalezca.  

(control de procesos automáticos, informatización, etc.). La disminución  del esfuerzo muscular va asociada en muchos casos a un aumento de la  información que maneja el trabajador.  

12.2. CARGA MENTAL Y PROCESADO DE LA INFORMACION  

De modo más concreto podemos definir la carga mental como el conjunto de requerimientos mentales, cognitivos o intelectuales a los que se ve sometido el trabajador a lo largo de su jornada laboral. Es decir, el nivel de actividad mental o de esfuerzo intelectual que es necesario para desarrollar el trabajo. 

En los últimos años, junto a la reducción paulatina de la actividad física en  muchos puestos de trabajo, han ido apareciendo nuevos puestos en los  que predomina la actividad mental. 

De este forma, el trabajo actual requiere cada vez menos esfuerzo físico y  más tratamiento de información. Como consecuencia de todo ello, cada  vez cobra mayor importancia el estudio de la Carga Mental del Trabajo.  

Dado que la carga mental para un determinado puesto de trabajo depende  de las exigencias del trabajo, fundamentalmente de las exigencias  mentales de la tarea, y de la capacidad de respuesta del trabajador, se  puede decir que existe una carga mental inadecuada cuando las  exigencias no se adapten a la capacidad de respuesta del trabajador.  

Como ya se ha dicho anteriormente al hablar de la carga mental, nuestro  sistema nervioso realiza un esfuerzo para tratar la información. Dicho  proceso mental de tratamiento de la información recibida es el siguiente:  

Hay un primer momento de detección de la información: en todo trabajo se reciben señales, como órdenes, documentos, etc., que hay  que percibir e interpretar de forma adecuada para poder realizar una  operación determinada. Estas señales se reciben fundamentalmente a  través de los sentidos. 

Interpretación de la información. La información se transmite al  cerebro, donde se procesa y se interpreta. Finalizada esta fase, se transmite al organismo la necesidad de reaccionar de una manera  determinada (movimiento de un determinado segmento, por ejemplo  el brazo para pulsar un mando). Los términos como la discriminación,  la codificación y la inteligibilidad pertenecen a esta etapa.  

Toma de decisiones. Entre las muchas opciones de que dispone, la  persona elegirá la más adecuada para obtener el resultado esperado.  

Ejemplo: Procesado de la información. Un médico ausculta el corazón de una persona y  sabe si algo no funciona adecuadamente. Seguidamente, el cerebro pasarla a interpretar  esta información para, en una fase posterior, decidir cuál es la respuesta más adecuada.  Cuando este proceso se realiza conscientemente, con una cierta continuidad y de forma  que exige un grado de esfuerzo elevado que sobrepasa las capacidades del trabajador,  aparece la carga mental. 



estímulos a los que debe dar respuesta, lo que supone una actividad  cognitiva denominada procesamiento de la información.  

En todo puesto de trabajo el operario recibe una serie de señales de muy  diversa naturaleza (órdenes de trabajo, indicadores, documentos, etc.).  Una vez percibidas, debe saber interpretarlas correctamente para, a  continuación, realizar una acción determinada.  

Las señales se reciben principalmente a través de los sentidos y dan lugar  a la fase denominada detección de la información. Seguidamente, el  cerebro interpreta la señal y decide una respuesta, es decir, la acción  más adecuada. Finalmente, se lleva a cabo esa acción.  


Señales percibidas por los trabajadores: un mecánico oye el sonido de un motor. huele los olores que desprende un coche y nota cómo ajustan las piezas. Interpretación de la información: por el ruido que hace el motor. el mecánico interpreta que no funciona bien. Si huele a quemado, interpreta que falta aceite. 

12.3. FACTORES DETERMINANTES DE LA CARGA MENTAL  

La carga que supone la realización de un trabajo depende de la relación que se  establece entre las exigencias del trabajo y la capacidad de respuesta del  trabajador. Estas exigencias vienen determinadas por el contenido del trabajo,  que a su vez depende de la información que el individuo recibe en su puesto.



Además del contenido del trabajo, las exigencias están influenciadas por  las condiciones en las que se realiza la tarea, es decir, por factores del  entorno de trabajo (como los factores del ambiente físico), por factores  psicosociales y de organización del trabajo y por factores relacionados con  el diseño del puesto. Por otro lado, la capacidad de respuesta del  trabajador va a depender de determinadas características individuales y de  otros factores extralaborales que le pueden estar afectando en un  momento dado.  

12.3.1. EXIGENCIAS DEL TRABAJO  

Los aspectos relacionados con las exigencias del trabajo, es decir, los  factores del contexto de la tarea para trabajos fundamentalmente  mentales, son los siguientes: contenido de trabajo, condiciones  ambientales, factores psicosociales y acondicionamiento físico del puesto.  

a) Contenido del trabajo  

Hace referencia a las exigencias de la tarea propiamente dichas, que  dependen principalmente de la información que el trabajador maneja en  su puesto de trabajo. El trabajo mental implica que el cerebro recibe unos  

En función del tipo tratamiento que el cerebro hace de la información, en  un puesto de trabajo se pueden diferenciar varios tipos de exigencias  mentales, relacionadas con:  

La información recibida: cantidad de señales que llegan, velocidad a la  que llegan, diversidad de las señales, número, dispersión y diversidad  de fuentes de las que proceden, variabilidad de los canales sensoriales  a través de los cuales se perciben las señales (interferencias,  redundancias y lagunas), etc.  

El análisis de dicha información: grado de elaboración de la información  que se requiere, complejidad de los razonamientos, grado de libertad  en las acciones, exigencias de atención, de memorización, de cálculo  numérico, de razonamiento lógico, de solución de problemas y toma de  decisiones, etc.  

La respuesta: rapidez de respuesta que se exige, libertad en la toma de  decisiones, número de alternativas entre las que se ha de seleccionar la  respuesta, etc. 

El contenido del trabajo depende, además, del factor tiempo, es decir, de  la organización del tiempo de trabajo. Su incidencia sobre la carga mental  se puede estudiar desde dos puntos de vista: el tiempo disponible para  elaborar la respuesta (que está muy relacionado con el ritmo de trabajo) y  el tiempo de mantener la atención, que está muy relacionado con la  posibilidad de hacer pausas o alternar con otros puestos cuando el trabajo  exige un mantenimiento constante de la atención, de manera que sea  posible la recuperación de la fatiga. 


Ejemplo: En aquellos puestos donde se debe trabajar deprisa (alimentación de  una máquina, atender al público en centros comerciales, etc.) el esfuerzo para  dar la respuesta adecuada es mayor que si ésta puede ser considerada con  más detenimiento. 



b) Condiciones ambientales: 

Factores como el ruido, las vibraciones, la iluminación o la temperatura  pueden afectar a las exigencias del trabajo. En algunos casos son  determinantes de la aparición de carga mental de trabajo.  

Es decir, las condiciones ambientales, además de contribuir a la  producción de accidentes o enfermedades profesionales, tienen efectos  sobre el bienestar de los trabajadores e influyen en las actividades  desarrolladas por éstos.  

Ejemplo: Los factores ambientales como el ruido, a intensidades relativamente bajas o que no producen accidentes o enfermedades profesionales, tienen una capacidad de generar cierto grado de incomodidad en los trabajadores. Así, pueden producir distracciones o dificultades de concentración, con lo que convierten a los factores ambientales importantes en elementos que hay que tener en cuenta en los procesos de aparición de carga mental. 

c) Factores psicosociales y de organización  

Los factores psicosociales y los relacionados con la organización del  trabajo influyen de forma considerable sobre las exigencias mentales de  un determinado trabajo y, por tanto, en la aparición de carga mental.  

legibilidad o la definición de PVD y la complejidad del programa  informático.  

12.3.2. CAPACIDAD DE RESPUESTA DEL TRABAJAR  

Para un mismo puesto de trabajo la carga que supone realizar una tarea  depende, además de las exigencias del trabajo, de las características del  individuo que la realice. Por tanto, para valorar la carga mental de trabajo  es necesario tener en cuenta también al trabajador y analizar sus  características individuales y sus condiciones extralaborales.  

La capacidad de respuesta de las personas es limitada y varía de unas a  otras en función de factores como edad, estado de salud, nivel de  activación, variaciones en el nivel de vigilancia, agudeza sensorial, rapidez  perceptiva, nivel y tipo de inteligencia, nivel de aprendizaje y experiencia  en la tarea, características de personalidad (ansiedad,  introversión/extroversión, etc.), actitud hacia la tarea, motivación, interés  por la tarea, satisfacción, etc.  

En relación a las condiciones extralaborales que pueden modificar la  capacidad de respuesta tenemos la existencia o no de problemas  familiares, sociales, enfermedades no relacionadas con el trabajo,  tensiones, etc. En resumen, la interacción entre las exigencias del trabajo  y la capacidad de respuesta del trabajador repercute en el rendimiento y  en el propio trabajador.  

12.4. CARACTERISTICAS DE LA CARGA MENTAL  

Algunos factores que se pueden agrupar bajo este epígrafe son: el ritmo  de trabajo, la duración de la jornada, el número, la duración y la  distribución de las pausas y otros factores como las relaciones laborales,  las posibilidades de comunicación, el estilo de mando de los jefes, etc.  


Para estudiar la carga mental es necesario analizar cuantitativamente la cantidad de información que el trabajador tiene que tratar y cualitativamente la complejidad de la tarea. 


d) Acondicionamiento físico del puesto  

Los procesos de detección, discriminación, interpretación y elaboración  de los datos, y por lo tanto las exigencias de la tarea, pueden resultar  alterados por factores como la adaptación del mobiliario y del espacio  físico o el grado de comodidad o incomodidad.  

Hay que destacar los factores relacionados con las formas y soportes de  presentación de la información que el trabajador debe manejar, como la  

La actividad mental puede dar lugar a la carga por exceso, o sobrecarga  mental, y a la carga por defecto, o subcarga mental. En ambos casos se  producen efectos negativos sobre los trabajadores. Las situaciones de  subcarga mental generan una falta de estimulación que puede resultar  muy perjudicial. La carga mental, pues, puede aparecer en alguna de las  siguientes modalidades: 

-Sobrecarga mental cuantitativa.  

Se produce cuando se han de realizar muchas operaciones en poco  tiempo. Esto puede deberse al gran volumen de trabajo, a la  especialización y estandarización de tareas que se han de llevar a cabo, a 

la necesidad de mantener una atención sostenida, al apremio de tiempo o  ritmo de trabajo elevado.  

-Sobrecarga mental cualitativa.  

Se produce en situaciones en las que al trabajador se le plantean unas  

 

demandas mentales o intelectuales excesivamente complejas en función  de sus conocimientos y habilidades, es decir, la sobrecarga cualitativa no  hace referencia a que el trabajador tenga demasiado trabajo, sino a la  excesiva dificultad del mismo.  

-Subcarga mental cuantitativa y subcarga mental cualitativa.  

La primera se produce cuando el trabajador tiene que realizar poco  trabajo, mientras que la segunda se da cuando realiza tareas demasiado  sencillas.  

La sobrecarga o estimulación excesiva hace referencia a las situaciones  en las que el trabajador está sometido a más exigencias de las que, en  función de sus capacidades, puede satisfacer. Por contra, el aburrimiento  y la monotonía producidos en trabajos con poco contenido mental o  intelectual suponen también situaciones peligrosas y potencialmente  nocivas para la salud del trabajador.  

Por tanto, para que el trabajo sea fuente de bienestar y salud es  necesario que plantee al trabajador ciertas exigencias mentales que le  proporcionen los estímulos necesarios para la activación, condiciones para  mantenerse en forma y opciones de aprendizaje y entrenamiento.  

Ejemplo: Situaciones de subcarga mental. El trabajador debe realizar un esfuerzo importante para mantener la vigilancia. La falta de utilización de ciertos músculos implica un deterioro de su funcionamiento. Así, la falta de utilización de actividades cognitivas superiores implica una regresión de las mismas y, en consecuencia, un empobrecimiento de la inteligencia. 


12.5. EFECTOS DE LA CARGA MENTAL: LA FATIGA  

La carga mental tiene como consecuencia una debilitación de la capacidad de resistencia física y mental de la persona sometida a un esfuerzo intenso o prolongado. La fatiga mental se presenta como una progresiva disminución de la capacidad de respuesta de la persona ante fuertes exigencias o esfuerzos de tipo cognitivo. 


  

Al realizar una determinada tarea, el cerebro trabaja con las informaciones  directamente relacionadas con dicha tarea y procesa informaciones  periféricas, (conversaciones, informaciones no relevantes para el trabajo,  etc.), que pueden suponer una carga añadida.  

A estas últimas hay que añadir las denominadas fatigas periféricas, que  se refieren a determinados estados de ánimo del trabajador. De este  modo, cuando se valora la carga mental hay que tener en cuenta los datos  necesarios para realizar la tarea, las informaciones procedentes del  entorno y las fatigas periféricas.  

La fatiga afecta al organismo de manera global y se traduce en una serie  de disfunciones físicas y psíquicas, acompañadas de una sensación  subjetiva de fatiga y de una disminución del rendimiento. Puede  manifestarse a dos niveles diferentes: la fatiga normal o fisiológica y la  fatiga crónica.  

La fatiga normal aparece cuando las condiciones de trabajo y las  exigencias mentales del mismo no están adaptadas a la persona que lo  desempeña. Surge, pues, una necesidad de modificar la situación,  ajustándola a las características de las personas.  

Por tanto, se trata de una señal de alarma para el organismo que le indica  sus límites, es decir, algo parecido a un indicador de la necesidad de  descanso. Este fenómeno se puede clasificar como una reacción  homeostática o un intento de recuperar el equilibrio.  

Ejemplo: Reacción homeostática. Conjunto de fenómenos de autorregulación, conducentes al mantenimiento de una relativa constancia en las composiciones y las propiedades del medio interno de un organismo. 


Los síntomas de este tipo de fatiga se sienten durante el trabajo o nada  más acabarlo, y son: sensación de cansancio, somnolencia, bajo nivel de  atención, torpeza de movimientos, etc. Estos síntomas se traducen en una  serie de efectos con repercusiones personales, económicas y materiales  de distinta magnitud.  

Desde el punto de vista laboral, la fatiga produce los siguientes efectos:  descenso del rendimiento de los trabajadores, aparición de errores, lapsos  o bloqueos y aparición de una etapa previa de accidentes laborales. Los  errores pueden ser:  

De percepción. Defectos de vigilancia, información camuflada o  fugitiva, afluencia excesiva de información, etc.  

De codificación. Información y códigos desconocidos o ambiguos,  errores significantes (en el soporte) o de significado (en el  contenido).  

De decisión. Decisiones no tomadas a tiempo, intereses  contradictorios, ausencia de criterios de decisión, ninguna estructura  clara, etc. 

Respecto al umbral de la sensación de fatiga se sabe que está muy  relacionado con la motivación. Así, la motivación disminuye a medida que  la fatiga es mayor.  

Además, la realización de una tarea con escasa motivación hace que  aparezcan antes los síntomas de fatiga. Por el contrario, cuando la  motivación es alta puede no sentirse fatiga hasta que ésta alcance un nivel  muy elevado.  

La fatiga normal es completamente recuperable a través del descanso.  Medidas como la introducción de pausas o la posibilidad de alternar el  trabajo con otras tareas que impliquen una menor carga mental permiten  la recuperación del organismo y hacen posible continuar la actividad  normal.  

Pero si la carga de trabajo es continua, y se mantiene el desequilibrio, la  fatiga deja de ser reversible para convertirse en crónica.  

La fatiga crónica no se recupera por el simple descanso, ya que tiene  consecuencias orgánicas, físicas y psicosomáticas, tales como irritabilidad,  depresión, falta de energía y de voluntad para trabajar, salud más frágil,  dolores de cabeza, mareos, insomnio, pérdida de apetito, etc.  

Esta sintomatología se siente durante el trabajo o al finalizarlo, pero a  veces perdura y se nota incluso al levantarse de la cama, antes de ir a  trabajar. También existen consecuencias que afectan a la organización,  como el absentismo. Además, se puede ver afectada la vida familiar. 

En función de la parte del organismo más afectada se habla de fatiga  muscular, fatiga intelectual, fatiga nerviosa, fatiga sensorial (y dentro de  ésta, de fatiga visual y auditiva), fatiga psicológica y fatiga emocional.  

Ejemplo: La fatiga sensorial se presenta en aquellos trabajos cuyas demandas de control sensorial son elevadas. La fatiga nerviosa aparecería más bien en trabajos de carácter muy repetitivo y con un ritmo de producción muy rápido. La fatiga psicológica se generaría en trabajos que exigen mucha responsabilidad y rapidez en la toma de decisiones. 


También se distinguen tipos de fatiga en función de su causa más  probable. Se habla de fatiga informativa y, de otros tipos de fatiga  

Como medida preventiva se puede citar la mejora de la capacidad de tratamiento  de la información (optimizando la estructura y el flujo de la información), así como  ayudarse de las técnicas de gestión del estrés y de las de relajación. 



12.6. EVALUACION DE LA CARGA MENTAL  

Para evaluar los problemas derivados de la fatiga mental se debe hacer desde un  doble punto de vista. Primero hay que distinguir la fatiga normal de la patológica, y  segundo hay que encontrar sus causas para actuar sobre ellas por separado. El  estudio debe permitir identificar aquellas condiciones de trabajo que puedan  producir una carga mental inadecuada. 



Al igual que no existen métodos para medir de manera directa la carga mental,  tampoco los hay para la fatiga mental. Por este motivo, la valoración de la  carga mental debe basarse en métodos indirectos.  

Estos métodos suelen utilizar distintos tipos de indicadores  complementarios entre sí:  

Factores de carga del puesto. Hacen referencia a las exigencias  mentales de la tarea, es decir, a los factores de carga inherentes al  trabajo concreto, al tipo de tarea y a las condiciones en que se realiza.  Factores de incidencia/efecto sobre el individuo.  

Efectos inmediatos de la realización de la tarea sobre el trabajador.  Generalmente se utilizan indicadores de fatiga mental.  

Según lo expuesto, la práctica más habitual es construir un indicador de  la carga mental teniendo en cuenta los factores propios de la tarea,  contrainte, y la incidencia de éstos en el individuo astreinte.  

12.6.1. FACTORES DE CARGA INHERENTES A LA TAREA:  CONTRAINTE  

conforme va transformándose el mundo laboral.  

Ejemplo: Síndrome de fatiga informativa. A partir de un estudio realizado entre 1300 directivos de empresas industriales del mundo anglosajón, el síndrome comienza cuando la ansiedad afecta a las capacidades de análisis y de toma de decisiones, para a continuación desarrollarse dolencias diversas (lumbar. cervical, cefaleas. úlceras, depresiones), y se ven afectadas las relaciones interpersonales, así como la capacidad de rendimiento. 


 

Los factores de carga inherentes a la tarea hacen referencia a las exigencias que, desde el punto de vista mental, la tarea plantea al trabajador. Para su valoración se pueden emplear los métodos objetivos y globales de evaluación de las condiciones de trabajo. Estos incluyen variables relativas a la carga mental y permiten evaluar las exigencias mentales de una determinada tarea. 


Los criterios de estos métodos globales son válidos fundamentalmente  para trabajos poco o nada cualificados, es decir, para trabajos monótonos,  repetitivos, con poco contenido, etc.  

Pueden servir como punto de partida para la elaboración de instrumentos (cuestionarios, entrevistas, listas de comprobación, etc.) que permitan  conocer o recoger los aspectos que determinan las exigencias mentales  de una tarea perteneciente a puestos más complejos.  

Estos métodos se centran en si el trabajo exige un nivel de atención elevado y si esta atención debe mantenerse a lo largo de la jornada  laboral. Además, consideran otros factores que pueden influir en la carga  mental, como por ejemplo el ritmo de trabajo, las repercusiones de los  errores, etc.  

Para evaluar los factores propios de la tarea o de la carga mental objetiva,  contrainte, podemos utilizar los procedimientos de análisis de las  condiciones de trabajo, es decir, métodos tales como el LEST, RNUR,  EWA, ERGOS, etc. (ver Tabla I).  

Tabla I.-Métodos de Evaluación de la Carga Mental.

a) Método LEST  

Método desarrollado por el Laboratorio de Economía y Sociología del  Trabajo (Francia), que permite evaluar la carga mental a partir de cuatro  indicadores: 

Apremio de tiempo: para los trabajos repetitivos, el apremio de  tiempo surge de la necesidad del trabajador de seguir una cadencia o  ritmo impuesto. Para los trabajos no repetitivos, el apremio puede resultar  de la exigencia de lograr unos ciertos objetivos de rendimiento en un  tiempo determinado. Este factor se puede valorar a través de factores  como el modo de remuneración (fijo, con prima, etc.), el tiempo necesario  para entrar en ritmo, el grado de flexibilidad de la cadena, la existencia de  pausas y la posibilidad de ausentarse del puesto fuera de los tiempos de  pausa previstos.  

Complejidad-rapidez: hace referencia al esfuerzo de memorización  que se exige al trabajador o al número de elecciones que debe efectuar,  en relación con la velocidad con que debe dar una respuesta. El esfuerzo  de memorización es más grande cuanto mayor sea el número de  operaciones diferentes a realizar (elecciones rutinarias o conscientes),  pero además, para un mismo número de operaciones, la carga mental  crece cuando aumenta la velocidad impuesta para efectuar las diversas  operaciones.  

Atención: determinada por el nivel de concentración requerido para  realizar una tarea y por la continuidad de ese esfuerzo. Para los trabajos  simples, el esfuerzo de atención viene dado por el nivel de atención  perceptiva (grado de esfuerzo necesario para permanecer consciente y  percibir las informaciones), la continuidad de la atención, la posibilidad de  desviar la vista del trabajo, la posibilidad de hablar durante el trabajo y el  riesgo de accidente o de deterioro del material o del producto.  

Minuciosidad: se considera como una forma especial de atención en  trabajos de precisión, en los que el trabajador debe manipular objetos muy  pequeños u observar detalles muy exactos (por ejemplo, ejecución de  trabajos de precisión o detección de defectos poco perceptibles).  

Las dificultades que plantea la evaluación de la carga mental quedan ya  expresadas en el manual del método LEST, donde indica: "...como se  sabe, este método aborda la medición de la carga mental mediante  

indicadores parciales que están asociados a la tarea que el trabajador  realiza, al modo de desempeñarla y a ciertos factores psicológicos.  No obstante, los propios autores que lo desarrollan advierten que  ciertamente el método es discutible porque se basa en indicadores poco  objetivos y en la consideración de algunos aspectos, y no de la totalidad  de los que inciden en la carga de trabajo". Estas reservas de los propios  autores sirven para dar una idea clara de la dificultad que supone evaluar  los factores de carga mental.  

b) Método RNUR o método del perfil del puesto  

Este método, desarrollado por la empresa RENAULT, utiliza el término  carga nerviosa para referirse a la carga metal. La define como las  exigencias del sistema nervioso central durante la realización de una  tarea, y viene determinada por dos criterios:  

Operaciones mentales: son las acciones no automatizadas en las  que el trabajador elige conscientemente la respuesta.  

Nivel de atención: son las tareas automatizadas. Tiene en cuenta  aspectos como la duración de la atención, la precisión del trabajo y las  incidencias (trabajo en cadena o duración del ciclo).  

El método es aplicable a puestos de trabajo repetitivos o de ciclo corto,  como es el caso de las cadenas de montaje, aunque los criterios que  utiliza pueden ser adaptados como base para otros estudios de carga  mental. Al igual que el método LEST, consta de cinco niveles de  satisfacción para valorar la carga mental, puntuables desde 1 (muy  satisfactorio) hasta 5 (muy penoso o peligroso).  

c) Método del INSHT 

La evaluación subjetiva entre los ocupantes de un puesto de trabajo con  carga mental se puede llevar a cabo mediante el procedimiento de  evaluación de los factores psicosociales elaborado por el INST. Incluye la  carga mental junto con otros seis factores: autonomía temporal, contenido  del trabajo, supervisión-participación, definición del rol, interés por el  trabajador y relaciones personales. 


Ejemplo: Concepto de factores psicosociales. Este término hace referencia a aquellas condiciones que se encuentran presentes en una situación laboral y que están directamente relacionadas con la organización, el contenido del trabajo y la realización de la tarea, y que tienen capacidad para afectar tanto al bienestar o a la salud (física, psíquica o social) del trabajador como al desarrollo del trabajo. 

Según el método del INSHT se define la carga mental por el grado de  movilización y de esfuerzo intelectual que debe realizar el trabajador para  hacer frente al conjunto de demandas que recibe el sistema nervioso en el  curso de su trabajo.  

La carga mental se valora a partir de los siguientes indicadores, y se  utilizan unas 11 preguntas de las 75 que contiene el procedimiento:  presión de tiempos, esfuerzo de atención, fatiga percibida, sobrecarga y  percepción subjetiva de la dificultad.  

Presión de tiempos: contemplada a partir del tiempo asignado a la  tarea, la necesidad de recuperar los retrasos, y el tiempo durante el cual se  debe trabajar con rapidez. 

Esfuerzo de atención: viene dado por la intensidad o el esfuerzo de  concentración o reflexión necesarias para recibir las informaciones del  proceso y elaborar las respuestas adecuadas, y por la constancia con que  debe ser sostenido ese esfuerzo. El esfuerzo de atención puede verse  influido por la frecuencia de posibles incidentes, y por las consecuencias  que pudieran ocasionarse durante el proceso por una equivocación del  trabajador. 

Fatiga percibida: recoge la sensación de fatiga del trabajador cuando  acaba su jornada laboral. 

Sobrecarga: viene dada por el número de informaciones que se  precisan para realizar la tarea y el nivel de complejidad de la misma. 

Percepción subjetiva de la dificultad que para el trabajador tiene su  trabajo. 

Tabla II.-Evaluación de la Carga Mental según el Método INSHT. 

El método evalúa las exigencias mentales de la tarea, pero recoge  también la percepción de la fatiga e incorpora un elemento de  consecuencias para el trabajador.  

d) Método ERGOS  

Este método fue desarrollado en 1989 por el Servicio de Prevención  ENSIDESA. Evalúa los factores de riesgo no físicos presentes en el  puesto de trabajo, mediante un cuestionario. Para su elaboración se partió  de la metodología de cuestionarios desarrollada en los métodos LEST y 

Perfil del Puesto de la RNUR y en las consideraciones de la norma ISO  10075 "Principios ergonómicos relacionados con la carga mental de  trabajo. Términos generales y sus definiciones".  

El método se basa en la obtención de un indicador numérico parcial,  deducido a partir de la formulación (salvo en el caso del horario de trabajo)  de tres preguntas por cada uno de los factores. Es decir, los factores de carga nerviosa más los relacionados con las exigencias de la tarea, las  funciones cognitivas, sensoriales y emocionales del operador y factores  psicosociales generados por el contexto organizacional, el ambiente socio  laboral y las características temporales del trabajo. 

Figura 1.-Ficha para la evaluación de la carga mental del método ERGOS. 

e) Métodos específicos de valoración de la carga mental  

Existen algunos métodos y escalas específicas para la valoración de la  carga mental, validadas experimentalmente, con un alto grado de  fiabilidad. Estas escalas se fundamentan en la formulación de unas  preguntas-filtro al trabajador, de forma que cada respuesta determina la  siguiente pregunta.  

Suelen presentarse en forma de árbol lógico, y se señala en las  instrucciones la necesidad de seguir ordenadamente la secuencia para  que el resultado obtenido sea reflejo de la realidad.  

La Escala de Cooper-Harper fue desarrollada en 1969. Se diseñó para  evaluar tareas de vuelo. Mide la carga mental mediante evaluaciones  subjetivas de la dificultad de diferentes tareas.  

A través de un instrumento en forma de árbol lógico (es decir, planteando  una serie de preguntas-filtro de manera que cada respuesta determine la  siguiente pregunta) se obtiene una puntuación de carga mental  comprendida entre O y 10 (ver figura 2).  

Figura 2.-Escala Cooper-Harper p ara la evaluación de la carga mental.

Posteriormente, Wierwille y Casali (1983) propusieron una versión  modificada de la escala de Cooper-Harper, que puede aplicarse a una  gran variedad de tareas.  

La escala de Bedford propone la valoración de la carga mental a través  de una escala de 10 puntos en forma de árbol de decisión. Para ello, el  trabajador ha de dar un juicio sobre la carga mental que le supone una  determinada actividad y sobre la cantidad de capacidad residual, es decir,  capacidad mental que le queda libre cuando realiza la tarea.  

La escala de carga global (Overall Work/oad) es una escala bipolar de O  a 100, con intervalos de 5 unidades, donde el O representa una carga  mental muy baja y 100 muy elevada. La técnica SWAT (Subjective  Assesment Technique) asume que la carga mental de una tarea o  actividad está determinada por tres factores o dimensiones: tiempo,  esfuerzo mental y estrés.  

El método NASA-TLX (National Aeronautics and Space Administation Task Load Index) consiste en un procedimiento de valoración  multidimensional que da una puntuación global de carga de trabajo, a  partir de la media ponderada de las puntuaciones en seis subescalas que  se refieren a:  

Exigencias mentales (actividad mental y perceptiva).  

Exigencias físicas {grado de esfuerzo físico).  

Exigencias temporales {sensación de presión temporal).  Rendimiento {grado de cumplimiento de los objetivos).  Esfuerzo {cantidad de esfuerzo físico y mental).  

Nivel de frustración {sensación de presión, desánimo, inseguridad  durante la realización de la tarea, etc.).  

La hipótesis de partida es que el concepto de carga de trabajo no se  puede definir únicamente en términos de exigencias de la tarea, sino que  es el producto de una combinación de factores, entre los que cobra  especial importancia la apreciación subjetiva de carga.  

Sin embargo, las personas pueden tener distintos conceptos de carga:  unas pueden achacarla al ritmo, otras a la cantidad, a la complejidad, etc.,  lo que supone una dificultad a la hora de evaluar la carga.  

El método NASA-TLX, a partir de la definición de los criterios arriba  indicados (exigencias mentales, físicas y temporales, rendimiento,  esfuerzo y nivel de frustración), establece, en primer lugar, la necesidad de definir las fuentes de carga y, en segundo lugar, procede a la  valoración de las mismas.  

De esta forma se obtiene una escala sensible a las variaciones entre  tareas, con capacidad de diagnóstico sobre las fuentes de carga y que es  relativamente insensible a las variaciones interpersonales.  

El método del Perfil de Carga Mental (Workload Profile) estima la  proporción de recursos de distinto tipo que utilizan los trabajadores en la  realización de una tarea. Se basa en los procedimientos utilizados en la  evaluación objetiva del rendimiento (doble tarea) y en los procedimientos  subjetivos (aceptabilidad y validez ecológica).  

Este método se aplica en una sola fase y de manera posterior a la  realización de las tareas que se van a evaluar. Utiliza una matriz de tantas  filas como tareas haya que analizar y ocho columnas, una para cada  recurso, según el modelo de la Tabla III.  

Tabla III-Matriz para la evaluación del Perfil de la Carga Mental. 

Los sujetos deben estimar la proporción de recursos atencionales de cada  tipo utilizada en la realización de las tareas (asignando un valor de O a 1).  

12.6.2. EFECTOS SOBRE EL TRABAJADOR: ASTREINTE  

La carga mental de un determinado puesto de trabajo depende tanto de  las demandas de la tarea como de las características del individuo que  realiza esa tarea.  

Por lo tanto, a la hora de realizar una valoración lo más precisa posible es  necesario recoger, además de datos relacionados con las exigencias de la  tarea, datos relacionados con el trabajador (ver Tabla IV): características  del trabajador (edad, capacidades intelectuales, características de  personalidad, etc.) y reacciones del trabajador frente a una carga mental  inadecuada (medidas de las alteraciones fisiológicas, psicológicas y del  comportamiento). 



Tabla IV.-Indicadores de los distintos métodos de evaluación. 

a) Evaluación de las alteraciones fisiológicas  

La carga mental produce fatiga en el trabajador y una serie de reacciones fisiológicas. Así, estudiando las variaciones en varios indicadores  fisiológicos, se puede conocer el grado de fatiga mental: 

Actividad cardíaca. El ritmo cardiaco es uno de los indicadores  fisiológicos de carga o de fatiga mental que se utiliza con mayor  frecuencia. Estudia, por ejemplo, las modificaciones de la frecuencia  cardiaca o las arritmias a través del electrocardiograma. Es una técnica de  fácil aplicación, poco costosa y bien aceptada por el trabajador. Presenta  el inconveniente de que los resultados pueden estar influidos por factores  como el ruido, el calor, el trabajo físico, las emociones, etc.  

Actividad ocular. Los indicadores de la actividad ocular son el  movimiento de los ojos, el diámetro pupilar; la frecuencia de parpadeo y el  registro de la actividad eléctrica del ojo (a través de electrodos). Un  método muy utilizado en este campo es la medición de la Frecuencia  Critica de Fusión Óptica (FCF). Este método consiste en determinar  cuándo un estímulo luminoso intermitente empieza apercibirse como un  estímulo continuo.  

El umbral por encima del cual la luz intermitente aparece como continua, y  por debajo del cual parpadea, es lo que se llama FCF. Generalmente, la  FCF disminuye con la carga mental de trabajo, es decir, cuanto mayor es  la fatiga mental, menor es la frecuencia de parpadeo necesaria para que  los estímulos intermitentes empiecen a apercibirse como continuos.  

Actividad muscular. Existe una relación directa entre la fatiga y el  grado de contracción muscular. Así, a través del electromiograma se  

pueden registrar las variaciones de la actividad muscular como indicadores  de carga mental, aunque este indicador puede estar influido por otros  factores, como postura de trabajo o fuerza realizada.  

Actividad cortical. Mediante el registro de la actividad eléctrica del  cerebro a través del electroencefalograma se puede estudiar, por ejemplo,  cómo se modifican los trazos de las diferentes ondas cerebrales según el  nivel de atención y según el nivel de fatiga. También se estudian los  llamados Potenciales Evocados (potenciales eléctricos vinculados a la  aparición de un estímulo repentino y breve).  

El método consiste en enviar un determinado estímulo al cerebro y  registrar la respuesta que se produce en el mismo. Estos potenciales  evocados varían en función del grado de fatiga: cuanto mayor sea la fatiga  mental, menor será la respuesta del cerebro ante los estímulos que se le  envían.  

Aunque todas las medidas fisiológicas arriba indicadas se pueden utilizar  en la valoración de la fatiga mental, es aconsejable utilizar más de un  indicador, con el objetivo de compararlos entre sí para conseguir una  mayor fiabilidad en los resultados.  

b) Evaluación de las alteraciones psicológicas  

La fatiga mental puede producir también alteraciones psicológicas que es  posible evaluar mediante métodos subjetivos y objetivos. Los primeros, los  métodos subjetivos, recogen la impresión subjetiva de fatiga del  trabajador, es decir, cómo el individuo siente la fatiga generada por una  carga mental inadecuada, utilizando para ello técnicas como cuestionarios,  escalas, entrevistas, etc.  

La sensación de fatiga influye sobre la conducta y condiciona el  comportamiento humano, por lo que es importante valorar esa sensación  convenientemente a través de las técnicas citadas, y utilizar esas  valoraciones como complemento de las valoraciones objetivas obtenidas a  partir de otros indicadores.  

Con respecto a los métodos objetivos hay que indicar que es posible  determinar el grado de fatiga mental de un individuo, ya que se producen  alteraciones en distintas funciones cognitivas y psicomotoras que pueden  ser valoradas de forma objetiva a través de pruebas o test psicológicos.  

Estas pruebas están orientadas a comprobar cómo la fatiga está afectando  a las funciones psicomotoras (pruebas de tiempo de reacción o de coordinación de movimientos) y cómo altera las funciones cognitivas  (pruebas de atención, de memoria y de concentración).  

c) Evaluación del comportamiento  

La fatiga mental también afecta al comportamiento de las personas. En el  ámbito laboral los cambios que afectan al rendimiento de los trabajadores  son los más importantes.  

Para valorar estos efectos disponemos de las siguientes técnicas:  indicadores de rendimiento, estudio de los métodos operacionales y  método de la doble tarea.  

Al hablar de los indicadores de rendimiento debemos decir que un  aumento en la dificultad de una tarea produce un incremento de las  demandas, que se traduce en una disminución del rendimiento. De esta  forma, se puede relacionar el rendimiento con la carga mental.  

El método consiste en analizar las respuestas de un trabajador en el curso  de su trabajo, utilizando como criterio el rendimiento en la tarea. Los  índices pueden ser la frecuencia de respuesta correcta, la tasa de error y  el tiempo de reacción.  

El método de la doble tarea se basa en que los sujetos participantes  realicen simultáneamente dos tareas. Asocian a la tarea principal,  efectuada con prioridad, una segunda tarea más simple (tarea secundaria:  sumar de dos en dos) hasta saturar la capacidad del trabajador, y evalúan  al final el deterioro de la prueba.  

La hipótesis de este método es que los recursos de procesamiento de  información del trabajador son limitados y su rendimiento se deteriora  cuando varias actividades compiten por los mismos recursos.  

Así, cuanto mayor es la dificultad o la exigencia de rapidez de la tarea  principal, más bajo es el desempeño en la tarea secundaria. Es decir, se  asume que el rendimiento en la tarea secundaria es inversamente  proporcional a las demandas de la tarea primaria. Se trata, por tanto, de  medir indirectamente cuál es la fracción de capacidad mental que no es  utilizada por la tarea principal.  

12.7. PREVENCION DE LA FATIGA MENTAL  

En el mundo laboral los problemas de fatiga mental deben abordarse desde el estudio de las condiciones del trabajo, de las exigencias del mismo sobre la persona y de los recursos de ésta para dar respuesta a tales demandas. La prevención de la fatiga debe empezar en el diseño de las condiciones laborales y en la definición de los puestos.


 

Ejemplo: 

Para evaluar la carga mental de una tarea donde la rapidez es fundamental, la medida de rendimiento se debe hacer con el índice "tiempo de reacción”. Si se trata de una tarea en la que cualquier error puede tener consecuencias graves, será más adecuado utilizar la frecuencia de respuesta correcta o la tasa de error. 

 

La LPRL, en el artículo 15 de Principios de Acción Preventiva, apartado d),  establece que el empresario deberá:  


«Adaptar el trabajo a la persona, en particular en lo que respecta a la concepción de los puestos de trabajo, así como a la elección de los equipos  y los métodos de trabajo y de producción, con miras, en particular, a atenuar  el trabajo monótono y repetitivo y a reducir los efectos del mismo en la  salud».  


Para llevar a cabo dicha adaptación, y con el objetivo final de prevenir la  fatiga mental y otros estados similares a la fatiga, existen varias normas  técnicas:  

La Norma ISO 10075:1996, de "Principios ergonómicos relativos a la  carga mental de trabajo", en su segunda parte "Principios de  concepción", plantea una serie de recomendaciones para el diseño de  los puestos de trabajo.  


La Norma UNE-EN 614-1, de "Seguridad en máquinas. Principios de  diseño ergonómico ", en su "Parte 1: Terminología y principios  generales", proporciona información sobre los factores ergonómicos que  hay que considerar en el diseño y en el proyecto de las máquinas.  

Los métodos operacionales son los métodos o estrategias que el  individuo utiliza para realizar una determinada tarea. Cuando un trabajador  está sometido a una carga inadecuada, realiza una adaptación de su  comportamiento, ensaya estrategias diferentes y adopta formas operativas  que sean más compatibles o económicas con su propia capacidad de  trabajo.  

Es decir, al aumentar la fatiga el trabajador, para intentar adaptarse a la  situación, varia la forma de realizar su tarea. Así, el análisis de las  variaciones de los métodos operacionales puede utilizarse como indicador  para la evaluación de la carga mental, interpretando estos cambios como  una consecuencia de la fatiga mental.  

Ejemplo: 

Adaptación de métodos operacionales y riesgo de accidente. Cuando el trabajador tiende a modificar su comportamiento suele olvidar los problemas secundarios y se centra únicamente en la tarea principal, lo que puede desembocar en un accidente o en cualquier disfunción del sistema. 


La Norma UNE 81-425-91, de "Principios ergonómicos que hay que  considerar en el proyecto de los sistemas de trabajo", incluye algunos  aspectos que habría que tener en cuenta en esa fase de proyecto para  prevenir la fatiga mental.  

Independientemente de la norma considerada, siempre resulta más eficaz  y recomendable que las intervenciones se implanten como primer paso  en la fase de diseño de los puestos, y que vayan orientadas a la mejora de  las exigencias del puesto (contenido), de las condiciones del entorno de  trabajo (físicas, sociales y organizativas) y de las características de la  persona.  

Cuando esto no sea posible, se procederá a la reformulación del contenido de los puestos. En cualquiera de los casos las medidas se pueden  clasificar según el enfoque que tengan: orientadas a facilitar el proceso de  tratamiento de la información, orientadas a la organización del trabajo  (facilitándolo y permitiendo la recuperación de la fatiga) y orientadas a  aplicar medidas a nivel individual.  

A modo de ejemplo, entre las medidas empleadas para mejorar las  condiciones de trabajo y para adecuar las exigencias del trabajo mental a  las personas, podemos citar:  

Adaptar la carga de trabajo a las capacidades del trabajador.  Procurar dotar a las tareas de un nivel de interés creciente.  Controlar la cantidad y la calidad de la información tratada.  Proporcionar la formación y el entrenamiento adecuados.  Adecuar, en relación con la tarea, el número y la duración de los periodos de descanso.  

Mantener dentro de los valores de confort los factores ambientales.  

12.7.1. MEDIDAS SEGUN EL PROCESAMIENTO DE LA INFORMACION  

Si seguimos el esquema de procesamiento de la información, las  acciones que hay que desarrollar se deben centrar en:  

Facilitar el proceso de percepción e interpretación de la  información. Especial cuidado debe tenerse con la calidad y  cantidad de las señales y con la complejidad de la información en  el puesto de trabajo. A lo anterior hay que añadir las condiciones  ambientales y los elementos de diseño del puesto que puedan  estar afectando a estos procesos.  

Proporcionar la formación y el entrenamiento adecuados para la  realización de la tarea (programas de formación adaptados a las  necesidades del puesto y de las personas).  

Facilitar la respuesta/realización de la tarea, considerando  aspectos del diseño del puesto y del diseño y distribución de los  dispositivos de control.  

Cuando una tarea sea monótona y sin contenido, las medidas irán  dirigidas a permitir una mayor participación del trabajador en  aspectos relacionados con su trabajo (mayor control del trabajo  realizado, posibilidad de intervención en caso de avería, posibilidad  de elección del método de trabajo, etc.).  

Cuando el trabajo no pueda mejorarse por otras técnicas, puede  recurrirse a la rotación de puestos. que permite realizar tareas de  distintos puestos de trabajo. Esto implica una reorganización del  trabajo, así como una mayor adaptabilidad (polivalencia) del  personal, que puede conseguirse mediante una correcta formación.  

12.7.2. MEDIDAS A NIVEL DE ORGANIZACION  

Las intervenciones dirigidas a prevenir la fatiga desde un enfoque  organizacional se centran en la mejora de las condiciones de trabajo y en  la reformulación del contenido del puesto de trabajo.  

a) Actuaciones sobre las condiciones del trabajo  

La mejora de las condiciones de trabajo debe apoyarse en el estudio de  las condiciones ambientales (iluminación, ruido, calidad del aire y  condiciones termohigrométricas), de los elementos que configuran el equipamiento del puesto (mobiliario, útiles y herramientas de trabajo, hay  que incluir la información y documentación que se maneja y el tipo de  soporte de esta información), de las exigencias de tratamiento de las  informaciones (movilización de recursos atencionales, de memorización,  de cálculo numérico, de razonamiento lógico, de solución de problemas y  de toma de decisiones) y de la distribución del tiempo de trabajo (jornadas  y horarios).  

Del estudio de las condiciones ambientales pueden surgir intervenciones  como la eliminación de ruidos, la adquisición del mobiliario adecuado y su  correcta ubicación, la mejora de los útiles de trabajo como ayudas en el  tratamiento de la información, la eliminación de jornadas de trabajo muy  largas, la flexibilización de los horarios de trabajo, la posibilidad de poder realizar pausas y disponer de un lugar adecuado para ello, etc. El fin  último debería ser la adaptación de las condiciones de trabajo a las  características de las personas que lo desarrollan.  

Es necesario organizar el trabajo de modo que se reduzca la probabilidad  de aparición de fatiga y que se facilite la recuperación de la persona. Hay  que estudiar detalladamente los aspectos relacionados con el ritmo de trabajo y con la organización del tiempo de trabajo, prestando especial  atención a las pausas.  

La recuperación tras un trabajo de actividad mental se consigue  principalmente por un descanso más que por un cambio de actividad. En  algunos puestos de trabajo, aparentemente, puede parecer que se  realizan muchas pausas, ya que se tiene un concepto muy amplio de lo  que son las pausas.  

Si se realizan pausas a lo largo de la jornada de trabajo, se puede  prevenir el estado de fatiga. Pero para que las pausas sean realmente  útiles, deben permitir desconectar de los temas de trabajo y que la  persona pueda apartarse físicamente del puesto, de modo que cambie el  foco de atención.  

El número, la duración y la distribución de las pausas a lo largo de la  jornada de trabajo irán en función de la intensidad del mismo, es decir, de  las condiciones y exigencias del trabajo y de la capacidad de resistencia  de la persona.  

Siempre que sea posible, debería darse al trabajador la posibilidad de  distribuir él mismo las pausas a lo largo de su jornada laboral, de modo  que pueda hacerlas espontáneamente y en el momento en que perciba su  necesidad. La autodistribución de las pausas potencia su poder  reparador. Sin embargo, cuando esto no es posible, se hace necesario un  sistema de regulación de los descansos.  

En los casos de sistemas de regulación hay que tener en consideración  las diferencias personales, pues juegan un importante papel en cuanto al significado que se otorga a las pausas. Así, por ejemplo, es posible que  una persona que está abstraída en su trabajo y que progresa en su  realización considere las pausas impuestas como un esfuerzo  suplementario en el momento de continuar, y las viva como interrupciones  molestas. Para otra persona, las pausas impuestas pueden ser  interrupciones oportunas, porque le marcan la pauta de descansos y  evitan que llegue al agotamiento. Por lo tanto, no le supone un esfuerzo  extraordinario retomar el trabajo y el ritmo previos.  

b) Actuaciones sobre el contenido de trabajo  

La reformulación del contenido del puesto de trabajo tiene la capacidad de  dotarlo de tareas variadas y con significado para quien las realiza.  Además, da la posibilidad de definir, mediante acuerdo con las personas  interesadas, metas de trabajo parciales (objetivos específicos) que se  puedan alcanzar a lo largo de la jornada de trabajo (hay que procurar que  los plazos no sean demasiado justos y evitar tener agendas apretadas).  

El logro de estas metas favorece la sensación de que se terminan cosas, y  actúa como incentivo y como marcador de pausas naturales (entre metas).  También se debería facilitar la autonomía en la realización de las tareas y  eliminar cualquier forma de presión psicológica en el trabajo.  

12.7.3. MEDIDAS A NIVEL INDIVIDUAL  

Ante la sensación de fatiga se suelen desarrollar algunas estrategias de  afrontamiento individuales que permiten cierta continuidad de la actividad  laboral mientras el descanso no es posible.  

Pero estas estrategias pueden fracasar cuando la presión de tiempo es  importante y no se dispone de recursos materiales y humanos que  funcionen como puntos de apoyo. En definitiva, la contribución personal de  más éxito para afrontar la fatiga consiste en su prevención mediante el  fortalecimiento de la propia capacidad de resistencia a la misma.  

Cada persona tiene una capacidad de resistencia a la fatiga que se ve  modulada por sus características personales (por ejemplo, la edad) y por  otros factores, como los hábitos de alimentación, de descanso y de  ejercicio. Hay que actuar sobre estos factores, adquiriendo y manteniendo  hábitos saludables: una alimentación sana, la práctica regular de  ejercicio físico moderado y un buen patrón de descanso, que influye  positivamente no sólo en la propia salud, sino también en la capacidad de  resistencia a la fatiga.  

a) Alimentación  

El papel que juega la dieta en la aparición y mantenimiento de la  sensación de fatiga es muy importante. Una dieta que no sea equilibrada y  la irregularidad en la ingesta afectan a todo el organismo. Este se resiente  y ante la carencia de algún elemento nutritivo puede reaccionar más  lentamente de lo normal (a causa de la reducción de energía disponible),  perdiendo fuerzas y con sensaciones de desfallecimiento y de cansancio. 

Cuando la pauta de ingesta es irregular en el horario y las cantidades de  comida no guardan el equilibrio debido en función del momento de la  jornada y de la actividad, pueden presentarse diversos problemas, como  mala masticación y peor digestión (por ejemplo, cuando se come  compulsivamente después de muchas horas de no comer), e incluso  puede dificultar un adecuado descanso (por ejemplo, cuando la última  comida de la jornada es muy abundante y se toma justo antes de dormir).  

b) Patrón de descanso. 

Todas las personas adultas tienen unas necesidades de descanso y  necesitan dormir un número de horas seguidas que, por término medio, se  admite que son unas ocho horas. No obstante, hay adultos que necesitan  más horas de sueño que otros para sentirse realmente descansados.  Además, estas horas deben dormirse, preferentemente, en el período  nocturno de cada día.  

Cuando se trabaja en un sistema de turnos que incluye noches o que por  su distribución horaria se solapa con tramos nocturnos o matutinos del  descanso, se producen alteraciones del patrón de descanso, el cual se  vuelve muy irregular y pierde eficacia reparadora. Por otra parte, la falta  moderada de sueño tiene repercusiones en la capacidad de coordinación.  Así se ha puesto de manifiesto en el caso de las personas que conducen  vehículos.  

Al estudiar la relación entre los efectos del cansancio (por la falta de  sueño) y determinadas concentraciones de alcohol en sangre entre  conductores de vehículos, se ha encontrado que el deterioro de la  capacidad de coordinación que se produce por una moderada falta de  sueño es equivalente a la producida cuando se tiene una concentración de  alcohol en sangre del 0,05%.  

En general, cada persona tiene unas necesidades de descanso que suele  cubrir con cierta regularidad a lo largo de cada día, y esto es lo que  constituye su patrón de descanso. La cantidad y calidad características del  patrón de descanso afectan a la capacidad de resistencia del organismo  ante la fatiga.  

En concreto, la mala higiene del sueño interfiere en la actividad de la  persona provocando no sólo somnolencia, sino también síntomas de fatiga  mental (problemas de concentración, irritabilidad, etc.). Normalmente, en  algún momento de la vida se presentan circunstancias que rompen  temporalmente el patrón de descanso.  

c) Ejercicio físico  

El ejercicio físico de intensidad moderada y practicado con regularidad  suele estar indicado para todas las personas cuyas exigencias laborales  son mayoritariamente de tipo sedentario, La falta de ejercicio favorece la  flaccidez muscular y la aparición de la sensación de cansancio cuando se  realiza algún esfuerzo físico moderado. Además, puede afectar no sólo a  la capacidad de resistencia física, sino también a la emocional, pues la  fatiga repercute de manera global sobre todo el organismo. Por ello, la  práctica regular de un ejercicio físico moderado contribuye por un lado, a  mejorar el propio tono muscular y, por otro, ayuda a afrontar las tensiones  emocionales de cada día y a optimizar el potencial reparador que tiene el  descanso. Sin embargo, puede darse el caso de que la misma sensación  de fatiga mental se acompañe de una desgana hacia cualquier práctica de  ejercicio físico, y es precisamente éste un contribuyente para la  recuperación de la persona.  

12.8. NORMA ISO 10075  

La Norma ISO 10075, "Principios ergonómicos relativos a la carga mental  del trabajo" que complementa a la ISO 6385 sobre "Principios  ergonómicos para el proyecto de sistemas de trabajo", consta de dos  partes.  

La primera parte establece los términos generales y definiciones  relacionados con la carga mental. En la segunda se establecen las  directrices para la concepción o el diseño de los puestos de trabajo,  considerando los aspectos relativos a la carga  

12.8.1. DEFINICIONES Y CONCEPTOS  

Los términos más importantes a los que hace referencia la norma son:  Presión mental ("mental stress"): se trata del total de todas las  influencias que inciden en un ser humano. Se refiere por tanto a los  factores externos que afectan mentalmente a las personas,  denominado también como exigencias mentales. Cualquier actividad,  incluso aquellas con una carga predominantemente física, puede  imponer presión mental. Esa presión mental genera procesos de  aumento o disminución de tensión mental en los seres humanos.  Tensión mental ("mental strain"): es el efecto inmediato de la presión  mental en el individuo, es decir, no el efecto a largo plazo. Depende de sus condiciones previas habituales y actuales, incluidos los estilos  individuales de afrontamiento ("coping").  

Proceso Mental: se refiere a los procesos cognitivos, de información y  emocionales en el ser humano.  

Fatiga Mental: es una alteración temporal de la eficiencia funcional,  física y mental, resultante de la intensidad y duración de una tensión  mental precedente.  

La tensión mental (carga de trabajo) está determinada por la interacción  que se establece entre las exigencias del trabajo (presión mental) y las  características del individuo (condiciones previas). Así, cuando la presión  mental (exigencias del trabajo) no se adecua a las capacidades del  trabajador (en función de sus condiciones previas), se produce la carga de  trabajo (tensión mental).  

12.8.2. CONSECUENCIAS DE LA TENSION MENTAL  

La Norma ISO 10075 diferencia entre efectos facilitadores y efectos  perjudiciales. Los primeros son los que retrasan o reducen la aparición de  los efectos perjudiciales, y son:  

Efecto de calentamiento (inmediatamente después del inicio de la  actividad se produce una reducción del esfuerzo requerido para realizar  la actividad en relación con el esfuerzo exigido inicialmente).  

Activación (se define como un estado interno con diferentes grados de  eficiencia funcional, mental y física: la tensión mental puede dar lugar a  diferentes grados de activación, dependiendo de su duración e  intensidad).  

Entre los efectos perjudiciales se encuentran la fatiga y los estados  similares, que se diferencian entre sí por la forma de alcanzarlos y por su  patrón temporal de recuperación. En relación a los estados similares de  fatiga, la norma ISO 10075 los define como los estados del individuo  (incluyen monotonía, vigilancia reducida y saturación mental) que se  producen como efectos de la fatiga mental resultante de situaciones que  ofrecen poca variedad (subcarga de trabajo).  

En estos casos la fatiga desaparecerá tras la introducción de cambios en  la tarea o el entorno:  

Monotonía: estado de activación reducida, lentamente desarrollado,  que puede producirse durante tareas o actividades largas, uniformes y  repetitivas. Está asociado con somnolencia, cansancio, disminución o  fluctuaciones en el rendimiento y reducciones en la adaptabilidad o en  

la capacidad de respuesta, así como un incremento en la variabilidad  del ritmo cardiaco.  

Vigilancia reducida: estado de activación reducida lentamente  desarrollado y que da lugar a un rendimiento reducido en la detección  en tareas de vigilancia que ofrecen poca variación (por ejemplo, cuando  se vigilan pantallas de radar o paneles de instrumentos). La monotonía  y la vigilancia reducida pueden diferenciarse con respecto a las  circunstancias de sus condiciones causales, pero no con respecto a sus  efectos.  

Saturación mental: estado de rechazo nervioso y fuertemente  emocional de una tarea o una situación repetitiva, en el que se  experimenta una sensación de "marcar el paso sobre el mismo sitio" o  de "no llegar a ninguna parte". Los síntomas de la saturación mental  son: el mal humor, la reducción del rendimiento, el sentimiento de  cansancio y la tendencia a la evasión, caracterizada por un nivel de  activación constante o incluso incrementado que está asociado con una  cualidad emocional negativa.  

12.8.3. DETERMINANTES DE LA CARGA MENTAL  

La Norma ISO 10075 recoge recomendaciones de diseño tanto para los  nuevos sistemas de trabajo como para la modificación de los ya  existentes. También hace recomendaciones para actividades  profesionales de todo tipo orientadas a la concepción de las tareas y los  equipos, del lugar de trabajo y de las condiciones de trabajo, centrándose  en los factores técnicos y de la organización.  

Estas advertencias tienen por objeto una concepción correcta del trabajo y  una utilización adecuada de las capacidades humanas. De esta forma, se  aseguran unas condiciones de trabajo óptimas para garantizar la salud, la  seguridad, el bienestar, el rendimiento y la eficacia.  

Las directrices de la Norma ISO 10075 hacen referencia a los factores denominados exigencias del trabajo, los cuales agrupa en cuatro bloques:  factores de contenido del trabajo, de ambiente físico, psicosociales o de  organización y relacionados con el diseño del puesto de trabajo.  

a) Contenido del trabajo  

Estos factores hacen referencia a la cantidad y el tipo de información que  el trabajador debe tratar en su puesto. Es una información que recibe y a  la que debe de dar respuesta: 

o Adecuación de la información: la información que recibe el  trabajador debe ser la necesaria para realizar su tarea. La falta de  información obliga al trabajador a tomar decisiones según  informaciones insuficientes. El exceso de información y la recepción  de informaciones no necesarias obligan a encontrar las informaciones  necesarias en el conjunto de las que le son dadas. En ambos casos  aumenta la carga mental.  

o Ambigüedad de la información: la información se debe presentar de  la forma más clara y precisa posible, ya que la ambigüedad obliga al  trabajador a interpretar la información que recibe.  

o Detectabilidad de la señal: si actuamos sobre la intensidad,  diferenciamos las señales por la forma, color o duración y reducimos  la intensidad del ruido de fondo filtrándolo por medios técnicos, se  eliminará gran parte del esfuerzo que tiene que hacer el trabajador  para diferenciar las señales.  

o Redundancia: la presentación de informaciones redundantes puede  ayudar al trabajador, aunque un exceso de la misma puede distraer y  aumentar la carga de trabajo.  

o Complejidad de la tarea: si la complejidad es excesiva, es decir, si el  número de decisiones que el individuo debe tomar en un tiempo dado  es elevado, conviene utilizar sistemas de ayuda en la toma de  decisiones. Por otra parte, también se debe evitar que el trabajo sea  excesivamente sencillo, ya que puede generar monotonía o  saturación.  

o Tratamiento simultáneo o en serie: el primero hace referencia a  aquellas situaciones en las que las informaciones en el puesto de  trabajo se presentan a la vez. En el segundo esas informaciones se  presentan de forma secuencial. En términos generales, el tratamiento  en serie es preferible al simultáneo.  

o Juicio absoluto o relativo: se refiere a la forma de presentación de  los estímulos en función de la tarea que deban realizar los  trabajadores. En el juicio absoluto los sujetos deben dar un tipo de  respuesta binaria (si/no) ante cada estímulo.  

En el juicio relativo los sujetos tienen que comparar dos o más  estímulos entre si y posteriormente dar una respuesta. Los juicios  relativos son preferibles a los absolutos, ya que estos últimos exigen  guardar en la memoria las normas de referencia. Los juicios relativos  suponen tomar decisiones respecto a una norma de referencia que se  presenta simultáneamente.  

o Carga de la memoria de trabajo: la memoria de trabajo o memoria a  corto plazo registra la información de forma temporal. Se ve  sobrecargada cuando las informaciones se presentan a un ritmo  

elevado, por lo que es conveniente prever un lapso de tiempo  apropiado para la presentación de informaciones en serie.  o Carga de la memoria a largo plazo: depende de las exigencias de  memorización y de la obligación de memorizar informaciones  complejas. Es conveniente evitar cargar la memoria a largo plazo.  o Modelos mentales: son representaciones mentales de la información.  o Recuperación o reconocimiento de los datos: se refiere al hecho  de si para dar una respuesta, el trabajador tiene que buscarla y  elaborarla, recuperándola de la memoria, o tiene que reconocerla  entre varias alternativas. Es más eficaz, y supone una menor carga,  mostrar alternativas de respuesta que esperar que el trabajador  recuerde ciertos datos.  

o Ayuda en las decisiones: es conveniente proporcionar sistemas de  ayuda para la toma de decisiones que permitan al trabajador predecir  los resultados de sus acciones. Las decisiones con resultados  imprevisibles aumentan la carga de trabajo, sobre todo si esa decisión  puede dar lugar a consecuencias negativas.  

o Tolerancia al error: es el grado en que el sistema tolera los errores.  Los sistemas deben demandar la confirmación de las acciones críticas  indicando sus posibles consecuencias antes de que sean ejecutadas.  Siempre que sea posible, conviene que la última acción del trabajador  pueda ser anulada.  

o Consecuencias de los errores: las consecuencias de los errores  deben ser reducidas al mínimo, por ejemplo, a través de controles de  coherencia o de redundancia, de manera que se aminore la tensión  del trabajador.  

b) Condiciones ambientales  

Las condiciones ambientales reducen la intensidad de la carga mental del  trabajo, asegurando las condiciones óptimas para la percepción y el  tratamiento de la información. Debe ponerse especial atención a este  factor.  

c) Factores psicosociales y de organización del trabajo  La Norma ISO 10075 recomienda las siguientes actuaciones con  respecto a los factores psicosociales y de organización del trabajo:  

o Ambigüedad de la tarea: hay que fijar objetivos claros y establecer  las prioridades que se aplican a los distintos objetivos, estableciendo  una asignación de tareas a cada trabajador. 

o Control: grado en que el trabajador puede controlar el sistema.  

o Interacción social: supone un apoyo para la toma de decisiones  críticas, por lo que es conveniente que el sistema facilite esta  interacción.  

o Dependencia: con respecto a las tareas ejecutadas por otras  personas.  

o Presión sobre los plazos (retrasos y demoras): hay que evitarlos en  la medida de lo posible.  

o Duración de la jornada de trabajo: debe reducirse a un nivel donde  los efectos de la fatiga no se manifiesten.  

o Intervalo entre las jornadas de trabajo o entre cada turno de  trabajo: el periodo de descanso debe ser el adecuado para permitir la  recuperación completa de la fatiga.  

o Momento del día: el rendimiento humano está influenciado por los  ritmos circadianos. Durante la noche el rendimiento es menor que  durante el día, por lo que los criterios de rendimiento deben reducirse  en este turno.  

o Trabajo a turnos: exige al operador un esfuerzo suplementario de  adaptación, tanto en el plano fisiológico como en el social, en función  de los ritmos circadianos. Hay que evitar este tipo de trabajo y, si no  es posible, hay que tener muy en cuenta los factores ergonómicos.  

o Interrupciones y pausas: es necesario prever periodos de descanso  durante la jornada. Son preferibles las pausas breves después de  periodos cortos de trabajo. Para trabajos en turno de noche se  recomiendan periodos de trabajo más cortos que durante el día.  

d) Acondicionamiento físico del puesto  

Aspectos como la adaptación del mobiliario y las formas o soportes de  presentación de la información afectan a los procesos de detección,  discriminación e interpretación de los datos, por lo que se deben tener en  consideración. Así, la Norma ISO señala los siguientes:  

o Detectabilidad de la señal: posibilidad de diferenciar las señales con  contenido informativo de las señales de fondo o señales no  pertinentes.  

o Redundancia: presentación de informaciones redundantes que  ayuden a realizar comprobaciones.  

o Precisión del tratamiento de la información: existencia o no de  ayudas técnicas para trabajos con altas exigencias de precisión.  o Retrasos: existencia o no de demoras en la respuesta del sistema y  demoras que obligan al operador a anticipar mentalmente la respuesta  

del sistema para poder continuar. Conviene evitar las temporizaciones  y utilizar soportes de información de respuesta rápida o de anticipación.  

A la hora de modificar puestos de trabajo ya existentes, conviene integrar  la experiencia y formación del trabajador en el proceso de modificación.  Por el contrario, para un sistema enteramente nuevo, habrá que tener en  cuenta las capacidades, las cualificaciones, la experiencia y las  expectativas de la población teórica de usuarios.  

En relación al diseño de nuevos puestos, hay que señalar que el trabajo  se realiza en un ambiente de trabajo específico, con un estilo de mando  determinado y con una estructura de la organización particular. A esto hay  que añadir los factores personales, como las capacidades, el rendimiento  y la motivación, que influirán en la carga de trabajo resultante. Por lo tanto,  la selección y la formación deben tenerse en cuenta correctamente.  

Por último, es necesario destacar que las exigencias del ambiente, las  necesidades del sistema y el mismo personal cambian con el tiempo y  desarrollan cualificaciones, capacidades y expectativas. Por este motivo,  en el diseño se deben prever tales cambios, de manera que sea posible  incorporar tareas al sistema técnico o al operador, según la situación.  

12.8.4 PREVENCION DE LA CARGA MENTAL  

Para reducir la fatiga debemos optimizar la intensidad de la carga de  trabajo, limitar la duración de la exposición o modificar la distribución  introduciendo pausas. No obstante, hay que advertir que la reducción de la  carga mental de trabajo más allá del nivel óptimo tiene efectos negativos  (aburrimiento y monotonía). Es necesario que haya un poco de tensión o  exigencias que produzcan un efecto estimulante.  

a) Monotonía  

Aparece principalmente cuando una tarea requiere un campo de atención  muy restringido y con niveles de dificultad sencillos o medios, en  operaciones repetitivas y en condiciones de ambiente poco cambiantes,  sobre todo si se efectúa durante largos periodos. Cuando no sea posible  modificar la concepción de la tarea por métodos técnicos o por una nueva  organización, hay que considerar las posibilidades de intervención  siguientes: 



Mecanización o automatización de las funciones repetitivas.  Rotación de tareas.  

Ampliación de tareas.  

Enriquecimiento de las tareas.  

La monotonía puede aumentar por la ausencia de compañeros, las  posibilidades reducidas de interacción social, la ausencia de pausas o la  falta de oportunidades de actividad física y de cambios de actividad.  

También puede incrementar por el periodo de la jornada (las horas de  después del mediodía y las horas de la noche son más sensibles), las  condiciones climáticas (por ejemplo, un calor moderado), una estimulación  acústica uniforme y monótona o por la fatiga debida al trabajo. Para evitar  las condiciones arriba indicadas se debe recurrir a un diseño adecuado  del puesto de trabajo, en particular por los medios siguientes:  

-Enriquecimiento de las tareas con elementos cognitivos.  

-Ensanchamiento del campo de atención, con tareas más  complejas.  

-Oportunidad de cambiar de tarea.  

-Oportunidad de realizar actividad física.  

-Concepción apropiada de las condiciones climáticas. 

-Reducción del ruido y de la monotonía de la estimulación acústica.  

-Iluminación adecuada.  

-Facilitar la comunicación con los compañeros.  

-Evitar el trabajo a ritmo impuesto.  

-Introducción de pausas.  

-Organizar el trabajo a turnos de forma adecuada.  

b) Hipovigilancia  

Tiene como efectos principales la reducción del rendimiento en tareas de  detección. Por tanto, se debe evitar solicitar del trabajador una atención  sostenida para detectar señales críticas durante largos períodos de  tiempo. Para ello, es necesario que exista una concepción apropiada de la  tarea y del equipamiento, así como una organización del trabajo:  

o Asegurar una detectabilidad adecuada de la señal con un soporte  conocido de la información o cuidando el diseño de las condiciones del  ambiente de trabajo (iluminación, ruido, etc.).  

o Reducir la incertidumbre de la señal en el tiempo y en el espacio.  Utilizar a este efecto una señal de aviso anticipada.  

o Evitar las condiciones que engendren monotonía. 

o Prever interrupciones frecuentes por medio de pausas, rotación o  cambios de actividad.  

Para prevenir los estados de saturación mental es importante evitar las  tareas repetitivas y la similitud estructural de las tareas que hay que  realizar. Cuando esto no sea posible, el operador debe percibir el progreso  realizado gracias a su trabajo aplicando alguno de los medios siguientes:  

o Distribuir adecuadamente las funciones entre operador y máquina,  por ejemplo, automatizando las operaciones simples y repetitivas.  

o Procurar dar sentido a las tareas que puedan ser percibidas como  un todo, y no como una fracción, y que el operador pueda comprender  la utilidad del conjunto de la tarea.  

o Prever tareas que permitan un desarrollo personal, por ejemplo,  tareas donde el operador pueda o deba aprender alguna cosa, y que  puedan ser ejecutadas de diferentes maneras, según el nivel de  cualificación y capacidad.  

o Enriquecer las tareas, combinando operaciones de diferentes niveles,  por ejemplo, tareas de montaje, de control y de mantenimiento.  

o Ampliar las tareas, combinando diferentes operaciones del mismo  nivel, por ejemplo, el montaje de diferentes partes o de un conjunto  completo.  

o Establecer la rotación de tareas, es decir, la rotación sistemática  entre diferentes posiciones que tengan exigencias específicas.  

o Estructurar el tiempo de trabajo para el establecimiento de pausas.  

o Estructurar cuantitativamente el trabajo para poder establecer los  objetivos o para permitir un adelanto del trabajo por etapas y una  información de retorno sobre los resultados.  

o Evitar las condiciones que engendran monotonía e hipovigilancia.  

Por último, a la hora del diseño y modificación de los sistemas de trabajo  hay que tener en cuenta las diferencias individuales, ya que las  exigencias de la tarea varían en función de las características de los  trabajadores (la educación, la formación y la experiencia).  

Por lo tanto, deberemos tener en cuenta el tipo, la cantidad y la calidad de  la información y formación necesarias para que el rendimiento del sistema  sea óptimo, con un grado de exigencias mentales apropiado para el  trabajador. 

En la Tabla V se muestran algunas de las propuestas de actuación para  prevenir los diferentes efectos negativos de la carga mental del trabajo en  distintos niveles del proceso de diseño.



Tabla V.- Medidas de actuación frente a la carga mental. 

12.8.5. NORMA UNE-EN 614-1  

La norma UNE-EN 614-1, "Seguridad en máquinas. Principios de diseño  ergonómico", parte de la premisa de que los sistemas de trabajo  diseñados de manera ergonómica favorecen la seguridad y la eficacia,  mejoran las condiciones de trabajo y de vida y compensan los efectos  adversos sobre la salud y el rendimiento de los trabajadores.  

Para ello proporciona información sobre los factores ergonómicos que hay  que considerar en el diseño y proyecto de máquinas, e incluye algunos  aspectos para prevenir, entre otros, la fatiga mental. Cuando se diseña  según la capacidad mental del operador, se tienen en cuenta los  siguientes factores: 

El equipo de trabajo se proyectará de tal forma que su operación  no sobrecargue o que esté por debajo de la capacidad mental de  los trabajadores.  

Cualquier información que se requiera para la realización de la  tarea será fácilmente accesible para el trabajador.  

La información se presentará de tal forma que el trabajador pueda  entenderla y usarla fácilmente.  

Cuando se trate de un sistema interactivo, sus iconos, símbolos y  comandos serán coherentes en apariencia y función.  

12.8.6. NORMA UNE 81-425-92  

La norma UNE 81-425-92, "Principios en el proyecto de los Sistemas de  Trabajo", incluye las reglas para el establecimiento del proceso de trabajo,  e indica que éste se implantará de forma que garantice la salud y la  seguridad de los trabajadores, contribuya a su bienestar y favorezca el  desempeño de las tareas que deban realizar.  

Hay que evitar especialmente aquellas que supongan una demanda  excesiva o muy pobre. Así, para la mejora de la calidad del proceso de  trabajo se deben tener en cuenta las siguientes medidas:  

Ampliación de tareas: que el trabajador realice varias operaciones sucesivas dentro de la misma actividad, en lugar de que sean  ejecutadas por varias personas.  

Enriquecimiento de tareas: que el trabajador realice operaciones  sucesivas que pertenezcan a actividades diferentes en lugar de que  sean ejecutadas por varias personas  

Cambio de actividad: rotación voluntaria entre distintos puestos de  trabajo.  

Pausas: previstas o voluntarias.  

Las variaciones en la atención y en la capacidad de trabajo que se  producen entre el día y la noche.  

Las diferencias en la capacidad de trabajo de los distintos  trabajadores, así como su variación con la edad.  

La conveniencia de procurar un desarrollo personal.  

En relación con los medios de señalización, representación y mandos, la  Norma señala algunos aspectos que hay que tener en cuenta para  prevenir la aparición de fatiga mental:  

Dichos medios se deben seleccionar, proyectar y disponer de  manera que sean compatibles con las características de la  percepción humana.  

La naturaleza y el número de señales y paneles de información  deberán ser compatibles con las características de la información  requerida.  

La naturaleza y el diseño de señales y paneles de información  deberán asegurar una percepción sin ambigüedades.  

Cuando se trate de actividades prolongadas en las que  predominen la observación y la vigilancia, los efectos de una carga  excesiva o insuficiente deberán ser evitados mediante un diseño y  disposición adecuados de las señales y paneles de información.  

El movimiento de los mandos, la respuesta del equipo y la  información presentada deberán ser coherentes entre sí.