Unidad 10. RCS. Trabajos de especial peligrosidad.

 



CICLO DE PREVENCIÓN DE RIESGOS PROFESIONALES  RIESGOS DERIVADOS DE LAS CONDICIONES DE SEGURIDAD.  U.T.10.- TRABAJOS DE ESPECIAL PELIGROSIDAD.  


ÍNDICE  

1. TRABAJOS EN ALTURA ____________________________________________________ 3 1.1. INTRODUCCIÓN. __________________________________________________________ 3  1.2. MEDIDAS PREVENTIVAS BÁSICAS. _____________________________________________ 3  1.3. EQUIPOS DE PROTECCIÓN COLECTIVA. _________________________________________ 4  1.4. EQUIPOS DE PROTECCIÓN INDIVIDUAL. ________________________________________ 7  

2. TRABAJOS EN ESPACIOS CONFINADOS. _____________________________________ 14 2.1. INTRODUCCIÓN. _________________________________________________________ 14  2.2. DEFINICIÓN Y TIPOS DE ESPACIOS CONFINADOS. ________________________________ 14  2.3. MOTIVOS DE ACCESO. _____________________________________________________ 16  2.4. RIESGOS ASOCIADOS. _____________________________________________________ 16  2.5. MEDIDAS PREVENTIVAS PARA EL CONTROL DE TRABAJOS EN ESPACIOS CONFINADOS. __ 18  2.6. EQUIPOS NECESARIOS. ____________________________________________________ 23  

3. SOLDADURA. __________________________________________________________ 24 3.1. INTRODUCCIÓN. _________________________________________________________ 24  3.2. SOLDADURA ELÉCTRICA. ___________________________________________________ 25  3.3. SOLDADURA AUTÓGENA U OXIACETILÉNICA Y OXICORTE. ________________________ 28  

4. TRASVASE DE LÍQUIDOS INFLAMABLES. _____________________________________ 31 

4.1. CONTROL DE LA ELECTRICIDAD ESTÁTICA EN LA CARGA, DESCARGA Y MANIPULACIÓN DE  LÍQUIDOS INFLAMABLES. ________________________________________________________ 33  

5. PERMISOS DE TRABAJOS ESPECIALES (PTE). _________________________________ 37 5.1. ÁMBITO DE APLICACIÓN DEL PERMISO DE TRABAJO. ____________________________ 37 5.2. IMPLICACIONES Y RESPONSABILIDADES DE LOS FIRMANTES DEL PERMISO DE TRABAJO. 39 5.3. CONTENIDO DE UN PERMISO DE TRABAJO. ____________________________________ 41 5.4. MODELO DE UN PERMISO DE TRABAJO. _______________________________________ 42 5.5. INSTRUCCIONES GENERALES PARA EL USO DEL PERMISO DE TRABAJO. ______________ 43

1. TRABAJOS EN ALTURA  

1.1. INTRODUCCIÓN.  

Se entiende por trabajo en altura todo aquel que se desarrolla a más de 2 metros  del suelo, o a más de 3,5 metros sobre una escalera manual, y que por tanto  precisa de determinadas protecciones para eliminar el riesgo de caída de personas  a distinto nivel.  

También se consideran incluidos dentro de la definición de trabajo en altura todos  aquellos en los que se precisa de medios auxiliares de posicionamiento, como  pueden ser andamios, escaleras manuales, plataformas elevadoras móviles de  personal (PEMP), etc.  

En el tema 7 ya hemos estudiado las recomendaciones de seguridad que deben  cumplir las escaleras de mano y los andamios metálicos, en el tema 4 las escaleras  y escalas fijas, y en el tema 8 los ascensores y plataformas elevadoras móviles de  personal.  

En este tema nos vamos a centrar en proponer procedimientos de trabajo, medidas  preventivas y medios de protección colectiva e individual para los trabajos en  altura.  

1.2. MEDIDAS PREVENTIVAS BÁSICAS.  

Para evitar o disminuir las consecuencias de las caídas de personas u objetos de  altura, se deberán tomar una serie de medidas preventivas o protectoras. En  general, cualquier riesgo de caída de altura se debe abordar con una serie de 

dicamos y cuya aplicación tiene una secuencia  lógica:  

1. Impedir la caída, eliminando el riesgo bien en la fase de proyecto o bien  eliminando los riesgos mediante la concepción y organización del trabajo. Es  lo que se denomina seguridad integrada. Si no es posible de forma total y  completa, debe impedirse la caída mediante el empleo de un método de  trabajo apropiado y de medios de protección colectiva, tales como  barandillas, redes de seguridad o cerramientos perimetrales.  

2. Limitar la caída. Si es imposible impedir la caída habrá que recurrir a la  instalación de superficies de recogida que limiten la caída, como las redes  de protección como medio de protección colectiva.  

3. Proteger individualmente. Cuando no sea posible utilizar protecciones  colectivas, o las condiciones del trabajo lo requieran, se deberá proteger a  cada trabajador con equipos de protección individual.  

1.3. EQUIPOS DE PROTECCIÓN COLECTIVA.  

Son aquellos que protegen simultáneamente a más de una persona del riesgo de  caída de altura. Entre ellos destacan las barandillas, la cobertura de huecos y las  redes de protección.  

1.3.1. BARANDILLAS 

Una barandilla o guardacuerpos es un elemento que tiene por objeto proteger  contra los riesgos de caída fortuita al vacío de personas trabajando o circulando  junto al mismo.  

Una barandilla se ha de construir teniendo en cuenta los siguientes elementos: 

Montante es el elemento vertical que permite el anclaje del conjunto al borde de  la abertura a proteger. En él se fijan la barandilla, el listón intermedio y el plinto o  rodapiés. Existen diversos tipos de montantes para la instalación de barandillas.  Pueden anclarse al forjado del piso; pueden acoplarse a puntales metálicos o ser  del tipo sargento.  

Según se especifica en el RD 486/97, que ya hemos estudiado en el tema 4:  

Las barandillas y plintos o rodapiés serán de materiales rígidos y resistentes.  La altura de las barandillas será de 90 cm, como mínimo a partir del nivel  del piso, y el hueco existente entre el plinto y la barandilla estará protegido  por una barra horizontal o listón intermedio, o por medio de barrotes  verticales, con una separación máxima de 15 cm.  

Los plintos tendrán una altura mínima de 15 cm sobre el nivel del piso. 

Las barandillas serán capaces de resistir una carga de 150 Kg por metro  lineal.  

1.3.2. COBERTURA DE HUECOS. 

La cobertura de huecos trata de proteger las aberturas en los suelos. Ésta debe ser  fija y de resistencia suficiente para garantizar la seguridad de las personas que  pueden circular sobre la misma, limitando en todo caso la circulación de  determinadas cargas. Deben estar convenientemente señalizadas. Es conveniente  que estas coberturas no sean fácilmente extraíbles. 

1.3.3. REDES DE PROTECCIÓN. 

Las redes de protección tienen un doble objetivo: impedir la caída de personas u  objetos y, cuando esto no sea posible, limitar la caída de personas y objetos.  

Según el objetivo a conseguir, las redes de protección se clasifican de la siguiente  manera:  

Redes que tienen por objeto impedir la caída de personas u objetos:  

Redes tipo tenis. Se utilizan fundamentalmente para proteger los bordes de  los forjados, colocándose siempre por la cara interior de los pilares de  fachada. Su altura mínima será de 1,25 m.  

Redes verticales de fachadas: con soporte tipo mástil y con soporte tipo  horca.  

Redes metálicas horizontales en huecos. Están destinadas a evitar la caída  de operarios y materiales por los huecos de los forjados.  

Redes que tienen por objeto limitar la caída de personas u objetos: 

Redes horizontales de recogida.  

Redes verticales con soporte tipo horca. Se diferencian de las de fachada en  el tipo de soporte metálico al que se fijan y en que sirven para impedir la  caída únicamente en la planta inferior, mientras que en la superior sólo la  limitan.  

Las redes deben ser instaladas de manera que impidan una caída libre de más de 6  m. Como el centro de gravedad de una persona está a un metro del suelo y la caída  libre del mismo sobre la red no deberá sobrepasar los 6 m de altura, dicha red  deberá estar como máximo a 7 m por debajo del centro de gravedad de la persona  en cuestión.  

Se debe tener en cuenta la flecha máxima que puede adquirir la red en el caso más  desfavorable, para ubicarla a una correspondiente distancia de los elementos que  se encuentren en la parte inferior.  

1.4. EQUIPOS DE PROTECCIÓN INDIVIDUAL.  

La protección efectiva contra las caídas de altura mediante la utilización de  equipos de protección individual se basa en el cumplimiento del R.D. 773/1997. 

Los equipos de protección individual para realizar trabajos en altura también se  llaman sistemas anticaídas.  

1.4.1. COMPONENTES DE UN SISTEMA ANTICAÍDAS. 

Un sistema anticaída se compone básicamente de estos tres elementos: Dispositivo  de anclaje, subsistema de conexión y arnés.  

Dispositivo de anclaje.  

El dispositivo de anclaje es la instalación de cabecera del sistema anticaídas. Debe  ser independiente de la instalación de la cuerda de sujeción y debe tener una  resistencia mínima de 10 KN (1.000 Kilogramos).  

Los dispositivos de anclaje permiten conectar los equipos y subsistemas de  conexión a un elemento suficientemente seguro y resistente.  

Los anclajes pueden ser fijos o temporales. Pueden estar previamente instalados o  montarse y desmontarse antes y después del trabajo. 

Según la norma UNE-EN 795:2012 los dispositivos de anclaje se pueden dividir en  varias clases: A1 (anclaje proyectados para ser fijados sobre superficies verticales,  horizontales o inclinadas), A2 (anclajes para ser fijados en tejados inclinados), B  (anclajes provisionales transportables como cintas de anclaje, anclajes para  puertas, para muretes, trípodes, etc.), C (dispositivos de anclaje equipados con  líneas de vida fijas horizontales de cable), D (equipados con rieles o raíles de  anclaje rígido) y E (de peso muerto).  

Por no sobrecargar el tema no se incluyen fotos o dibujos de cada tipo de anclaje.  El alumno puede buscar por internet cada uno de los tipos para hacerse una idea  más clara de su forma y tipología. 

Subsistema de conexión.  

El subsistema de conexión es el conjunto de todos los elementos de amarre que  hacen de intermediarios entre el anclaje y el arnés.  

Está compuesto por el dispositivo anticaídas, el absorbedor de energía, los  elementos de amarre y los conectores.  

El dispositivo anticaída debe ser el primer elemento que se coloque en la cuerda de  seguridad, antes de iniciar un desplazamiento o maniobra sobre la misma, y debe  ser lo último que se retire, una vez se comprueba que no se está expuesto al riesgo  de caída.  

Los dispositivos anticaídas pueden ser deslizantes y retráctiles. Ambos deben llevar  mecanismos de bloqueo. Los dispositivos deslizantes también se llaman reguladores  de cuerda.  

Anticaídas deslizante. Anticaídas retráctil.

Los absorbedores de energía tienen como función absorber la energía cinética  producida en una caída.  

Como su propio nombre indica absorben la fuerza del choque generada en una  caída. De esta manera las consecuencias sobre el usuario se reducen  considerablemente.  

Están formados por una cinta textil cosida, de manera que sus costuras se  desgarran para absorber la energía de una caída.  

Es muy importante tener en cuenta la altura libre requerida para la utilización de  un absorbedor, ya que este elemento cuando se desgarra incrementa notablemente  su longitud, y por tanto la altura de caída.  

Absorbedor de energía.  

Los elementos de amarre son elementos de conexión de poliamida que unen los  dispositivos anticaídas con el arnés, siempre acompañados de un absorbedor de  energía. Es fundamental recordar que por sí solos no disponen de sistemas de  absorción, son complementos de los sistemas anticaídas. 

Los elementos de amarre nos permiten conectar los sistemas anticaídas. La  longitud máxima de los mismos no deberá exceder de 1 m.  

Los conectores, comúnmente llamados mosquetones, son el sistema de unión de los  diferentes elementos de un sistema de seguridad anticaídas o de sujeción.  

Son anillos de metal con una apertura de cierre materializado mediante una  pestaña o gatillo.  

Los conectores deberán disponer de un sistema de seguro en el gatillo que impida  una apertura accidental, siendo recomendables los de cierre automático que  requieran al menos dos acciones para la apertura.  

Tipos de mosquetones.  

Por otro lado, también hay mosquetones de gran apertura, que se usan para unirse  a barandillas, vigas, etc. 

Mosquetones de gran apertura.  

Arneses anticaídas.  

Se trata del dispositivo de prensión del cuerpo destinado a evitar y parar las caídas,  debiendo sujetar al trabajador durante una caída y después de la parada de ésta.  

Está compuesto por una serie de bandas flexibles de cinta plana de poliamida,  cosidas entre sí, que reparten por el cuerpo los diferentes esfuerzos originados  durante una eventual caída, y que deben poder ajustarse perfectamente al cuerpo  de usuario mediante un sistema rápido.  

La conexión entre el arnés y el resto del sistema anticaídas se realiza a través de  unas anillas metálicas o textiles, que se encuentran situadas ligeramente por  encima del centro de gravedad corporal, aproximadamente delante del esternón  y/o en la espalda del usuario. La sujeción se podrá llevar a cabo en cualquiera de  los dos elementos (pectoral o dorsal), siendo más cómoda la sujeción dorsal para  realizar los trabajos ya que el subsistema de conexión queda tras el trabajador y no  entorpece sus movimientos. 

Imagen de arnés con los dos elementos de enganche dorsal y pectoral.  Existen tres tipos de arnés anticaídas:  

Arnés anticaídas básico (el que se ha explicado anteriormente). Regido por  normativa EN-UNE 361 (norma anticaídas).  

Arnés anticaídas con cinturón de posicionamiento. Es el mismo arnés  anterior, pero se le añade un cinturón de posicionamiento que puede venir  de fábrica o se puede añadir de forma independiente. El cinturón dispone de  dos anillas laterales que sirven para posicionarse en postes, estructuras,  escaleras, dejando la posibilidad de tener ambas manos libres para el  trabajo a desarrollar. Además de la normativa anterior también debe  cumplir con la EN-UNE 358 (norma posicionamiento).  

Arnés destinado a trabajos verticales, es decir a trabajos en suspensión  sobre cuerdas. Debe cumplir con las dos normas UNE anteriores más una  tercera, la EN-UNE 813 (norma suspensión). Se trata de arneses más  confortables, pero también mucho más caros. 


El uso del arnés es obligatorio siempre y cuando exista un riesgo de caída de altura  de más de 2 metros y no exista otro elemento de protección colectiva (barandillas)  o se trabaje a altura superior a 3,5 m en una escalera manual (RD 2177/2004).  

2. TRABAJOS EN ESPACIOS CONFINADOS.  

2.1. INTRODUCCIÓN.  

Los espacios confinados se encuentran en todas las industrias y son lugares en los  que repetidamente se producen accidentes mortales y no mortales. Es frecuente  encontrar en la prensa reseñas de accidentes con características análogas o  similares a las que se indican a continuación:  

“Un operario desciende a una arqueta subterránea con objeto de efectuar su  limpieza, sufriendo un desmayo al descender. Otro operario, al ver lo ocurrido,  trato de auxiliarle descendiendo a su vez a la arqueta y sufrió también un  desmayo. Resultado, los dos operarios fallecieron por asfixia.”  

2.2. DEFINICIÓN Y TIPOS DE ESPACIOS CONFINADOS.  

Espacio confinado es cualquier espacio con aberturas limitadas de entrada y salida  y ventilación natural desfavorable en el que pueden acumularse contaminantes  tóxicos o inflamables, al tener una atmósfera deficiente en oxígeno, producirse una  inundación repentina y que no está concebido para una ocupación continuada por  parte del trabajador.  

Los riesgos en estos espacios son múltiples ya que, además de la acumulación de  sustancias tóxicas o inflamables y escasez de oxígeno se añaden los ocasionados por  la estrechez, incomodidad de posturas de trabajo, limitada iluminación, 

dispositivos mecánicos existentes o utilizados, etc. Otro aspecto destacable es la  amplificación de algunos riesgos, como es el caso del ruido; muy superior al que un  mismo equipo generaría en un espacio abierto.  

Los recintos confinados pueden clasificarse atendiendo a diferentes factores. Según  sus características geométricas se pueden clasificar en abiertos o cerrados:  

Abiertos: Espacios confinados abiertos por su parte superior pero de una  profundidad tal que dificulta su ventilación natural. Entre estos podemos destacar,  entre otros, los siguientes:  

Fosos de engrase de vehículos.  

Cubas de desengrasado.  

Depósitos abiertos.  

Cubas.  

Túneles.  

Alcantarillas.  

Cerrados: Espacios confinados con aberturas muy pequeñas para la entrada y/o  salida del mismo. Se incluyen, entre otros, los siguientes:  

Reactores.  

Tanques de almacenamiento, sedimentación, etc.  

Salas subterráneas de transformadores.  

Gasómetros.  

Galerías de servicio.  

Bodegas de barcos.  

Arquetas subterráneas.  

Cisternas de transporte.  

Silos. 

Pozos.  

2.3. MOTIVOS DE ACCESO.  

El acceso a recintos confinados forma parte de la actividad industrial y puede ser  realizado debido a diversas razones.  

El acceso se caracteriza por llevarse a cabo a intervalos irregulares y para trabajos  no rutinarios y no relacionados de un modo directo con la producción tales como:  

Construcción del propio recinto confinado.  

Limpieza.  

Pintado.  

Reparación.  

Inspección.  

Mantenimiento.  

Otras.  

Una razón muy importante para entrar en un recinto confinado es el rescate de  emergencia de trabajadores que han sufrido un accidente. En muchas ocasiones,  este tipo de accidentes se cobra más de una víctima por efecto dominó.  

2.4. RIESGOS ASOCIADOS.  

2.4.1. RIESGOS GENERALES. 

Son aquellos que al margen de la peligrosidad de la atmósfera interior son debidos  a las deficientes condiciones materiales del espacio como lugar de trabajo. 

Entre estos riesgos se destacan:  

Riesgos mecánicos Equipos que pueden ponerse en marcha  intempestivamente. Atrapamientos, choques y golpes, por chapas  deflectoras, agitadores, elementos salientes, dimensiones reducidas de la  boca de entrada, obstáculos en el interior, etc.  

Riesgos de electrocución por contacto con partes metálicas que  accidentalmente pueden estar en tensión.  

Caídas a distinto nivel y al mismo nivel por resbalamientos, etc.  Caídas de objetos al interior mientras se está trabajando.  

Riesgos posturales.  

Ambiente físico agresivo. Ambiente caluroso o frío. Ruido y vibraciones  (martillos neumáticos, amoladoras rotativas, etc.). Iluminación deficiente.  Un ambiente agresivo además de los riesgos de accidente acrecienta la  fatiga.  

Riesgos derivados de problemas de comunicación entre el interior y el  exterior.  

Riesgo por contacto con sustancias corrosivas.  

Riesgo de enterramiento.  

Riesgos debidos a las condiciones meteorológicas (lluvias, tormentas, etc.).  

2.4.2. RIESGOS ESPECÍFICOS. 

Son aquellos ocasionados por las condiciones especiales en que se desenvuelve este  tipo de trabajo, las cuales quedan indicadas en la definición de recinto confinado y  que están originados por una atmósfera peligrosa que puede dar lugar a los riesgos  de asfixia, incendio o explosión e intoxicación

2.5. MEDIDAS PREVENTIVAS PARA EL CONTROL DE TRABAJOS EN  ESPACIOS CONFINADOS.  

La adopción de medidas preventivas debe efectuarse tras una escrupulosa  identificación y evaluación de todos y cada uno de los riesgos existentes. A  continuación, se exponen las medidas más importantes frente a los riesgos  específicos.  

2.5.1. AUTORIZACIÓN DE ENTRADA AL RECINTO. 

Esta autorización es la base de todo plan de entrada en un recinto confinado. Con  ella se pretende garantizar que los responsables de producción y mantenimiento  han adoptado una serie de medidas fundamentales para que se pueda intervenir en  el recinto. No se entrará bajo ningún concepto en un espacio confinado si no se  dispone de la correspondiente Autorización o Permiso de Trabajos Especiales.  

Es recomendable que el sistema de autorización de entrada establecido contemple  a modo de checklist la revisión y control de una serie de puntos clave de la  instalación (limpieza, purgado, descompresión, etc.), y especifique las condiciones  en que el trabajo deba realizarse y los medios a emplear.  

Las características generales de dicha autorización vienen detalladas en el  apartado 5 de este tema. 

La autorización de entrada al recinto firmada por los responsables correspondientes  y que debe ser válida sólo para una jornada de trabajo, debe complementarse con  normativa sobre procedimientos de trabajo en la que se regulen las actuaciones  concretas a seguir por el personal durante su actuación en el interior del espacio. 

Algunas de las cuestiones que deberían ser incorporadas a este procedimiento de  trabajo son:  

Medios de acceso al recinto (escaleras, plataformas, etc.).  

Medidas preventivas a adoptar durante el trabajo, (ventilación, control  continuado de la atmósfera interior, etc.).  

Equipos de protección personal a emplear (máscaras respiratorias, arnés y  cuerda de seguridad, etc.).  

Equipos de trabajo a utilizar (material eléctrico y sistema de iluminación  adecuado y protegido, entre otros). Vigilancia y control de la operación  desde el exterior.  

Dicho procedimiento de trabajo puede incorporarse al propio documento de  autorización de trabajo, referido anteriormente como instrucciones  complementarias, o bien, para el caso de trabajos de cierta periodicidad, constituir  una instrucción de trabajo ya preestablecida.  

2.5.2. MEDICIÓN Y EVALUACIÓN DE LA ATMÓSFERA INTERIOR. 

El control de los riesgos específicos por atmósferas peligrosas requiere de  mediciones ambientales con el empleo de instrumental adecuado.  

Las mediciones deben efectuarse previamente a la realización de los trabajos y de  forma continuada mientras se realicen éstos y sea susceptible de producirse  variaciones de la atmósfera interior.  

Dichas mediciones previas deben efectuarse desde el exterior o desde zona segura.  En el caso de que no pueda alcanzarse desde el exterior la totalidad del espacio se  deberá ir avanzando paulatinamente y con las medidas preventivas necesarias  desde zonas totalmente controladas. Especial precaución hay que tener en rincones o ámbitos muertos en los que no se  haya podido producir la necesaria renovación de aire y puede haberse acumulado  sustancia contaminante.  

Los equipos de medición normalmente empleados son de lectura directa y permiten  conocer in situ las características del ambiente interior.  

El porcentaje de oxígeno no debe ser inferior al 20,5 %. Si no es factible mantener  este nivel con aporte de aire fresco, deberá realizarse el trabajo con equipos  respiratorios semiautónomos o autónomos, según el caso.  

La medición de sustancias inflamables y tóxicas en aire se realizará mediante los  aparatos apropiados.  

2.5.3. AISLAMIENTO DEL ESPACIO FRENTE A RIESGOS DIVERSOS. 

Mientras se realizan trabajos en el interior de espacios confinados debe asegurarse  que éstos van a estar totalmente aislados y bloqueados frente a dos tipos de  riesgos: el suministro energético intempestivo con la consiguiente puesta en  marcha de elementos mecánicos o la posible puesta en tensión eléctrica, y el  aporte de sustancias contaminantes por pérdidas o fugas en las conducciones o  tuberías conectadas al recinto de trabajo o bien por una posible apertura de  válvulas.  

Es necesario señalizar con información clara y permanente que se están realizando  trabajos en el interior de espacios confinados y los correspondientes elementos de  bloqueo no deben ser manipulados, todo y que su desbloqueo solo debe ser factible  por persona responsable y con útiles especiales (llaves o herramientas especiales). 

2.5.4. VENTILACIÓN. 

La ventilación es una de las medidas preventivas fundamentales para asegurar la  inocuidad de la atmósfera interior, tanto previa a la realización de los trabajos  caso de encontrarse el ambiente contaminado o irrespirable o durante los trabajos  por requerir una renovación continuada del ambiente interior.  

Los circuitos de ventilación (soplado y extracción) deben ser cuidadosamente  estudiados para que el barrido y renovación del aire sea correcto.  

2.5.5. VIGILANCIA EXTERNA CONTINUADA. 

Deberá haber una persona en el exterior en todo momento, que realice un control  total de las operaciones, en especial el control de la atmósfera interior cuando ello  sea conveniente y asegurar la posibilidad de rescate.  

Esta persona no debe dejar su puesto de trabajo por ningún motivo.  

La persona que permanecerá en el exterior debe estar perfectamente instruida  para mantener contacto continuo visual o por otro medio de comunicación eficaz  con el trabajador que ocupe el espacio interior. Este contacto debe ser  permanente.  

La persona que se encuentra en el exterior se asegurará de que únicamente  personas autorizadas entran al área de permiso y ordenara la evacuación de los  trabajadores que han entrado en cualquiera de las siguientes condiciones:  

Si ve una condición que no está permitida por el permiso de entrada.  Si nota que cualquiera de los entrantes presenta síntomas de anomalía. 

Si ve algo fuera del área de permiso que pueda causar un peligro dentro del  espacio confinado.  

Dicha persona tiene la responsabilidad de actuar en casos de emergencia y avisar  tan pronto advierta algo anormal. Si las personas que entraron en el espacio  necesitan escapar llamará inmediatamente a la brigada de rescate.  

En el caso de presentarse una emergencia, no entrara en el área de permiso a  menos que haya sido entrenado en rescates en áreas confinadas, que disponga de  los equipos de rescate adecuados y que tenga otra persona que lo sustituya.  

El personal del interior estará sujeto con cuerda de seguridad y arnés, desde el  exterior, en donde se dispondrá de medios de sujeción y rescate adecuados, así  como equipos de protección respiratoria frente a emergencias y elementos de  primera intervención contra el fuego si es necesario.  

Antes de mover una persona accidentada deberán analizarse las posibles lesiones  físicas ocurridas. Una vez el lesionado se haya puesto a salvo mediante el equipo  de rescate, eliminar las ropas contaminadas, si las hay, y aplicar los primeros  auxilios mientras se avisa a un médico.  

2.5.6. FORMACIÓN Y ADIESTRAMIENTO. 

Para estos trabajos debe elegirse personal apropiado que no sea claustrofóbico, ni  temerario, con buenas condiciones físicas y mentales y, preferiblemente, menores  de 50 años.  

Estos trabajadores deberán ser instruidos y adiestrados en: 

Procedimientos de trabajo específicos, que en caso de ser repetitivos como  se ha dicho deberán normalizarse.  

Riesgos que pueden encontrar (atmósferas asfixiantes, tóxicas, inflamables o  explosivas) y las precauciones necesarias.  

Utilización de equipos de ensayo de la atmósfera.  

Procedimientos de rescate y evacuación de víctimas así como de primeros  auxilios.  

Utilización de equipos de salvamento y de protección respiratoria.  Sistemas de comunicación entre interior y exterior con instrucciones  detalladas sobre su utilización.  

Conocimiento de los principales síntomas provocados por contaminantes,  para ayudar a una evacuación rápida.  

Tipos adecuados de equipos para la lucha contra el fuego y como utilizarlos.  

Es esencial realizar prácticas y simulaciones periódicas de situaciones de  emergencia y rescate.  

2.6. EQUIPOS NECESARIOS.  

Para el acceso se deberán utilizar una serie de equipos, teniéndose en cuenta lo  siguiente:  

Cascos, máscaras y trajes de protección deben ser suministrados en el área  de trabajo y estar incluidos en el Permiso de Trabajo.  

Se decidirá si se requieren los respiradores y los monitores portátiles de aire,  y cuáles son los más adecuados para el tipo de peligro existente.  Si la comunicación continua entre el ayudante y la persona que entra va a  ser difícil o imposible, hay que incluir en la lista de equipos radios o sistemas 

de vídeo. Hay que probar estos equipos antes de entrar. Incluir en el permiso  procedimientos especiales necesarios tales como señales con la mano.  Se incluirá equipo especial de iluminación, herramientas que no produzcan  chispas, y otros equipos eléctricos que deben estar disponibles antes de  entrar al espacio confinado.  

Se asegurará que el equipo esté en buenas condiciones y de que no ofrezca  ningún peligro.  

Se enumerarán las escaleras, asientos de arnés y plataformas de trabajo. Se  probarán estos equipos antes de comenzar la entrada al equipo de trabajo.  

3. SOLDADURA.  

3.1. INTRODUCCIÓN.  

La soldadura puede considerase un proceso con aporte de calor, mediante el cual  se unen dos piezas metálicas, pudiendo o no intervenir otra sustancia o material  ajeno a las piezas o de su misma naturaleza.  

Este tipo de operaciones suele ser frecuente en una amplia gama de actividades  laborales, especialmente en los talleres mecánicos y a pesar de su aparente  simplicidad, nunca debe olvidarse que se manipulan fuentes de energía capaces de  alcanzar temperaturas de 3000 ºC o superiores, constituyendo focos de ignición que  pueden provocar incendios, explosiones, quemaduras y lesiones de diversa  consideración, así como la generación de humos de naturaleza variada, cuya  inhalación puede afectar la salud de las personas expuestas.  

Estos posibles riesgos hacen necesario un profundo conocimiento por parte de los  usuarios, tanto del correcto funcionamiento de los equipos, como de las  circunstancias del entorno que puedan propiciar accidentes más o menos graves. 

Atendiendo a la fuente de calor, la soldadura puede ser eléctrica, cuando utiliza  este tipo de energía o autógena, cuando el calor proviene de la combustión de un  gas.  

Operaciones análogas a las de soldadura son las de corte de metales, pudiendo  igualmente utilizarse la llama procedente de la combustión de un gas o el arco  eléctrico, por lo que se estudiarán conjuntamente.  

3.2. SOLDADURA ELÉCTRICA.  

Los riesgos más frecuentes que se derivan de la soldadura eléctrica son:  

Contacto eléctrico (Directo e Indirecto).  

Proyección de partículas (en los ojos).  

Contacto térmico.  

Explosión e incendio.  

Exposición a radiaciones ultravioleta y luminosas por el arco eléctrico.  Inhalación de humos y gases tóxicos.  

Dentro de la soldadura eléctrica cabe distinguir dos tipos básicos:  

3.2.1. SOLDADURA POR RESISTENCIA. 

Se basa en el efecto JOULE, mediante el cual, el calor necesario para fundir los  metales que intervienen en la operación (generalmente el estaño) procede del  calor producido al calentarse un electrodo que actúa como resistencia eléctrica al  pasar una determinada intensidad de corriente. 

3.2.2. SOLDADURA POR ARCO. 

En este tipo de soldadura, la fuente de calor proviene del arco eléctrico que se  produce al aproximar dos elementos metálicos en tensión, alcanzándose  temperaturas del orden de 3000 ºC.  

3.2.3. RECOMENDACIONES Y MEDIDAS EN LA SOLDADURA ELÉCTRICA. 

Es conveniente tener en cuenta algunas recomendaciones de carácter general, a  saber:  

Antes de comenzar el trabajo, comprobar que los equipos eléctricos y el  instrumental, se encuentran en perfectas condiciones de uso. Al terminar,  no extraer la clavija de su enchufe tirando del cable, sino de la propia  clavija.  

Disponer el soldador de resistencia en un soporte adecuado, orientando el  electrodo en sentido contrario a donde se encuentra el operador y mientras  esté caliente no debe dejarse sobre la mesa de trabajo.  

No guardar el soldador hasta que el electrodo esté a temperatura ambiente.  Evitar la inhalación de los humos que se produzcan en la soldadura,  especialmente cuando se utilicen resinas fundentes. 

Las precauciones a tener en cuenta para evitar los riesgos que se derivan de estos  tipos de soldadura son las siguientes:  

Manejo y transporte del equipo.  

Todos los conductores, tanto los de alimentación eléctrica al grupo, como  los de soldadura, deberán estar protegidos durante su transporte o  utilización, contra posibles daños mecánicos. 

Los cables de conexión a la red, así como los de soldadura, deben enrollarse  para ser transportados y nunca se tirará de ellos para mover la máquina.  Si se observa algún cable o elemento dañado deberá notificarse y repararse  de modo inmediato, no debiendo ser utilizado bajo ningún concepto.  

Conexión segura del equipo a soldar.  

Los bornes de conexión de los circuitos de alimentación deberán estar  aislados y protegidos. Asimismo, la superficie exterior de los portaelectrodos  deberá estar aislada en la zona de contacto con la mano.  

La pinza de masa o retorno deberá estar rígidamente fijada a la pieza a  soldar, debiendo minimizarse la distancia entre el punto a soldar y la citada  pinza.  

No utilizar nunca las estructuras metálicas de los edificios, tuberías, etc.,  como conductores de retorno, cuando éstos no sean la pieza a soldar.  

Soldadura en el interior de recintos cerrados.  

Cuando se trabaje en lugares estrechos o recintos de reducidas dimensiones,  se insuflará continuamente aire fresco, nunca oxígeno, a fin de eliminar  gases, vapores y humos.  

En caso de que no sea posible procurar una buena ventilación, se utilizarán  equipos de protección respiratoria con aporte de aire.  

Utilizar ropa tanto interior como exterior difícilmente inflamable.  Si los trabajos de soldadura se efectúan en lugares muy conductores  (calderas, conducciones metálicas, túneles, etc.) no se emplearán tensiones  superiores a 50 V, debiendo permanecer el equipo de soldadura en el  exterior del recinto en que opere el trabajador.  

Equipos de protección individual. 

Pantalla de protección de cara y ojos.  

Guantes largos de cuero.  

Mandil de cuero.  

Polainas de apertura rápida.  

Calzado de seguridad aislante.  

Precauciones de carácter general.  

Se evitará soldar en lugares donde se encuentren almacenados productos  inflamables. Si ello es necesario, se ventilará el local hasta conseguir que en la  atmósfera interior no haya restos de sustancias que puedan originar riesgo de  incendio o explosión.  

Habida cuenta que en la soldadura eléctrica al arco se alcanzan temperaturas muy  elevadas, frecuentemente se genera una gran cantidad de humos, lo que debe  evitarse en lo posible. Para ello, se recurre al uso de mesas de soldadura provistas  de extracción localizada y si las piezas a soldar son de gran tamaño, se utilizan  bocas móviles de extracción. De no ser posible emplear este tipo de protecciones  generales, se recurrirá al uso de protección respiratoria individual.  

3.2.4. CORTE DE METALES CON ARCO DE PLASMA. 

Con la única salvedad de que con el arco de plasma se alcanzan temperaturas  superiores a 10.000 ºC, las operaciones de corte de metales por este procedimiento  son análogas a las de soldadura al arco, siendo por tanto válidas todas las  recomendaciones señaladas para este tipo de operaciones.  

3.3. SOLDADURA AUTÓGENA U OXIACETILÉNICA Y OXICORTE. 


En este tipo de soldadura, así como en el oxicorte, la fuente de calor proviene de  la combustión de un gas, en la mayor parte de los casos el acetileno. Ambas  operaciones son análogas y, por tanto, su estudio se aborda conjuntamente.  

Los riesgos más frecuentes que se derivan de este tipo de operaciones son muy  similares a los de la soldadura eléctrica al arco, con algunas diferencias:  

Incendio y/o explosión durante los procesos de encendido y apagado, por  utilización incorrecta del soplete, montaje incorrecto o estar en mal estado  También se pueden producir por retorno de la llama o por falta de orden o  limpieza.  

Exposiciones a radiaciones en las bandas de UV visible e IR del espectro en  dosis importantes y con distintas intensidades energéticas, nocivas para los  ojos, procedentes del soplete y del metal incandescente del arco de  soldadura.  

Quemaduras por salpicaduras de metal incandescente y contactos con los  objetos calientes que se están soldando.  

Proyecciones de partículas de piezas trabajadas en diversas partes del  cuerpo.  

Exposición a humos y gases de soldadura, por factores de riesgo diversos,  generalmente por sistemas de extracción localizada inexistentes o  ineficientes.  

De acuerdo con estas consideraciones, las precauciones a tener en cuenta para  evitar tales riesgos son:  

Botellas. 

Las botellas de gases deben estar adecuadamente protegidas para evitar las  caídas, ya sea mediante abrazaderas en la pared o fijadas a las carretillas en  caso de equipos móviles.  

Comprobar la última fecha de prueba oficial, que debe estar en el período  de vigencia.  

Las válvulas de acetileno sin volante deben ir provistas siempre de la  correspondiente llave, para su manipulación en caso de emergencia.  

Condiciones generales de seguridad.  

Se debe comprobar que ni las botellas de gas ni los equipos que se acoplan a  ellas tengan fugas.  

Proteger las botellas contra golpes y calentamientos peligrosos.  Antes de acoplar la válvula reductora de presión, se deberá abrir la válvula  de la botella por un corto periodo de tiempo, a fin de eliminar la suciedad.  Las mangueras deben encontrarse en perfecto estado de conservación y  admitir la presión máxima de trabajo para la que han sido diseñadas.  Todas las uniones de mangueras, deben estar fijadas mediante abrazaderas,  de modo que impidan la desconexión accidental.  

Todas las conexiones deben ser completamente estancas. La comprobación  se debe hacer mediante solución jabonosa neutra. Nunca debe utilizarse una  llama abierta.  

No se debe comprobar la salida de gas manteniendo el soplete dirigido  contra partes del cuerpo, ya que puede inflamarse la mezcla gas-aire por  chispas dispersas y provocar quemaduras graves.  

El soplete debe funcionar correctamente a las presiones de trabajo y  caudales indicados por el suministrador.  

Al terminar el trabajo, se debe cerrar la válvula de la botella y purgar la  válvula reductora de presión. Asimismo, los aparatos y conducciones no  deberán guardarse en armarios cerrados ni en cajas de herramientas. 

Se puede recurrir al empleo de mesas de soldadura provistas de extracción  localizada o de bocas móviles de extracción si las piezas a soldar son  grandes.  

Equipos de protección individual.  

El equipo de protección individual para realizar operaciones de soldadura autógena  y oxicorte es mismo que el utilizado en soldadura eléctrica.  

4. TRASVASE DE LÍQUIDOS INFLAMABLES.  

En las operaciones de trasvase de líquidos inflamables, cabe destacar que antes de  efectuar un trasvase de productos de estas características, se deben controlar  totalmente los posibles focos de ignición próximos a la zona de operación, entre  ellos la posible generación de electricidad estática. Los materiales de los  recipientes a utilizar deben ser de la máxima conductividad posible.  Adicionalmente, y como medida básica se deberá garantizar la idoneidad de los  envases frente a las agresiones físicas o químicas a que puedan estar sometidos.  

Además de realizar el trasvase a velocidad lenta, es fundamental mantener unos  tiempos llamados de relajación una vez finalizado el trasvase y antes de iniciar  operaciones que puedan generar por sí mismas focos de ignición, como por ejemplo  toma de muestras, apertura de tapas, etc.  

Estos tiempos dependerán del tipo de producto que se trasvasa. Para líquidos  inflamables conductores el tiempo mínimo será de 30 segundos y para no  conductores (resistividad superior a 109 Ω m) de un minuto.  

Los trasvases manuales se deben limitar a recipientes de pequeña capacidad que  sean fácilmente manejables. Las medidas que se deben adoptar para prevenir y eliminar los accidentes en las  operaciones de trasvase de líquidos inflamables incluyen, entre otras, las  siguientes:  

No efectuar trasvases en el interior de almacenes ni en el interior de  espacios confinados donde puedan existir atmósferas peligrosas. No se deben  trasvasar productos muy inflamables en sótanos.  

En todos los casos se debe evitar el trasvase de sustancias por gravedad o  vertido libre. Se debe potenciar el trasvase de estos productos mediante  sistemas de bombeo manuales o mecánicos.  

Las sustancias inflamables y tóxicas deben trasvasarse en lugares  correctamente ventilados y, preferentemente, bajo sistemas de ventilación  por extracción localizada que capten los contaminantes que se desprendan  en su mismo punto de emisión o generación. Dicha ventilación será  obligatoria en aquellos trasvases en los que se generen gases, vapores o  aerosoles.  

Trasvasar a velocidades lentas, evitando las salpicaduras y las proyecciones,  especialmente cuando se trate de líquidos o polvos inflamables. Las cargas  electrostáticas que se generan en las operaciones de fricción entre  materiales diferentes constituyen un peligroso foco de ignición. Igualmente,  hay que evitar que se formen atmósferas peligrosas en el interior de los  recipientes eliminando la entrada masiva de aire.  

Los recipientes deben ser seguros en relación a los productos que contengan  y estar diseñados ergonómicamente. Se emplearán, preferiblemente,  envases metálicos. Los envases de vidrio se utilizarán únicamente para  pequeñas cantidades (2 litros para agentes corrosivos y/ o tóxicos y 4 litros  para agentes inflamables). Dichos envases se transportarán en contenedores  de protección que eviten, en la medida de lo posible, su rotura en caso de 

caída. En el caso de emplear envases de plástico, éstos deberán ser  inspeccionados visualmente y se deberá comprobar el estado de su vigencia,  para controlar su posible deterioro.  

Es conveniente la instalación y correcto mantenimiento de medios auxiliares  de protección, como pueden ser duchas, lavaojos, etc en las proximidades  de las zonas donde se manipulen agentes químicos peligrosos.  

4.1. CONTROL DE LA ELECTRICIDAD ESTÁTICA EN LA CARGA,  DESCARGA Y MANIPULACIÓN DE LÍQUIDOS INFLAMABLES.  

La electricidad estática es una repartición desigual de cargas en la superficie de  dos materiales en contacto, causada por la transferencia de electrones entre uno y  otro, que crea una diferencia de potencial entre ambos. Si la diferencia de  potencial es suficientemente elevada, puede llegar a provocar una descarga  disruptiva (chispa) entre ambos materiales, que de producirse en una atmósfera  inflamable, podría originar un incendio.  

En las operaciones de trasvase de líquidos inflamables, las causas de la generación  de cargas electrostáticas pueden ser variadas:  

Por el movimiento de los líquidos inflamables y combustibles a través de  conducciones, mangueras o grifos.  

Por la proyección del líquido a través de la boca de impulsión.  Por la turbulencia generada al caer el líquido en el interior del recipiente.  Por movimientos de agitación y mezcla, etc.  

La generación de mayor o menor cantidad de cargas electroestáticas depende de  los materiales de los recipientes utilizados, de las propiedades de los líquidos en 

cuestión (conductividad, resistividad, etc.), de la velocidad de trasvase, de las  condiciones ambientales, etc.  

El uso de conexiones equipotenciales entre los equipos permite que las cargas  electrostáticas que se generan en operaciones de transvase entre recipientes sean  disipadas a través de medios conductores, evitando así la acumulación de las  mismas.  

La puesta a tierra permite que todo exceso de cargas electrostáticas del sistema  sea disipado por la red de tierras. La puesta a tierra debe ser común, pues puestas  a tierra separadas podrían también presentar diferencias de potencial.  

Todos los recipientes (los contenedores iniciales y los finales) deben estar  conectados entre sí, aunque exista contacto entre ellos, ya que pinturas y otros  revestimientos pueden reducir la conductividad de forma relevante. El simple  contacto entre recipientes no garantiza una conexión eficaz. Por otra parte,  también es posible disponer de una buena conexión si, por ejemplo, se utiliza una  manguera conductora y la boquilla/grifo está en contacto con el recipiente.  

De todos modos, se recomienda el uso sistemático de conexiones equipotenciales y  a tierra en todos los casos.  

Las conexiones deben realizarse siempre antes del inicio de la operación de  trasvase, tomando la precaución de situar las pinzas o puntos de conexión  separados de las aberturas de los recipientes.  

Si las operaciones de carga y descarga se realizan habitualmente en una zona  específica de las instalaciones, el riesgo de accidente por descuido se verá  reducido mediante la instalación de sistemas de conexión equipotencial fijos. 

Para que estas operaciones puedan ser llevadas a cabo con seguridad, debe  prestarse atención a los materiales utilizados en los recipientes. El uso de  recipientes construidos con materiales conductores (de baja resistencia eléctrica)  garantiza en mayor medida el equilibrio de las cargas. Asimismo, es posible el uso  de materiales disipativos (materiales que presentan cierta resistencia a ser  cargados y que tienen una velocidad de transferencia de carga muy baja), que son  aptos para el trasvase de líquidos inflamables siempre y cuando se realicen las  conexiones correctamente.  

Debe evitarse el uso de materiales aislantes para las operaciones de trasvase de  líquidos inflamables.  

El uso de conexiones equipotenciales y puestas a tierra es fundamental para  reducir el riesgo de accidente.  

No obstante, existen otras medidas de seguridad que pueden contribuir a minimizar  las cargas electroestáticas o aumentar su disipación, algunas de las cuales se  indican a continuación:  

Control de la velocidad de llenado de los recipientes. A mayor velocidad,  mayor generación de cargas. Conviene evitar la proyección por aspersión,  pulverización o vertido por caída libre. Por ello, se recomienda utilizar tubos  o embudos que lleguen hasta el fondo de los recipientes (como mínimo a  unos 25 cm. del suelo del recipiente).  

Control de atmósferas inflamables. La utilización de sistemas de ventilación  forzada que eviten alcanzar el límite inferior de inflamabilidad o, incluso, la  creación de atmósferas inertes mediante el uso de nitrógeno o dióxido de  carbono, pueden ser útiles en transvases de líquidos muy inflamables. 

Utilización de equipos de trabajo protegidos. La instalación eléctrica en el  área de transvases, las bombas portátiles y los equipos eléctricos debe tener  la clasificación de protección adecuada a los productos utilizados.  

Control de los tiempos de relajación. Una vez finalizada la operación de  transvase, conviene mantener unos tiempos de espera antes de efectuar  operaciones de tomas de muestras, apertura o cierre de tapas, etc. Estos  tiempos se establecen, principalmente, en función del tipo de producto  transvasado, aunque se considera que un minuto es un tiempo aceptable  para la mayoría de los líquidos.  

Control de la humedad ambiental. Mantener una humedad relativa por  encima del 60 % es recomendable en ambientes que pueden ser inflamables.  En estos niveles de humedad es fácil la formación de películas superficiales  de agua que facilitan la eliminación de cargas electrostáticas.  

Ropa de trabajo y calzado adecuados. Es recomendable que el personal que  trabaje en las áreas de transvases evite el uso de fibras sintéticas en su ropa  de trabajo. En su lugar conviene utilizar fibras de algodón. Igualmente, el  calzado debería disponer de suelas con propiedades conductoras (es  recomendable que el suelo posea también propiedades conductoras).  

Uso de aditivos antiestáticos. En algunos casos es posible la adición de  aditivos antiestáticos que aumentan la conductividad del líquido,  disminuyendo la formación de cargas.  

Mantenimiento adecuado de los equipos. Los equipos que intervienen en la  carga/descarga de materiales inflamables deben ser inspeccionados y  mantenidos regularmente, manteniendo registros de dichas operaciones.  Cuando sea necesario el uso de mangueras de materiales plásticos, se deben  añadir cables de conexión hasta la parte metálica en cada extremo. Existen  además mangueras flexibles de alma metálica.  

Descarga electrostática del personal. Existen dispositivos diseñados para la  descarga electroestática del personal, como paso previo a la realización de  las operaciones de trasvase. 

Formación y procedimientos. Los operarios que realicen estas operaciones  deben conocer y comprender las características de los productos y los  riesgos que presentan, así como las medidas de prevención y protección  necesarias para la operación de forma segura. La existencia de  procedimientos, protocolos e instrucciones escritas facilita el cumplimiento  de dichas medidas.  

5. PERMISOS DE TRABAJOS ESPECIALES (PTE).  

Los permisos de trabajos o autorizaciones de trabajos especiales son un  instrumento que ayuda al supervisor a no olvidar aspectos importantes que son  necesarios verificar para que el trabajo se realice con total seguridad.  

Su objetivo prioritario es garantizar que las personas encargadas del trabajo estén  técnicamente preparadas para llevarlo a cabo. En ellos se han de contemplar los  medios técnicos y humanos necesarios para llevarlos a cabo.  

La dirección técnica ha de evaluar los riesgos y adoptar las medidas de control  necesarias para proteger a los trabajadores que han de desempeñarlas.  Complementan a las instrucciones al servir de registro de éstas.  

Los permisos de trabajo son un sistema para evitar que los trabajadores no  autorizados realicen trabajos de especial peligrosidad, por lo tanto, únicamente los  podrán llevar a cabo trabajadores autorizados y cualificados. No se debe convertir  en un formalismo rutinario, porque disminuye su eficacia y puede llegar incluso a  ser negativo, por suponer un obstáculo.  

5.1. ÁMBITO DE APLICACIÓN DEL PERMISO DE TRABAJO. 

Existen una serie de tareas que debido a su especial peligrosidad han de disponer  de instrucciones de trabajo por escrito y una autorización o permiso de trabajo  especial.  

A modo de ejemplo y con carácter no exhaustivo se citan las siguientes:  

Trabajos en caliente: Comprenden todas las operaciones con generación de  calor, producción de chispas, llamas o elevadas temperaturas en proximidad  de polvos, líquidos o gases inflamable o en recipientes que contengan o  hayan contenido tales productos. Por ejemplo: soldadura y oxicorte,  emplomado, esmerilado, taladrado, etc.  

Trabajos en frío: Son las operaciones que normalmente se realizan sin  generar calor pero que se efectúan en instalaciones por las que circulan o en  las que se almacenan fluidos peligrosos. Comprenden trabajos tales como:  reparaciones en las bombas de trasvase de líquidos corrosivos, sustitución de  tuberías, etc.  

Trabajos en espacios confinados: Comprenden todas las operaciones en el  interior de depósitos, cisternas, calderas de vapor, fosos y en general todos  aquellos espacios confinados en los que la atmósfera pueda no ser respirable  o convertirse en irrespirable a raíz del propio trabajo, por falta de oxígeno o  por contaminación por productos tóxicos.  

Trabajos en atmósferas explosivas (ATEX): Actividades en áreas donde  pueda estar presente o formarse una atmósfera explosiva.  

Trabajos eléctricos: Están constituidos por todo tipo de trabajos eléctricos o  no, que hayan de realizarse sobre o en las proximidades de instalaciones o  equipos eléctricos energizados.  

Otros trabajos especiales: Trabajos que por sus especiales características  puedan suponer riesgos importantes a personas o a la propiedad, y por ello  requieran autorización. En principio, cualquier lugar de trabajo peligroso  debería requerir que, para intervenir en él, se dispusiera de autorización, 

pudiendo tener su acceso incluso limitado a cualquier persona ajena,  distinta de las autorizadas.  

Para los trabajos de mantenimiento y reparación de máquinas, en los que se  requiera una previa utilización de los dispositivos de consignación para el  enclavamiento de las fuentes de energía, es conveniente disponer de un  procedimiento diferente del permiso de trabajo.  

Un dispositivo de consignación es un mecanismo o aparato que permite el empleo  de llaves o combinaciones de cierre (comúnmente candados) que retienen la  palanca de un interruptor o una válvula en la posición de cero (sin tensión, fuera  de servicio).  

El uso de estos dispositivos de consignación precisa de un procedimiento de cierre  (o bloqueo). El procedimiento de cierre reúne las diversas medidas que deben ser  tomadas conjuntamente por la empresa y el trabajador para asegurar el uso  adecuado de los dispositivos de enclavamiento.  

El procedimiento de consignación de máquinas se explicó en el tema 7.  

5.2. IMPLICACIONES Y RESPONSABILIDADES DE LOS FIRMANTES  DEL PERMISO DE TRABAJO.  

El Responsable de Ejecución de un trabajo que requiera Permiso de Trabajo o  Autorización de Trabajo, deberá:  

No ordenar el inicio del trabajo sin tener la Autorización de Trabajo  correctamente extendida. 

Inspeccionar personalmente el lugar de trabajo, el equipo de seguridad  necesario y asegurarse de que están tomadas todas las medidas de seguridad  necesarias.  

Verificar que la formación del personal que realice el trabajo sea adecuada.  Dar las instrucciones y equipos necesarios al operario ejecutor del trabajo de  manera que éste asuma totalmente las garantías de seguridad en toda su  actuación concreta, consecuencia de un trabajo de especial peligrosidad.  En los casos que el trabajo implique una elevada peligrosidad o situación de  aislamiento, deberá designar a una persona que vigile y esté atenta a la  ejecución del mismo, instruida en primeros auxilios, lucha contra incendios y  en general capaz de efectuar el salvamento en caso de emergencia.  Cumplimentar y firmar la parte del formulario de Autorización que le  corresponda.  

Los Responsables de las Unidades Funcionales Implicadas (Responsables de las  instalaciones donde se van a realizar los trabajos) deberán:  

Dejar las instalaciones practicables y sin riesgos o informar sobre cuáles  persisten.  

Dar al responsable del trabajo toda la información necesaria a fin de poder  realizar el trabajo de forma segura, especificando claramente las medidas  de protección necesarias.  

Pedir y hacer adjuntar a la Autorización de Trabajo todas las  comprobaciones necesarias (sistemas de enclavamiento instalados,  atmósfera no inflamable, y/o respirable, etc.).  

Cumplimentar y firmar la parte del formulario de Autorización que le  corresponda.  

Comprobar que el personal y las medidas de emergencia previstas  (evacuación, lucha contra incendios, primeros auxilios, etc.) están  preparadas para actuar en caso necesario. 

La persona o personas que realicen el trabajo deberán:  

Firmar el correspondiente formulario de Autorización una vez han asumido  su contenido. Llevar siempre consigo la Autorización.  

Cumplir con las normas de seguridad, utilizando adecuadamente los equipos  asignados, incluidos los equipos de protección colectiva y protección  individual indicadas en la Autorización.  

Utilizar exclusivamente la Autorización de trabajo por el tiempo establecido,  que en ningún caso superará el turno de trabajo.  

Entregar la Autorización a su mando directo responsable una vez finalizado  el trabajo.  

Interrumpir su trabajo y comunicar al responsable de la unidad funcional o a  su mando directo, cuando aprecien cambios en las condiciones de seguridad  que bajo su criterio requieran de una revisión de la Autorización.  

5.3. CONTENIDO DE UN PERMISO DE TRABAJO.  

Muchos accidentes de trabajo tienen su origen en una doble circunstancia: por una  parte, el desconocimiento de los riesgos que ofrecen las instalaciones en el  momento de las intervenciones y por otra parte una falta de coordinación entre los  diferentes departamentos implicados, generalmente los de producción y los de  mantenimiento.  

Para evitar en lo posible la existencia de problemas de coordinación o descuidos en  la realización de los trabajos, el permiso de trabajo contendrá:  

Fecha, periodo y turno de validez del trabajo.  

Localización del lugar de trabajo.  

La identificación clara del área y los equipos afectados.  

La descripción del tipo de actividad a desarrollar, indicando el motivo que  origina el trabajo. 

Determinación de los riesgos existentes y previsibles.  

Comprobación de que la instalación o equipo está en condiciones para poder  realizar el trabajo. Se puede llevar a cabo mediante un checklist.  Normativa, procedimientos e instrucciones a seguir, cuando existan.  La relación de trabajadores implicados en el trabajo, indicando la  participación de subcontratas, en su caso. En caso de que el trabajo lo  realice personal ajeno a la empresa, en la Autorización deben figurar  también los datos de la empresa contratada y el teléfono de contacto para  emergencias.  

La fecha y hora de inicio y finalización de los trabajos. El tiempo de validez  de la autorización se establecerá por los responsables de la misma. Si no se  pudiera cumplir, se debería renovar el permiso.  

El cuestionario de seguridad sobre los aspectos importantes a tener en  cuenta (lista de comprobación o checklist).  

Espacio para indicar las observaciones que el autorizante considere  oportunas.  

Un recuadro para las incidencias o anomalías observadas durante la  ejecución.  

Anexo de Normas Básicas de Seguridad.  

Tras terminar el trabajo, la Autorización se debe entregar a la persona que lo ha  autorizado (normalmente el Responsable de Mantenimiento) quién a su vez dará  una copia al responsable de la instalación para su conocimiento.  

5.4. MODELO DE UN PERMISO DE TRABAJO.  

En la página siguiente tenemos un ejemplo de un permiso de trabajo especial (PTE)  o autorización de trabajo especial, un tanto genérico, al que se le podrían añadir o  quitar los ítems que fuesen necesarios en función del trabajo que se vaya a  ejecutar. 

5.5. INSTRUCCIONES GENERALES PARA EL USO DEL PERMISO DE  TRABAJO.  

Los impresos de Permisos de Trabajos Especiales se extenderán por triplicado; una  copia quedará unida en poder de la sección de producción. El original y otra copia  se entregarán a Mantenimiento quien una vez lo tenga cumplimentado entregará el  original al operario ejecutor del trabajo, el cual firmará el enterado en el original y  en la copia que quedará en poder de Mantenimiento. Una vez cumplido el trabajo  la copia pasará al departamento de Prevención.  

Las únicas personas capacitadas para autorizar con su firma un PTE son los Jefes de  Planta o de Sección, los Jefes de Turno y los Jefes o Encargados de Mantenimiento.