Unidad 10 y 11. RFA. Radiaciones

 UT 10 Y 11. RADIACIONES 

Concepto 

El concepto de radiación es bastante ambiguo, basta con consultar las diversas  definiciones que se hallan en los diccionarios. En principio, por radiación  entendemos la 'propagación de energía a través de un medio'; como la energía  tiene muy diversas formas (ej. el sonido, bajo esta definición, sería una forma  de radiación) en física contemporánea el concepto de radiación es más  específico y se refiere a dos tipos básicos de radiaciones: radiaciones  electromagnéticas y radiaciones materiales (partículas subatómicas de alta  velocidad). Con lo anterior nuestra definición quedaría como 'propagación de  energía en forma de radiaciones electromagnéticas y partículas  subatómicas de alta velocidad'. 


La radiación electromagnética está constituida por fotones, elementos  subatómicos sin masa en reposo, y toma la forma de una onda que puede  propagarse sin necesidad de un soporte material, es decir puede viajar por el  vacío. Ejemplos de radiaciones electromagnéticas serían la luz solar o las  ondas de radio. 

La radiaciones materiales (o corpusculares), a diferencia de las  electromagnéticas (inmateriales), están constituidas por partículas con  masa emitidas por los átomos. Diversos procesos naturales y artificiales  pueden provocar que los átomos emitan electrones, protones, neutrones y  otras partículas subatómicas con muy alta velocidad (del orden de km/s) 

Clasificación 

Desde el punto de vista de su naturaleza ya tenemos una primera clasificación: 

Radiaciones Electromagnéticas (ej. rayos gamma, rayos X, ultravioleta,  luz visible, ...) 

Radiaciones Materiales (Corpusculares) (ej. rayos alfa = núcleos de  He, rayos beta = electrones, ...) 

Por su origen: 

Radiaciones Naturales: las producidas por procesos naturales como la  radiación solar o la desintegración de elementos radiactivos. 

Radiaciones Artificiales: las generadas por la actividad humana como  las ondas de radio o la radioterapia. 

Por su energía: 

Radiaciones Ionizantes (RI): son capaces de producir ionización del  medio que atraviesan. 

Radiaciones No Ionizantes (RNI): no son capaces de ionizar el medio,  su contenido de energía es inferior al de las RI.

La ionización es un proceso físico o químico por el cual un átomo pierde o  gana electrones dando lugar a iones, uno negativo y otro positivo. Este proceso  se produce frecuentemente en algunas reacciones químicas, mientras que en  física la ionización supone que la radiación que incide sobre un átomo es capaz  de vencer la energía de unión de un electrón al átomo (potencial de  ionización) desplazándolo lejos del átomo como electrón libre. En ocasiones,  la energía transferida al electrón no es capaz de desalojar al electrón de su  átomo pero aumenta su energía interna provocando por ejemplo el salto del  electrón a otra órbita de la corteza electrónica, este fenónemo se  denomina excitación. 

La interacción de las radiaciones con la materia es compleja y tiene múltiples  formas de ionización-excitación, una de las formas más características es  el efecto fotoeléctrico por el cual un fotón de alta energía es capaz de ionizar  un átomo liberando un electrón (fotoelectrón) 

Tanto las radiaciones electromagnéticas como las materiales pueden  producir ionización, todo depende de la energía que transporten 

11.1. INTRODUCCIÓN A LA FÍSICA DE RADIACIONES 

Radiación Electromagnética (EM) - Espectro Electromagnético 

Una radiación electromagnética es una doble onda constituida por un campo  eléctrico (E) y otro magnético (B) perpendiculares entre sí.

La energía de una onda electromagnética es función de su frecuencia, y se  expresa a través de la relación de Planck: 

E = h · V 

donde h es una constante física (constante de Planck) y V es la frecuencia de  la onda electromagnética. 

Dado que la onda viaja a la velocidad de la luz (c) su longitud de onda se  expresa como: 

λ = c / V 

Es decir, la energía se incrementa con la frecuencia (o la disminución de su  longitud de onda) y viceversa. 

Denominamos espectro electromagnético a la relación de las diferentes  radiaciones electromagnéticas ordenadas por su frecuencia (o su propiedad  inversa la longitud de onda) Esta ordenación da origen a diferentes grupos de  radiaciones, que de mayor a menor energía serían: 

Rayos Gamma 

Rayos X 

Radiaciones Ópticas 

o Rayos Ultravioleta (UV) (C - Lejanos, B - Medios, A - Próximos) o Luz visible 

o Infrarroja (IR) 

Microondas y Radar 

Radiofrecuencias : Telefonía móvil, Radio y TV 

Campos ELF (Extremada Baja Frecuencia) : Campos EM de línea  eléctricas.

El potencial mínimo de ionización de la mayoría de los átomos que constituyen  las biomoléculas es de alrededor de 14 eV, lo que implica (de acuerdo a la  relación de Planck) que las radiaciones electromagnéticas cuya longitud de  onda sea menor a unos 200 ηm son ionizantes. Dentro del espectro  electromagnético las radiaciones ultravioleta B cumplen dicha propiedad por lo  que son radiaciones EM ionizantes parte de las UVB, los UV lejanos  (UVC), los Rayos X y los Rayos Gamma. 

Para cuantificar físicamente un campo EM podemos usar tres tipos  de magnitudes: 

Campo Eléctrico (E) : La unidad de intensidad del campo eléctrico es  el V/m 

Campo Magnético : Puede medirse como densidad del flujo  magnético (B) cuya unidad es la Tesla (T) = Wb/m2o como intensidad  del campo magnético (H) cuya unidad es el A/m 

Densidad de Potencia* (o Irradiancia) : en W/m2 

(*) En el ámbito de las radiaciones ópticas se usan otras magnitudes  relacionadas como la energía/unidad de superficie o la densidad de potencia  entregada por unidad de ángulo plano,... que se encuentran detalladas en los  anexos del REAL DECRETO 486/2010

El uso de esta diversidad de unidades se justifica porque para longitudes de  onda grandes (campos ELF y Radiofrecuencias) los efectos del campo eléctrico  y magnético son independientes, mientras que a medida que la frecuencia  aumenta los efectos de ambos campos no son separables. Por lo anterior, es  común que las radiaciones EM de baja frecuencia se definan en función de sus  componentes eléctrica y magnética, mientras que para frecuencias iguales o  superiores a las de las microondas se indique sólo su densidad de potencia. 

Radiaciones Materiales (Corpusculares) 

En la naturaleza existen diversos elementos químicos inestables que tienden a  desintegrarse, también existen procesos artificiales que pueden producir el  mismo fenómeno. La desintegración de un átomo supone que éste pierde parte  de su masa en forma de una partícula subatómica, con emisión secundaria de  energía electromagnética en muchas ocasiones. La radiactividad es el proceso  natural característico de ciertos átomos (especialmente los de número  másico elevado*) que tienden a desintegrarse espontáneamente. 

*El Número Másico (A) de un átomo es la suma de sus nucleones (protones +  neutrones). Se suele indicar en la parte superior del símbolo del elemento  químico. 

Por ejemplo, el Uranio tiende a desintegrarse dando origen al elemento químico  Torio, emitiendo radiación alfa (un núcleo de He) y energía en forma de  radiación EM gamma:238U → 234Th + 4He2+ + γ 

Según el tipo de partícula emitida existen diversos tipos de radiaciones  materiales, entre las que cabe destacar las siguientes: 

Rayos Alfa = Núcleos de Helio con dos cargas positivas 

Rayos Beta = Electrones (Beta -) o Positrones - electrones positivos - (Beta +) 

Radiación de neutrones 

Radiación de protones 

En los procesos de desintegración natural se producen habitualmente  radiaciones alfa y beta. Las radiaciones de neutrones y protones son  generalmente de origen artificial (ej. energía nuclear o bombas atómicas) 

La energía de una radiación constituida por partículas materiales depende de  su energía cinética, es decir de su masa y de la velocidad de desplazamiento.  Las radiaciones producidas en los procesos de desintegración tienen una alta  velocidad (km/s), por lo que podemos considerarlas en todos los casos  radiaciones ionizantes. 

Es importante destacar que en el caso de materiales radiactivos el efecto que  pueden producir sobre un determinado objeto o ser vivo depende no sólo de la 

energía que pueden transferir instantáneamente al medio (irradiación) sino  también de la radiación que dicho elemento radiactivo va a emitir a medida que  se desintegra. Denominamos contaminación radiactiva a la presencia de  material radiactivo en un objeto u organismo: se distingue  entre contaminación interna (en el interior del organismo, ej. sangre o fluidos  corporales) y contaminación externa (exterior al organismo, ej. en superficies  de objetos o en el aire) 

A la hora de valorar a efectos de prevención de riesgos una radiación  ionizante hay que considerar no sólo la energía irradiada, sino la  posibilidad de la contaminación radiactiva que puede haber presente en el  medio. 

La energía transferida a un medio se cuantifica en las unidades tradicionales de  energía (J en el SI), mientras que para cuantificar la contaminación debemos  usar una magnitud relacionada con la masa y la velocidad de desintegración  del material radiactivo. Dicha magnitud se denomina actividad radiactiva: 

La actividad radiactiva se define como 'número de desintegraciones de un  material radiactivo por unidad de tiempo'. La actividad depende de la  naturaleza del elemento radiactivo (lo rápido que se desintegre) y la cantidad  inicial de átomos existentes en la muestra: 

A = λ · N0 

Donde λ es una constante radiactiva específica de cada elemento y N0 el  número de átomos 

La unidad de A en el SI es el Becquerel o Bequerelio (Bq) que equivale a una  desintegración por segundo, aunque todavía es frecuente hallar en la literatura  la unidad Ci (Curio) que es la actividad de un gramo de Radio (Ra) 

En la normativa legal los límites máximos de contaminación radiactiva se  indican en forma de concentraciones, bien por unidad de superficie  (Bq/m2) de volumen (Bq/m3) o para contaminación interna como Bq/kg de  peso corporal o Bq/volumen de un fluido

Dosis absorbida, equivalente y efectiva 

El efecto de las radiaciones ionizantes depende de la energía total transferida  al cuerpo y de la naturaleza de la radiación. 

Se denomina dosis absorbida (o dosis impartida) a la energía absorbida por  unidad de masa. En el SI la unidad es el Gray (Gy) equivalente a J/kg, la  unidad tradicional todavía en uso es el rad = ergio/g , la relación entre ambas 1  Gy = 100 rad 

Como cada tipo de radiación ionizante tienen diferente efecto sobre los  organismos vivos se hace necesario definir una nueva magnitud  denominada dosis equivalente. La dosis equivalente o dosis rem (radiation  equivalent in men / in mammals) es el resultado de multiplicar la dosis  absorbida por un factor de ponderación (específico de cada radiación y tejido)  denominado factor de calidad

Deq = Da · FC

El factor de calidad (FC) es una unidad adimensional que se calcula  empíricamente a partir de estudios experimentales sobre tejidos o animales.  Por ejemplo, los rayos gamma y beta tienen asociado generalmente un FC = 1,  mientras los rayos alfa tienen un FC = 4; esto indica que una cierta dosis  absorbida de rayos alfa sería equivalente a efectos patológicos a cuatro veces  la misma dosis de gamma o beta. 

La dosis equivalente se mide en la unidad Sievert (símbolo Sv) y es igual al  efecto de un Gy con factor de calidad 1. La unidad tradicional es el rem (rad ·  FC = 1) por lo que 1 Sv = 100 rem 

La dosis equivalente representa el efecto de la radiación sobre un cierto órgano  o tejidos, pero si deseamos valorar el efecto conjunto sobre el total del  organismo se debe usar un factor de ponderación (factor de calidad)  promediado a partir de los factores de calidad de cada tejido; en este caso, la  dosis obtenida, que también se cuantifica en unidades de dosis equivalente, se  denomina dosis efectiva. Resumiendo, si nos referimos a cuerpo completo  hablamos de dosis efectiva, mientras que si queremos evaluar el efecto, por 

ejemplo sobre la piel o el cristalino del ojo, hablamos de dosis equivalente. 

El principal factor físico que determina el  

efecto de las radiaciones ionizantes sobre  

un objeto es la llamada Transferencia  

Lineal de Energía, concepto que  

representa la cantidad de energía que  

se transfiere al medio por cada unidad  

de longitud que dicha radiación  

penetra en el organismo: por ejemplo,  

los rayos alfa no son capaces de  

atravesar una lámina metálica de un  

milímetro de espesor, mientras que los  

gamma pueden atravesar varios centímetros de pared. Los rayos alfa  transfieren toda su energía en una distancia muy corta (alta TLE) mientras que  los gamma por el contrario tendrían una TLE baja. 

Desde el punto de vista patológico una radiación alfa sobre la superficie  corporal produciría quemaduras intensas superficiales porque transfiere toda su  energía a la epidermis, mientras que los gamma, por ejemplo, atravesarían el  cuerpo pudiendo producir ionización de componentes corporales internos.

11.2. RADIACIONES NO IONIZANTES 

Mecanismos de Acción Patológica 

Habitualmente se habla de dos posibles efectos de las radiaciones no  ionizantes: 

Efectos Térmicos 

Los efectos térmicos son los directamente derivados de la transferencia de  energía a los tejidos. Son proporcionales a la densidad de potencia y dependen  principalmente del componente magnético de la radiación que origina  corrientes eléctricas inducidas en los tejidos, incrementando la energía cinética  de los átomos y moléculas, y por tanto elevando la temperatura. Un ejemplo 

característico son las quemaduras de la piel provocadas por una excesiva  exposición al sol. 

Efectos No Térmicos 

Los efectos no térmicos son peor conocidos y se atribuyen a la activación de  ciertas reacciones químicas en el organismo. Dichos efectos son específicos de  la longitud de onda de la radiación y no tanto de la densidad de potencia. Entre  ellos destacan los denominados efectos fotoquímicos como los que pueden  lesionar las células de la retina por determinadas longitudes de onda cercanas  al azul. 

Aunque se está investigando en la posibilidad de efectos no térmicos  atribuibles a radiaciones electromagnéticas como las ondas de radio, teléfonos  móviles y campos de baja frecuencia, no se han detectado efectos patológicos  concluyentes, al menos en su posible relación con el cáncer. Sin embargo,  ciertos estudios a nivel epidemiológico relacionan (con un riesgo relativo  moderado) los campos eléctricos de las torres de conducción de la energía  eléctrica con algunos tipos de cáncer, especialmente leucemia. 

Varias líneas de investigación están abiertas, entre ellas: 

Interacción a nivel molecular, celular o tisular (membranas biológicas) Interferencias directas con fenómenos bioeléctricos (alteraciones  registradas en el electroencefalograma y electromiograma) 

Alteraciones en la transmisión de la información genética. Radiaciones Ópticas (RO) 

Incluyen las radiaciones que van desde el infrarrojo hasta el ultravioleta,  pasando por la luz visible. Se incluyen también las fuentes de luz coherente  (láseres) de diferentes longitudes de onda. 

Fuentes habituales de RO en el ámbito laboral son:

Las lámparas de descarga de una cierta intensidad (de alta y baja  presión) 

La soldadura de arco 

Las fuentes incandescentes (como hornos) 

Los láseres clases 3B y 4 de camino óptico abierto 

El sol (en trabajos al aire libre). 

Entre las lámparas de descarga podemos citar: 

Las lámparas incandescentes, como las lámparas halógenas de  tungsteno utilizadas en iluminación general e industrial, en  fotocopiadoras y artes gráficas. 

Las lámparas de descarga de gases de alta y baja presión, tales como:  las lámparas germicidas (riesgo UV-C) utilizadas en la industria  alimenticia, farmacéutica y en hospitales; las lámparas de fototerapia  dermatológica (riesgo UV-B); las lámparas de mercurio para procesos  fotoquímicos, y las lámparas UV-A de uso profesional para bronceado  cosmético. 

Las lámparas de arco, por ejemplo las lámparas de Xenón de alta  presión, de multitud de aplicaciones en laboratorios, reprografía,  iluminación de espectáculos, ... 

En el grupo de fuentes incandescentes se incluyen todas aquellas en que se  alcanza una elevada temperatura excepto las lámparas. Emiten radiación  óptica de forma continua en una ancha banda de longitudes de onda, con una  emisión principalmente IR que va ampliándose al visible y, cuando la  temperatura supera los 2500 K, se emite también radiación UV. El riesgo  potencial depende de la temperatura alcanzada y se presentará en los puestos  de trabajo relacionados con el procesado de materiales fundidos o con el  calentamiento industrial. Podemos citar como ejemplo, la fundición, el forjado y  laminado de metales, el soplado de vidrio, los hornos eléctricos industriales y  los radiadores de calor industrial para secado de pintura y esmalte. 

Los láseres de una cierta potencia que trabajan con camino óptico abierto (al  aire libre o en un recinto cerrado) son potencialmente peligrosos. Podemos  citar los láseres de alineamiento en obras públicas, los de investigación y los  médico-quirúrgicos.

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Efectos 

Destacan los efectos sobre la piel y diversas partes del ojo. 

Efectos sobre los ojos 

La radiación UV B y C puede ser absorbida por la córnea y la conjuntiva  produciendo fotoqueratitis y fotoconjuntivitis, que se caracterizan por dolor  intenso, lagrimeo, sensación como de tener arena en los ojos, fotofobia, etc..  Son efectos "agudos" pero reversibles, y suceden siempre que se produce una  exposición a dosis altas de radiación, por ejemplo cuando se trabaja sin  protección ocular en la soldadura por arco. Estos efectos no aparecen hasta  pasadas unas horas de la exposición y normalmente se curan de forma natural  al cabo de unas 48 horas. 

En el caso de la luz o radiación visible, pueden producirse lesiones térmicas  y/o fotoquímicas en la retina, con pérdida de visión parcial o total, si se mira  directamente a fuentes artificiales muy intensas que se usan en determinados  procesos industriales, al igual que ocurre cuando se mira al sol. Son efectos  agudos que pueden ser reversibles e irreversibles. Estos efectos sólo aparecen  en exposiciones accidentales de muy corta duración o en exposiciones a  fuentes pulsadas durante un tiempo más largo. En exposiciones de corta  duración (de pocos segundos) la lesión es de origen térmico; el efecto  fotoquímico predomina sobre el térmico en el intervalo espectral del azul (400- 550 nm), para tiempos de exposición largos (de más de 10 s) 

La exposición repetida a radiaciones IR intensas que producen temperaturas  elevadas en el puesto de trabajo, como por ejemplo las que emiten el vidrio o  metales fundidos, ocasiona cataratas de origen térmico, consideradas como  una enfermedad profesional. Son efectos crónicos e irreversibles. 

Efectos sobre la piel 

A corto plazo, la exposición a radiación intensa UV B, C y A  produce eritemas o quemaduras solares caracterizados por un enrojecimiento  e inflamación de la piel, acompañados a veces de ampollas y levantamiento de  la piel. Es un efecto agudo y reversible. 

A largo plazo, es decir, a lo largo de la vida, las exposiciones repetidas a  radiación UV intensa producen dos tipos de daño: 

Unos efectos que se producen siempre, como la aceleración del  envejecimiento de la piel y la aparición de queratomas o manchas  solares. 

Unos efectos aleatorios, como el incremento de la probabilidad de  desarrollar algún tipo de cáncer de piel, como son los cánceres de  células basales, cánceres de células escamosas y melanomas malignos. 

En la siguiente tabla se resumen los principales efectos:

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UVB y UBC 


UVA


Luz Visible 

E. No  

Térmicos


Luz  

Visible 

E.  

Térmicos


IR







Córnea 



Queratitis,  

Conjuntivitis

















Cristalino 


Cataratas  

Fotoquímicas






Cataratas  

Térmicas







Retina 




Lesión  

Fotoquímica

Lesión  

Térmica








Piel 



Eritemas y Cáncer de Piel 






Eritemas / Quemaduras





Radiaciones Electromagnéticas No Ópticas 

Se incluyen en este apartado los campos eléctricos estáticos, los de baja  frecuencia, las radiofrecuencias y las microondas. 

Fuentes de radiación en el ámbito laboral típicas son: 

Campos estáticos 

Equipos que utilizan corriente continua, con una frecuencia teórica de 0 Hz. Por  ejemplo: 

Células electrolíticas: cromado y plateado de metales 

Aceleradores de partículas 

Resonancia Magnética Nuclear 

Campos EM de frecuencia hasta 10 kHz 

Emitidos por los equipos que funcionan con corriente alterna a un gran número  de frecuencias dependiendo del tipo de aplicación. Dentro de ellos un grupo  especial son los equipos eléctricos que funcionan a 50 Hz, que es la frecuencia  de la red eléctrica en Europa (60 Hz en EEUU). Son ejemplos de exposición  con riesgo potencial los puestos de trabajo siguientes: 

Transformación y distribución de energía eléctrica a 50/60 Hz (personal  de subestaciones y centros de transformación) 

Hornos de calentamiento por inducción, en la industria del acero,  procesado de metales y de semiconductores. Trabajan a frecuencia  variable, 50 Hz, 600 Hz....10 kHz. 

Onda corta de uso médico, hacia 200 Hz. 

Sistemas electrónicos de navegación, en puestos de mantenimiento,  hacia 70 kHz

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Campos EM alternos de 10 kHz a 300 GHz 

Las aplicaciones de altas frecuencias implican la utilización de energías más  altas. Ejemplos de exposición: 

Calentamiento dieléctrico por radiofrecuencias (RF), en moldeo y  soldadura de plásticos, curado de colas y resinas, secado de madera,  papel y textiles, ... 

Diatermia clínica, en departamentos de Fisioterapia 

Antenas de RF (instalación y reparación de antenas emisoras) Hornos de microondas 

Radares de microondas 

Efectos 

Los efectos de este tipo de radiaciones son fundamentalmente térmicos por  creación de corrientes inducidas en el organismo, cuya distribución depende de  las condiciones de exposición, del tamaño o forma del cuerpo y de la posición  del cuerpo dentro el campo. Las lesiones varían desde la quemadura  superficial hasta lesiones de órganos. Los órganos humanos más sensibles  a los efectos del calentamiento son aquellos con más dificultad para disipar el  calor: los ojos y los testículos. 

De manera indirecta, puede producirse un acoplamiento de un campo eléctrico  o magnético a algún objeto, tal como una estructura metálica, y de ahí a la  persona que lo toca. Un caso especial de acoplamiento es el de los implantes  biológicos y los marcapasos, donde además de la naturaleza del material,  intervienen el voltaje y la corriente del aparato. 

Cuando un objeto conductor se carga como consecuencia de un CEM, se  originan corrientes eléctricas que pasan a través del cuerpo humano en  contacto con el objeto. Si la persona no está aislada del suelo, la corriente total  deriva a tierra siguiendo una trayectoria, en el interior del organismo, que será  aquella a través de la cual encuentra menos resistencia eléctrica. Dependiendo  de su magnitud, puede ocasionar estimulación de músculos y nervios,  incomodidad, choque eléctrico y quemaduras. 

En lo referente a efectos no térmicos, aunque en los estudios se habla, entre  otros, de síntomas como ansiedad, insomnio, cefaleas y otras alteraciones  fisiológicas y psicológicas, todavía no existen datos concluyentes.

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Normativa Vigente y Medidas Preventivas 

Normativa 

REAL DECRETO 486/2010, de 23 de abril, sobre la protección de la salud y la  seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición  a radiaciones ópticas artificiales. 

REAL DECRETO 1066/2001, de 28 de septiembre, por el que se aprueba el  Reglamento que establece condiciones de protección del dominio público  radioeléctrico, restricciones a las emisiones radioeléctricas y medidas de  protección sanitaria frente a emisiones radioeléctricas. 

En ambas normativas se recogen los niveles máximos permisibles de  exposición en función del tipo de radiación implicada. 

Medidas Preventivas Generales 

Las medidas preventivas como en otros ámbitos de la higiene industrial deben  contemplar el control en la fuente, en la transmisión y en el receptor. Entre esas  medidas genéricas incluiríamos: 

Medidas Técnicas 

o Aislamiento de la fuente 

o Cerramiento del proceso productivo 

o Barreras físicas de la transmisión de la radiación. Apantallamiento o Aumento de la distancia de seguridad 

o Mantenimiento preventivo adecuado de todas las fuentes de  radiación 

Medidas Administrativas 

o Limitación del tiempo de exposición 

o Señalización del riesgo 

o Cambios en la metodología de trabajo 

o Limitación del acceso a los lugares de riesgo de irradiación Medidas Individuales 

o Uso de Equipos de Protección Individual 

o Formación / Información de los trabajadores 

o Vigilancia de salud 

Por lo que se refiere a los EPIs frente a radiaciones ópticas hay que indicar que  la prevención se efectúa a nivel individual mediante una vestimenta adecuada  que limite la exposición dérmica y oculares / gafas de protección con filtros  adecuados para el tipo de radiación. En relación a este último punto existe una  normativa técnica extensa, que debe consultarse para cada caso particular: 

UNE-EN 169:2003 “Protección individual de los ojos. Filtros para  soldadura y técnicas relacionadas. Especificaciones del coeficiente de  transmisión (transmitancia) y uso recomendado”. 

UNE-EN 175:1997 “Protección individual. Equipos para la protección de  los ojos y la cara durante la soldadura y técnicas afines”.

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UNE-EN 170:2003 “Protección individual de los ojos. Filtros para el  ultravioleta. Especificaciones del coeficiente de transmisión  (transmitancia) y uso recomendado”. 

UNE-EN 171:2002 “Protección individual de los ojos. Filtros para el  infrarrojo. Especificaciones del coeficiente de transmisión (transmitancia)  y uso recomendado”. 

UNE-EN 172:1995 “Protección individual del ojo. Filtros de protección  solar para uso laboral”. 

UNE EN 60825-1 “Seguridad de los productos láser. Parte 1:  Clasificación del equipo, requisitos y guía de seguridad” 

UNE EN 207: 1999 “Filtros y protectores de los ojos contra la radiación  láser (gafas de protección láser)”. 

UNE EN 208: 1999 “Gafas de protección para los trabajos de ajuste de  láser y sistemas láser (gafas de ajuste láser)”. 

En el caso de radiaciones EM no ópticas, dada la naturaleza de estas  radiaciones, no existen equipos de protección individual eficientes, aunque en  todo caso deberán usarse botas aislantes, vestimenta y ropa adecuada que  proteja de los contactos directos con estas fuentes. 

11.3. RADIACIONES IONIZANTES 

Mecanismos de Acción Patológica 

A nivel molecular las radiaciones ionizantes producen alteraciones por  acción directa sobre biomoléculas diana (ácidos nucleídos, proteínas y lípidos  de membrana) o de manera indirecta a través de la ionización de agua. Este  último mecanismo es el más importante ya que de la ionización del agua  (elemento corporal más abundante) se generan radicales derivados con gran  poder de oxidación (radicales superóxido

En cualquiera de los dos casos, la lesión de ácidos nucleicos y otras  biomoléculas afecta a la viabilidad de las células y los tejidos que ven alterados  sus estructuras biológicas (membranas y organelas celulares) o afectan a su  funcionalidad (alteraciones del metabolismo o de la reproducción celular) 

No todos los tejidos son igualmente radiosensibles. Dos científicos franceses  de principios del siglo XX postularon la ley que lleva su nombre ley de  Bergonie-Tribondeau, que indica que 'la radiosensibilidad de los tejidos es  función de la capacidad mitótica del tejido y de su grado de  diferenciación'

El término capacidad mitótica hace referencia a la capacidad reproductiva (de  regeneración) de un tejido: por ejemplo, las mucosas tienen una capacidad alta  de regeneración, mientras que el sistema nervioso no se reproduce.  La diferenciación celular es un término que indica la especialización de un  tejido, por ejemplo un eritroblasto (célula madre de los glóbulos rojos en la  médula) está poco diferenciado, mientras que el glóbulo rojo es una célula ya  madura especializada. Por ello, los tejidos menos especializados y con mayor 

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capacidad de regeneración serán más sensibles a la radiación. En una escala  de mayor a menor radiosensibilidad tendríamos, por ejemplo: 

Médula ósea, Órganos Endocrinos y Mucosas 

Tejido muscular, conjuntivo y huesos 

Tejido nervioso 

A nivel de los órganos hay que diferenciar dos tipos de efectos: los derivados  de la lesión estructural de los tejidos, que serían proporcionales a la tasa de  radiación absorbida y los relacionados con la alteración del código genético  (DNA). En el primer caso hablamos de efectos deterministas donde existe  una relación directa entre dosis y magnitud de la lesión (relación dosis-efecto),  en el segundo hablamos de efectos no deterministas o estocásticos, donde  existe una relación dosis-respuesta entre la dosis y la probabilidad del efecto. 

Efectos deterministas típicos serían: 

Quemaduras 

Lesiones dérmicas radiolíticas 

Cataratas 

Esterilidad 

Aplasia de la médula ósea ... y 

El síndrome de irradiación global como el que aparece en los accidentes  nucleares o explosiones de bombas atómicas 

El síndrome de irradiación global es típico de niveles de radiación muy  elevados, se inicia con destrucción de la médula ósea y mucosas digestivas, y  finaliza con la lesión del sistema nervioso central. Según la dosis recibida la  mortalidad oscila entre 50 y un 100% de los casos en un periodo muy corto de  tiempo. 

El efecto no determinista más característico es el desarrollo de cáncer. Las  radiaciones ionizantes se han relacionado con numerosos tipos de cáncer  como leucemias, linfomas, cáncer de tiroides y otros, como se demuestra por el  estudio de casos de exposición a las bombas nucleares de Hiroshima y  Nagasaki, los militares norteamericanos expuestos a pruebas nucleares o los  afectados por la explosión de la central nuclear de Chernobyl. También se  incluirían entre los efectos estocásticos las alteraciones de las células  germinales que provocan alteraciones hereditarias (mutaciones) del material  genético. 

Fuentes de Radiación Ionizante 

A nivel laboral las principales fuentes de radiación ionizante, aparte de  las instalaciones de generación y almacenamiento de energía nuclear o  instalaciones nucleares, son: 

Las instalaciones radiactivas, en las que se utilizan, manipulan o  almacenan fuentes radiactivas. Entre ellas podemos citar los hospitales, 

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centros asistenciales y organismos, en los cuales puedan existir  unidades de Medicina Nuclear, Radiodiagnóstico y Radioterapia Laboratorios en los que se manejan radioisótopos, por ejemplo en  técnicas de diagnóstico clínico y también los laboratorios en los que se  trabaja con haces externos, tales como difracción de rayos X,  aceleradores de partículas, radiografía industrial y gammagrafía, entre  otros. 

A nivel del público en general, las estimaciones medias son las siguientes: 

Fuentes 

radiactivas

Proporción del total

Dosis promedio uSv

Fuentes naturales

Radón 

47 % 

1200

Interna (K40

12 % 

300

Gamma (Corteza terrestre) 

14 % 

350

Cósmica 

10 % 

250

Otras 

4 % 

100

Total de fuentes naturales 

87 % 

2200 = 2,2 mSv

Fuentes artificiales

Tratamientos médicos 

12 % 

300

Depósitos radiactivos (lluvia, polvo) 

0,4 % 

100

Miscelánea 

0,4 % 

10

Ocupacional 

0,2 % 

5

Total fuentes artificiales 

13 % 

325 = 0,235 mSv

Total todas las fuentes 

100 % 

2525 = 2,525 mSv



En esta tabla se observa, que a pesar de la percepción de que las fuentes  artificiales de radiación son muy representativas, lo objetivo es que la  mayor parte de las radiaciones son de origen natural, y de las artificiales  destacan de manera importante la radiaciones médicas (rayos X,  tomografías, ...) 

Normativa Legal y Prevención de Riesgos 

La norma básica reguladora es el REAL DECRETO 783/2001, de 6 de julio, por  el que se aprueba el Reglamento sobre protección sanitaria contra radiaciones  ionizantes. 

Principios básicos de la Protección Radiológica 

La Comisión Internacional de Protección Radiológica (ICRP), en las recomendaciones adoptadas en 1977, sentó las bases del Sistema de  Protección Radiológica hoy vigente, que debe obedecer a tres criterios  generales, que pueden enunciarse:

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Justificación del empleo de la tecnología radiactiva frente a las de tipo  convencional, en el sentido de que los beneficios esperados compensen  suficientemente el riesgo del daño ocasionado. 

Optimización de los procedimientos, de forma tal que las dosis factibles  de ser originadas sean tan bajas como, razonablemente, se pueda lograr  con los conocimientos actuales. (en inglés ALARA = As Low As  Reasonably Achivable) 

Limitación de la exposición a la radiación, de forma que los niveles  alcanzados en el funcionamiento normal de las instalaciones estén  dentro de los límites de dosis establecidos tanto para los trabajadores  profesionalmente expuestos como para el público en general. 

Técnicas de prevención y limitación del riesgo de irradiación externa 

La dosis de radiación recibida por un individuo al permanecer en las  proximidades de una fuente radiactiva determinada depende de tres factores  fundamentales: la distancia entre la fuente y el individuo, el tiempo de  permanencia y la materia interpuesta entre una y otra (blindaje). 

La distancia 

La radiación gamma y los rayos X se propagan en el aire siguiendo la ley de  proporcionalidad inversa al cuadrado de la distancia. En muchos casos bastará  con alejarse suficientemente de la fuente radiactiva o del generador de rayos X  para que el nivel de radiación disminuya a valores tolerables. 

En el caso de las partículas alfa y beta debe tenerse en cuenta su limitado  alcance en el aire, que depende de su energía inicial. Así, las partículas alfa  más energéticas no atraviesan más de unos pocos centímetros en aire en  condiciones normales, y solamente una pequeña porción de las partículas beta  emitidas por algunos radionucleidos alcanzan a recorrer, en tales condiciones,  una distancia superior a tres metros. 

El tiempo 

Otro factor a tener en cuenta es el tiempo durante el que una persona va a  estar expuesta a un determinado nivel de radiación. Lógicamente, cuanto  menor sea el tiempo empleado en las operaciones, menor será la dosis  recibida. Por ello, es muy importante que las personas que hayan de 

operar con fuentes de radiación estén bien adiestradas y conozcan  debidamente las operaciones que van a efectuar, con objeto de invertir en ellas  el menor tiempo posible. 

El blindaje 

En la práctica son frecuentes las situaciones en que estos dos factores  anteriores (distancia y tiempo), por sí solos, no bastan para conseguir  condiciones de trabajo adecuadas. En tales casos se precisa interponer entre  la fuente de radiación y las personas potencialmente expuestas, un blindaje 

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constituido por material absorbente de composición y espesor apropiados en  función de la radiación que estemos utilizando. 

Control y vigilancia radiológica 

La vigilancia radiológica constituye parte esencial de todo programa de  intervención de riesgos de las instalaciones radiactivas, para poder garantizar  que ni los trabajadores ni el público en general reciban dosis de radiación  indebidas o superiores a los límites establecidos en la normativa vigente. En el  RD 783/2001 se establecen los siguientes valores máximos de dosis 

DOSIS EFECTIVA

Personas 

profesionalmente expuestas

Trabajadores

100 mSv/5 años oficiales consecutivos (máximo: 50 mSv/cualquier año oficial)

Aprendices y estudiantes (entre 16 y 18 años) 

6 mSv/año oficial

Personas 

profesionalmente no expuestas

Público, aprendices y estudiantes (menores de 16 años) 

 

1 mSv/año oficial

DOSIS  

EQUIVALENTE

Personas 

profesionalmente expuestas

Trabajadores

Cristalino 

150 mSv/año oficial

Piel 

500 mSv/año oficial

Manos, antebrazos, pies y tobillos 

500 mSv/año oficial

Aprendices y estudiantes (entre 16 y 18 años)

Cristalino 

50 mSv/año oficial

Piel 

150 mSv/año oficial

Manos, antebrazos, pies y tobillos 

150 mSv/año oficial

Personas 

profesionalmente no expuestas

Público, aprendices y estudiantes (menores de 16 años)

Cristalino 

15 mSv/año oficial

Piel 

50 mSv/año oficial

CASOS ESPECIALES

Embarazadas (feto) 

Debe ser improbable superar 

1 mSv/embarazo

Lactantes 

No debe haber riesgo de contaminación radiactiva corporal

Sólo trabajadores profesionalmente expuestos de categoría A: en casos EXPOSICIONES  

excepcionales las autoridades competentes pueden autorizar ESPECIALMENTE  

exposiciones individuales superiores a los límites establecidos, siempre AUTORIZADAS 

que sea con limitación de tiempo y en zonas delimitadas.



 

 

 

 

 

 

 

 

Generalmente, el control se efectúa a dos niveles: La vigilancia radiológica  individual de los Trabajadores Profesionalmente Expuestos (TPE) a las  radiaciones ionizantes y la vigilancia de las zonas de trabajo.

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Categorías de los Trabajadores Expuestos 

Deben ser consideradas como trabajadores profesionalmente expuestos aquellas personas que, por las circunstancias en que se desarrolla su trabajo,  bien sea de modo habitual, bien sea de modo ocasional, están sometidas a un  riesgo de exposición a las radiaciones ionizantes que pudiera entrañar dosis  anuales superiores a alguno de los límites de dosis para miembros del público.  A su vez, por razones de vigilancia y control, los trabajadores profesionalmente  expuestos han de ser clasificados en una de las dos categorías siguientes: 

Categoría A: Aquellos trabajadores expuestos que por las condiciones  de su trabajo puedan recibir una dosis efectiva superior a 6 mSv por año  oficial, o una dosis equivalente superior a 3/10 de los límites de dosis  equivalente para el cristalino, la piel y las extremidades. 

Categoría B: Aquellas personas que, por las condiciones en que se  realiza su trabajo es muy improbable que reciban dosis superiores a 6  mSv por año oficial o a 3/10 de los límites de dosis equivalente para el  cristalino, la piel y las extremidades. 

La vigilancia radiológica individual de las personas profesionalmente expuestas  se practica controlando la radiación externa recibida (mediante la dosimetría  personal) y la contaminación interna del organismo (mediante análisis de  bioeliminación y determinaciones en contadores de radiactividad de cuerpo  entero). El sistema de dosimetría personal consiste en determinar la dosis de  irradiación externa recibida por las personas con una periodicidad no superior a  un mes, ya sea mediante la lectura del dosímetro personal que porta el  trabajador profesionalmente expuesto clasificado en la categoría A, o mediante  la dosimetría de área en personas de categoría B. 

Clasificación de las Áreas de Trabajo 

Para tener la certeza de que se opera dentro de los márgenes de seguridad  preestablecidos, es preciso evaluar constantemente las condiciones  radiológicas en las zonas de trabajo, que, de forma general, incluye la  determinación de los niveles de radiación, la vigilancia del aire, la  comprobación de la estanqueidad de las fuentes encapsuladas, la medida de la  contaminación en superficies y el control radiológico de los efluentes, todo ello  mediante equipos del tipo y sensibilidad adecuados a la naturaleza e  importancia del riesgo. 

En relación con los niveles de radiación o posibilidades de contaminación, al  objeto de facilitar el control, las zonas de trabajo se clasifican como: 

Zona controlada. Zona en la que exista la posibilidad de recibir dosis  efectivas superiores a 6 mSv/año oficial o una dosis equivalente superior  a 3/10 de los límites de dosis equivalentes para cristalino, piel y  extremidades. También tienen esta consideración las zonas en las que  sea necesario seguir procedimientos de trabajo, ya sea para restringir la  exposición, evitar la dispersión de contaminación radiactiva o prevenir o 

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limitar la probabilidad y magnitud de accidentes radiológicos o sus  consecuencias. Se señaliza con un trébol verde sobre fondo blanco. 

Las zonas controladas se pueden subdividir en: 

Zona de permanencia limitada. Zona en la que existe el riesgo  de recibir una dosis superior a los límites anuales de dosis. Se  señaliza con un trébol amarillo sobre fondo blanco. 

Zona de permanencia reglamentada. Zona en la que existe el  riesgo de recibir en cortos periodos de tiempo una dosis superior  a los límites de dosis. Se señaliza con un trébol naranja sobre  fondo blanco. 

Zona de acceso prohibido. Zona en la que hay riesgo de recibir,  en una exposición única, dosis superiores a los límites anuales de  dosis. Se señaliza con un trébol rojo sobre fondo blanco. 

Zona vigilada. Zona en la que, no siendo zona controlada, exista la  posibilidad de recibir dosis efectivas superiores a 1 mSv/año oficial o una  dosis equivalente superior a 1/10 de los límites de dosis equivalente  para cristalino, piel y extremidades. Se señaliza con un trébol  gris/azulado sobre fondo blanco. 

Vigilancia 

Trabajadores expuestos de categoría A y en las zonas  controladas. Es obligatorio el uso de dosímetros individuales que midan  la dosis externa, representativa de la dosis para la totalidad del  organismo durante toda la jornada laboral. En caso de riesgo de  exposición parcial o no homogénea deben utilizarse dosímetros  adecuados en las partes potencialmente más afectadas. Sí el riesgo es  de contaminación interna, es obligatoria la realización de medidas o  análisis pertinentes para evaluar las dosis correspondientes. Las dosis  recibidas por los trabajadores expuestos deben determinarse cuando las  condiciones de trabajo sean normales, con una periodicidad no superior  a un mes para la dosimetría externa, y con la periodicidad que, en cada  caso, se establezca para la dosimetría interna, para aquellos  trabajadores expuestos al riesgo de incorporación de radionucleidos.

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Trabajadores expuestos de categoría B. Las dosis recibidas se  pueden estimar a partir de los resultados de la vigilancia del ambiente de  trabajo.

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