Relaciones en el Entorno de trabajo. RET. Tema 5. Dirección y Liderazgo.

 TEMA 5. DIRECCIÓN Y LIDERAZGO  


“Los auténticos líderes no se distinguen por su talento innato o su dominio técnico, sino por su  capacidad de inspirar en otros energía, pasión y entusiasmo. Y estos sentimientos se extienden rápidamente  en los equipos de trabajo, estimulando a los demás. 

Las emociones clave de la motivación, y ser sensibles a ellas, es una tarea esencial del líder. Una parte  fundamental del liderazgo efectivo es saber direccionar y usar adecuadamente las propias emociones, y  potenciar sentimientos positivos en los equipos, es decir, crear resonancia. Sin tener en cuenta las emociones,  no puede obtenerse lo mejor de las personas y conseguir que las organizaciones prosperen.”  

El líder resonante  

(Goleman, Boyatzis y McKee, 2003)  

Generalmente, en una gran parte de los trabajadores encontramos una actitud negativa preconcebida  hacia la dirección, los jefes o los líderes de una empresa, ya que en ocasiones se ven como los responsables  de fomentar el desempleo, de realizar los despidos, o de abusar de los trabajadores.  

El liderazgo es un fenómeno universal que se da en cualquier empresa o grupo humano. Los resultados  que se consiguen en una organización, tanto humanos como materiales, dependen en gran medida del papel de las personas que la dirigen y la gestionan.  

Resultará positivo para todos (trabajador, jefes y empresas) el que se comience a adoptar una visión y una actitud más constructiva hacia la figura de la dirección, valorando su papel, su trabajo y la importancia  que tienen.  

Ejercicio:  

Imagínate la figura de un jefe, ¿qué características crees que tienen que le hacen ser un buen / mal  directivo? 



1.- LA DIRECCIÓN EMPRESARIAL  

  

1.1. DEFINICIÓN DE DIRECCIÓN  

Debemos partir del concepto de la empresa  

como organización. Una organización es una  

agrupación estable de personas, pensada para  

alcanzar unos objetivos específicos. Toda  

organización cuenta con una serie de recursos  

limitados para alcanzar los fines propuestos:  

materiales, financieros y tecnológicos. Pero tales recursos son administrados y utilizados por personas; por  tanto, los recursos humanos tienen una gran importancia.  

La dirección puede definirse como el proceso mediante el cual las personas responsables de una  organización gestionan los recursos disponibles para alcanzar los objetivos previstos. 



De no existir una dirección, cada uno se sentiría libre para hacer lo que quiera, para colaborar cuando y  como mejor considere, lo que originaría un enorme caos. 

 Por ello, las empresas hoy día buscan directivos con conocimientos técnicos que les permitan organizar  los recursos materiales y humanos para alcanzar los objetivos planteados por la empresa, adquiriendo una  gran relevancia las capacidades para empatizar y comunicarse con los empleados sin necesidad de recurrir a  la acción coercitiva.  

El directivo debería ser capaz de formar buenos equipos, de inspirar y liderar a su personal mediante la  consulta y la comunicación, de dar a conocer su opinión de forma convincente y de asegurarse de que sus  empleados comprenden y aceptan su punto de vista. Tiene que poseer, además, cualidades como  flexibilidad y adaptabilidad a los continuos cambios del entorno.  

1.2. FUNCIONES DE LA DIRECCIÓN  

Para alcanzar sus objetivos, la dirección desempeña una serie de funciones que se pueden agrupar en  las siguientes: 

PLANIFICAR: Para poder hablar de dirección es necesario que exista una meta, a partir de la cual  seleccionar las acciones adecuadas para alcanzarla de la manera más eficiente posible. La función de  planificación que debe asumir la dirección de un grupo consiste, básicamente, en:  

oFijar objetivos (concretos y alcanzables).  

oDiseñar los programas, acciones o medios a través de los cuales alcanzar los objetivos  fijados.  

  

ORGANIZAR: Una vez seleccionados los objetivos y elegidos los medios para lograrlos, la dirección  debe asumir el mando a la hora de llevar a cabo las acciones oportunas. Para ello conviene adecuar los medios y las tareas escogidas a las personas que forman parte de la organización, en función de sus  capacidades y conocimientos, pudiéndose realizar el trabajo con la mayor eficacia posible. Las principales  actividades dentro de esta función son:  

o Coordinar – Comunicar  

o Delegar funciones  

o Establecer relaciones y equipos de trabajo  


GESTIONAR: La gestión de un grupo o empresa consiste, principalmente, en tomar decisiones,  motivar a las personas para que realicen lo que ha sido establecido y facilitar la comunicación. Las  actividades que se pueden realizar en esta función son:  

o Tomar decisiones  

o Motivar  

o Comunicar – Coordinar  

  

CONTROLAR: Consiste en comprobar que el programa establecido, así como los medios y tareas  planteadas, están desarrollándose de manera adecuada. Del mismo modo implica el verificar si los  resultados que se obtienen coinciden con los planificados y esperados. Las principales actividades dentro de  esta función son:  

o Establecer criterios de evaluación  

o Medir los resultados y evaluarlos  

o Corregir los defectos que hayan podido surgir  

A pesar de que estas cuatro funciones o fases puedan parecer consecutivas, en la realidad no suele ser así, ya que la mayoría de las veces la dirección de una empresa las realiza de forma casi simultánea,  solapándose entre sí y debiendo cuidar cada una de ellas en todo momento.  

1.3 HABILIDADES DE LOS DIRECTIVOS 

Actualmente se buscan directivos con conocimientos  técnicos, pero también con una serie de habilidades y  competencia personal en el trato con sus subordinados. Estas  habilidades son principalmente las siguientes:  

Inteligencia emocional: el directivo debe ser capaz de  transmitir a sus subordinados entusiasmo por sus tareas,  empatizar con ellos y conseguir que alcancen los objetivos  haciendo que todas las personas se sientan partícipes en los  resultados y satisfechas con el trabajo realizado. Además, debe  ser capaza de hacer que los empleados sientan que su trabajo es  reconocido y valorado.  

Confianza en sí mismos y en la tarea que realizan: sólo así podrán transmitir confianza y ser capaces  de delegar  

Gran capacidad de comunicación: a fin de transmitir tanto a los mandos intermedios como al resto  de empleados los objetivos empresariales y medios para alcanzarlos. Asimismo debe estar capacitado para  escuchar, dominando tanto la comunicación verbal como no verbal.  

Curiosidad y capacidad de adaptarse a los cambios: esto garantizará que la empresa no se quede  obsoleta, reciclando su formación tanto en temas de nuevas tecnologías como en nuevos modelos de  gestión.  

1.4. LAS VENTAJAS DE DELEGAR FUNCIONES  

Todas las funciones mencionadas anteriormente las puede realizar el directivo personalmente o  delegando tareas en otras personas. La delegación de tareas se puede definir como el proceso por el que se  asigna a una persona autoridad y responsabilidad para ejecutar determinadas tareas. 

Delegar implica asignar deberes y dotar de autoridad a los colaboradores, haciéndoles partícipes de la responsabilidad



La delegación de tareas presenta indudables ventajas: descarga de trabajos rutinarios y tareas poco  importantes, permite la toma de decisiones en el nivel en que se conocen mejor los detalles, desarrolla la  capacidad de los empleados para tomar decisiones y aceptar responsabilidades, favorece los contactos  personales con los subordinados,...  

Sin embargo, a pesar de estas ventajas, en muchas ocasiones no se delega debido a múltiples  obstáculos que provienen, en unos casos de la dirección y, en otros, de los subordinados:  

Por parte de los directivos, los motivos por los que muchas veces no se delega son,  entre otros, la falta de confianza en los subordinados, pensando que no tienen suficiente  capacidad o conocimientos, el temor a ser superado por algún subordinado y la creencia de  que delegar autoridad es perder poder a favor de los empleados.  

Por parte de los trabajadores, los motivos por los que no se delega son, entre otros,  la falta de interés en asumir nuevas responsabilidades y la ausencia de incentivos, ya que en  muchas ocasiones el incremento de responsabilidades no va acompañado de incentivos, de  manera que al trabajador le supone realizar un esfuerzo mayor y asumir más riesgos sin  ninguna contrapartida.  

1.5. LOS MANDOS INTERMEDIOS  

Los mandos intermedios podrían ser definidos como el punto de contacto entre la dirección y los  trabajadores, hecho que los convierte en sujetos clave dentro de una organización. El mando intermedio en  el que se delega ha de tener las mismas funciones y habilidades requeridas en el directivo para realizar las  labores que le han sido delegadas.  

Las principales diferencias entre directivos y mandos intermedios son el grado de autoridad y el ámbito  de actuación, ya que en el caso de los mandos intermedios ambos son más reducidos. Los mandos  intermedios ocupan la última posición en la escala de mando.  

Algunas de las FUNCIONES de los mandos intermedios son:  

- Planificar la producción, sujeto a lo establecido por la dirección  

- Ser responsable del producto o servicio que se realiza bajo su autoridad  

- Organizar los procesos productivos y a los trabajadores  

- Coordinar y controlar aquello en lo que tiene delegadas funciones  

- Transmitir la cultura de la empresa y órdenes a los trabajadores a su cargo, exigiendo el cumplimiento  de funciones  

- Motivar a los trabajadores a su cargo  


El papel de mando intermedio no siempre está definido: por una parte, obedece órdenes de los  directivos, y por otra, es el encargado de transmitirlas a los trabajadores. Es un canal de comunicación entre  la dirección y los trabajadores. Debido a su posición intermedia, reciben presiones desde ambos lados, ya  que tiene que lograr los objetivos establecidos por sus superiores, pero no deberían hacerlo a expensas de  las necesidades de sus subordinados. Una persona que ocupe un cargo intermedio le debe lealtad tanto a sus superiores, como a sus subordinados.  

Las dificultades más repetidas con las que puede encontrarse un mando intermedio son:  

-Tener unos objetivos y tareas ambiguas, ya que los directivos no siempre comunican a los mandos  intermedios lo que tienen que hacer, cómo tiene que hacerlo, o cuál es su función.  

-Mantener puntos de vista diferentes a los de sus superiores sobre los procedimientos de trabajo,  viéndose presionado a seguir los pasos y emplear los métodos que le vengan impuestos desde arriba.  -Promoción limitada debido a la escasez de puestos superiores y a la competencia que se establece  para alcanzarlos.  

-Conflictos interpersonales ocasionados por la constante presión y el estrés al que pueden llegar a  verse sometidos  

En ocasiones, la falta de autonomía unida a estas dificultades hace que los mandos intermedios se  sientan insatisfechos con su trabajo, ocasionando situaciones de estrés. Es por ello que s necesario que los  mandos intermedios reciban una formación específica para superar estos obstáculos.  

2.- EL LIDERAZGO  

Hay una gran diferencia entre autoridad y liderazgo. El liderazgo de las personas en un grupo no tiene que ver con la posición jerárquica que esas personas puedan tener dentro del grupo, podemos ser el jefe de  un grupo, y no ser su líder, y, al contrario, podemos ser el líder del grupo, sin ser el jefe.  

En este sentido, se puede definir el Liderazgo como «La influencia que una persona (líder) ejerce sobre  un grupo con la intención de obtener un resultado». Por ello, líder es la persona capaz de influir y guiar a  individuos o grupos. 



2.1 CARACTERÍSTICAS DEL LÍDER 

Para que una persona sea considerada líder debe tener unas  características personales que inciten a los demás a seguirle. Estas  características pueden ser rasgos innatos de la personalidad, pero  también pueden ser capacidades adquiridas mediante la experiencia  o a través de una formación específica. Por este motivo muchas  empresas invierten en la formación de sus directivos.  

Alguna de las características destacadas de un líder son los siguientes:  

o Ser positivo en el trabajo o en la resolución de problemas, y generar actitudes positivas en sus  empleados.  

o Conocer los objetivos hacia los que se dirige y saber cuál es el motivo por el que los objetivos  son esos y no otros.  

o Ser capaz de entusiasmar con sus ideas.  

o Saber exigir resultados a la vez que deja cierta libertad de maniobra.  

o Tener dotes de comunicación y saber escuchar. 


o Tener una gran capacidad de empatía, y ser capaz de entender la situación de los demás  poniéndose en su lugar.  

o Ser consciente de sus puntos fuertes y de sus limitaciones, siendo capaz de delegar cuando sea  necesario (humildad).  

o Saber trabajar en equipo, y dar ejemplo en sus acciones.  

2.2 EL JEFE Y EL LÍDER  

Dirección y liderazgo son dos términos que se utilizan indistintamente en el lenguaje coloquial; sin  embargo, existen algunas diferencias. Así, al directivo lo podríamos calificar como el “líder formal”, ya que es  nombrado por la empresa y cuenta con el respaldo de la autoridad formal, mientras que el “líder informal”  sería aquel que surge dentro de un grupo de personas, teniendo poder para influir en el comportamiento de  los demás.  

El liderazgo de las personas en un grupo no tiene que ver con la posición jerárquica que esas personas puedan tener dentro del grupo, podemos ser el jefe de un grupo, y no ser su líder, y, al contrario, podemos  ser el líder del grupo, sin ser el jefe

DIRECCIÓN 

LIDERAZGO

Nombrado por la empresa  

Cuenta con el respaldo de la autoridad  formal.  

Está dotado de poder legítimo, coercitivo y  de recompensa para castigar o recompensar a  los empleados.  

Tiene asignadas competencias y funciones  específicas dentro de la organización, orientadas  al logro de los objetivos. 

Surge dentro del grupo  

Puede contar o no con el respaldo y el  reconocimiento de la autoridad formal.  

Su poder consiste en lograr que los demás  actúen más allá de las directivas de la autoridad  formal e, incluso, oponerse a ella.  

Su actuación se orienta al mantenimiento  del grupo y a la satisfacción de sus necesidades. 



De este planteamiento se deduce lo siguiente:  

Sería conveniente que todos los directivos fueran considerados como líderes por el  personal de la empresa, completando su poder formal con su autoridad personal y su capacidad  de influencia (coincidencia de liderazgo formal e informal) 

No todos los líderes tienen capacidad para desempeñar funciones de dirección, ya  que existen muchas personas con habilidad para influir en los demás, pero cuyo único interés es  alcanzar objetivos personales que nada tienen que ver con los de la empresa. 


3.- ESTILOS DE DIRECCIÓN  

La dirección como proceso a través del cual se alcanzan los objetivos de una organización no es un  proceso rígido, sino que puede revestir diferentes modalidades, en función del estilo elegido por la empresa.  Así, podemos hablar de diferentes estilos de dirección, siendo los más importantes los siguientes:  

3.1 ESTILO AUTOCRÁTICO  

Se caracteriza porque el jefe:  

- Concede mayor atención a las necesidades de la actividad y  descuida las necesidades individuales de los miembros del grupo.  

Sus medios para lograr los máximos resultados son la disciplina y una dirección firme.  

- Considera a los miembros del grupo, en cierta medida, como  órganos que cumplen la finalidad de ejecutar de forma prefijada  las órdenes emanadas de él, en virtud de su autoridad. La  característica con que define al grupo es la pereza.  

- Su principal exigencia consigo mismo es la energía y la firmeza.  

En la práctica se ha constatado que los miembros de grupos dirigidos autoritariamente muestran  comportamientos que se podían considerar como síntomas de frustración: apatía, desinterés, mala relación  entre los miembros del grupo.  

Con relación al rendimiento del grupo, si bien en un principio puede ser relativamente alto, es  frecuente que vaya disminuyendo con el tiempo, como consecuencia de la frustración creciente y de las  reacciones de defensa que van surgiendo, siendo dicho rendimiento muy bajo cuando la dirección está  ausente.  

3.2 ESTILO LAISSEZ-FAIRE O DEJAR HACER  

Este estilo de dirección presenta las siguientes características:  

- La dirección facilita la información que es necesaria para la toma de  decisiones, sin hacer valer en absoluto su autoridad e influencia en el proceso  de decisión.  

- Las decisiones sobre cuestiones de planificación, organización y ejecución se  dejan al grupo.  

- La dirección no realiza controles o evaluaciones y deja también al grupo la  decisión sobre medidas correctivas en caso de que aparezca una desviación  considerable entre lo que es y lo que debe ser.  

En este caso el jefe no actúa como tal, sino que deja a los miembros del grupo al que dirige que tomen las decisiones oportunas con plena libertad, absteniéndose de intervenir. De esta manera se podría decir  que hay una “ausencia” de liderazgo. 

Bajo este estilo de dirección suele crearse un clima de trabajo un tanto caótico, ya que no existe una dirección propiamente dicha. Además, al no recibir ningún tipo de valoración sobre el trabajo que se realiza,  los empleados suelen desmotivarse con relativa facilidad, llegándose a crear un clima desagradable en el  entorno de trabajo, con unas relaciones interpersonales pobres, falta de cohesión entre los trabajadores,  individualismos, y unos resultados bastante bajos tanto a nivel cuantitativo como a nivel cualitativo.


3.3 ESTILO DEMOCRÁTICO  

 La dirección democrática se caracteriza porque:  

- Intenta realizar el objetivo del grupo contando con la participación  activa de los miembros del mismo.  

- Discute en el seno del grupo los progresos en la actividad.  

- Propone medidas objetivas para evaluar los resultados individuales de los miembros del grupo.  

Las relaciones entre los miembros de los grupos dirigidos  democráticamente suelen ser buenas, como también lo es la relación con la dirección.  

Respecto al rendimiento, aunque los resultados de los grupos dirigidos democráticamente son  inicialmente más bajos que el rendimiento inicial de los grupos dirigidos autoritariamente, a largo plazo  acaban por ser más altos.  

3.4 ESTILO PATERNALISTA  

Este estilo de dirección es semejante al autocrático, porque es el director  el que toma las decisiones pertinentes relativas al trabajo sin dejar que otras  personas participen en el proceso de toma de decisiones. No obstante, en  ocasiones determinadas, este directivo puede consultar o pedirles opinión a  sus empleados.  

Sin embargo, lo que más caracteriza a un líder con este estilo de dirección  y lo diferencia del autocrático, es la actitud de continua protección hacia los  miembros de su grupo de trabajo. Este jefe hará todo lo posible por conocer a  sus subordinados, estar al día de sus situaciones y problemas personales y  profesionales… como si de un padre se tratara. De este modo se da prioridad a  los intereses personales frente a las necesidades de la organización.  

3.5 ESTILO BUROCRÁTICO  

 Se trata de un estilo de dirección muy rígido, basado en  el cumplimiento de los reglamentos establecidos. La organización establece una estructura jerárquica y con normas  concretas, bloqueándose la comunicación y las relaciones  interpersonales, estableciéndose una dinámica de trabajo donde  las normas prevalecen por encima de las personas.  

En este estilo no se valora la creatividad de las personas, ya  que lo que verdaderamente importa es el respeto a la jerarquía  y el seguimiento de las normas establecidas por la organización. 


3.6 ESTILO PARTICIPATIVO  

Es un estilo de dirección relativamente nuevo. En él se incluye a los subordinados en los procesos de toma de  decisiones, compartiendo con ellos la responsabilidad de las  decisiones tomadas así como de sus consecuencias. De esta  forma se involucra a muchos más miembros de la empresa,  haciéndoles partícipes de los objetivos e intereses de la  empresa.  

A pesar de ser conscientes de que suelen mejorar el desempeño y la satisfacción en el trabajo, los jefes de muchas  empresas aún son reacios a emplear este estilo de dirección  por miedo a poder perder parte de su poder y autoridad al delegar funciones y responsabilidades, y por tener la sensación de invertir demasiado tiempo en reuniones.  

Hoy día, numerosos estudios demuestran que la participación de los trabajadores en la toma de  decisiones y en el desempeño de diferentes responsabilidades, no sólo mejora el desempeño y la  satisfacción, sino que además tiende a mejorar la producción y su calidad, la autoestima y la motivación de  los trabajadores, la aceptación de los cambios, la cooperación y la comunicación con los superiores, ayuda a  reducir los conflictos en la empresa, a disminuir el estrés y el absentismo y a incrementar el compromiso  personal del individuo con el logro de las metas de la empresa.  

Sin embargo, todas las ventajas mencionadas no siempre se producen a corto plazo, por lo que a  menudo los trabajadores tienen la impresión de estar explotados.  

Este estilo se asemeja al democrático, aunque difiere en alguna de sus características:  

1. En el estilo democrático la responsabilidad sobre las decisiones recae en el líder, mientras que en el participativo, se implica al trabajador haciéndole responsable de sus decisiones y sus consecuencias.  2. En el estilo democrático se favorece el desarrollo grupal; en el participativo, además, se favorece el desarrollo individual porque se hace partícipe de todo a la persona y al grupo.  

4.- TEORÍAS DEL LIDERAZGO  

El liderazgo es un rasgo propio de la personalidad de cada individuo, que se hace presente desde la  niñez y en todas las etapas del desarrollo. Para conocer y profundizar sobre cómo se desarrolla el liderazgo  de una persona dentro de una organización, se han desarrollado numerosas teorías. Algunas de las más  relevantes son las siguientes:  

4.1 TEORÍA DE RASGOS O TEORÍA DEL GRAN HOMBRE (EL LIDERAZGO COMO RASGO DE  LA PERSONALIDAD)  

Esta fue la primera gran teoría que trató de explicar el liderazgo. Plantea unas ideas bastantes rígidas:  algunos individuos nacen líderes, no pudiendo adquirirse la cualidad de líder mediante entrenamiento o  experiencia. Esta forma de pensar implica que un líder puede tener una serie de características comunes a  otros líderes (sociales, intelectuales, físicas, formativas)  

 La conclusión de esta visión del liderazgo sería que la empresa debería hacer un gran esfuerzo en la  selección de sus directivos, para detectar las cualidades innatas de todo líder, ya que no se puede formar o  desarrollar a una persona para llegar a convertirse en un líder eficaz. 


 Sin embargo, la investigación no ha apoyado este enfoque, ya que, además de no existir un acuerdo  sobre cuáles son las características que identifican al líder, se ha comprobado que líderes que se muestran  eficientes en una situación, pueden fracasar en otra.  

4.2 TEORÍA DE X E Y DE MCGREGOR O DEL LIDERAZGO PERSONAL (EL LIDERAZGO  DESDE UN ENFOQUE HUMANISTA)  

1. El estilo de liderazgo que desarrollará la persona que ejerza el  mando en una empresa dependerá de la concepción que tenga  sobre la condición de la naturaleza humana.  

En este sentido, Douglas McGregor describió dos concepciones  de la naturaleza humana que dan lugar a dos estilos de liderazgo  muy diferentes. Estas dos concepciones de la naturaleza humana  han sido denominadas como TEORÍA X y TEORÍA Y.  

La Teoría X parte de una concepción de la naturaleza humana según la cual las personas son por  naturaleza perezosas y tienen una aversión innata al trabajo, haciendo todo lo posible por evitarlo; sólo  trabajan movidos por intereses económicos y carecen de otro tipo de ambiciones. Según McGregor, si un  directivo cree que sus subordinados responden a estas características, les ordenará qué, cómo y cuándo 

hacer las cosas y les supervisará constantemente. Ante esta conducta, los trabajadores pensarán que  carecen de responsabilidades y sólo trabajarán cuando sean vigilados de cerca.  

La Teoría Y se basa en que la actividad y el trabajo son una necesidad humana; las personas buscan  muchas otras satisfacciones en el trabajo, además de las económicas y quieren asumir responsabilidades.  Una empresa que parta de una concepción del hombre como la descrita se limitará a supervisar a los  trabajadores y no a coaccionarlos, haciendo que el trabajo sea más interesante y significativo.  

4.3 TEORÍA DE LA MALLA GERENCIAL DE BLAKE Y MOUTON (EL LIDERAZGO COMO  CONDUCTA)  

Desde la perspectiva de esta teoría, en lugar de centrarse en la personalidad del líder, se considera más  útil analizar los comportamientos de los líderes eficaces.  

Esta teoría parte del supuesto de que existen dos dimensiones de gran importancia para la consecución  de un liderazgo efectivo y que son:  

El interés por la producción o por la tarea  

El interés por las personas  

 La principal conclusión que se puede derivar de esta teoría es que tan importante es  comprometerse con la consecución de los objetivos trazados como velar por el cuidado de las buenas  relaciones con las personas que forman el equipo de trabajo.  

Estas dos dimensiones se representan sobre ejes de un sistema de coordenadas, dando lugar a 81  tipos de estilos, de los que se destacan cinco como puntos de orientación, tal y como se establece en el  cuadrante siguiente 




Comportamientos 

Características 

( 9, 1)  

Dirección de  

tarea. 

Los objetivos de la producción son incompatibles con los intereses de los trabajadores. El jefe tiene un alto interés en la producción y bajo en las personas. Los subordinados se limitan a ejecutar la actividad planificada.  Es un comportamiento marcadamente autoritario 

(1, 9)  

Dirección «Club de amigos». 

Débil interés hacia la producción y alta consideración de los intereses de los subordinados. La prioridad es que las condiciones de trabajo permitan al personal conseguir sus intereses personales dentro de la actividad laboral.  Logra una buena sensación de pertenencia y un ritmo de trabajo confortable, pero el nivel productivo es escaso. 

(1,1)  

Dirección  

empobrecida. 

No se puede llamar propiamente dirección, ya que se caracteriza por un fuerte desinterés hacia ambas dimensiones (producción y personas).Es el comportamiento típico de quienes han aceptado su fracaso pero consiguen mantener su posición por diversos factores ajenos a la propia eficiencia.  

Los trabajadores tenderán a realizar el mínimo esfuerzo necesario para acabar el trabajo exigido y permanecer en la organización.

( 5,5) 

Dirección en  

Punto medio. 

El jefe intenta encontrar un equilibrio entre los intereses de la producción y los de los empleados, porque sabe que excederse hacia uno u otro lado provocaría dificultades o con sus subordinadas o con sus jefes. 

(9,9)  

Dirección en  

equipo. 

Sólo es posible si los objetivos personales de los trabajadores son compatibles con los de la empresa, es decir, cuando el jefe puede integrar ambos dentro de la situación laboral en la que se encuentran.  

En este caso; se consigue un máximo de productividad, pues la realización delos objetivos de la empresa va unida a la consecución de objetivos personales, elevando la motivación de los trabajadores.  

Este es el estilo de liderazgo más deseable para las empresas, puesto que existe un alto interés tanto por las tareas a realizar como por las relaciones interpersonales 



4.4 TEORÍA DEL LIDERAZGO SITUACIONAL DE HERSEY Y BLANCHARD  

El enfoque situacional propone que no existen, de forma general, ni características ni estilos mejores o  peores. La eficiencia de un estilo dependerá del contexto en el que se desarrolle, de forma que un  comportamiento directivo puede ser muy eficaz en una situación y totalmente ineficiente en otra distinta.  Según estas teorías, lo fundamental es localizar las variables que determinan la eficacia del líder en función  de la situación.  

Según estos autores, existen DOS TIPOS DE CONDUCTA RELEVANTES:  

1.- La conducta de tarea o comportamiento directivo, que es el grado en que el líder se dedica a la  transmisión de información en un solo sentido, el descendente, explicando lo que cada uno de sus  subordinados debe hacer, cuándo, dónde y cómo deben realizarse las tareas de su puesto de trabajo  

2.- La conducta de relación o comportamiento de apoyo, que es el grado en el que un líder se  dedica a la comunicación de doble vía (ascendente y descendente). 



La combinación de estos dos factores da lugar a CUATRO ESTILOS DE LIDERAZGO:  

 1.- El estilo S1: dirigir o dar órdenes  

 2.- El estilo S2: persuadir  

 3.- El estilo S3: participar  

 4.- El estilo S4: delegar  

Para determinar el estilo de liderazgo adecuado que ha de utilizarse ante una situación determinada  habrá que definir el nivel de madurez del subordinado. La madurez debe considerarse únicamente en  relación con la tarea concreta que ha de realizarse, es decir, ningún individuo es maduro o inmaduro en un  sentido absoluto, sino que las personas poseen distintos grados de madurez según las tareas o funciones que  deban desarrollar (por ejemplo, un vendedor puede mostrar un nivel de madurez muy elevado en la tarea de  mantener contactos productivos y satisfactorios con sus clientes y, al mismo tiempo, una madurez muy baja  en la tarea de redactar los contratos que se derivan de las visitas comerciales realizadas).  

Para Hersey y Blanchard existen CUATRO NIVELES DE MADUREZ:  

1.- M1: personas que ni están dispuestas ni son capaces de ejecutar una tarea concreta; ni saben, ni  quieren.  

2.- M2: personas que están dispuestas pero que no son capaces de ejecutar una tarea concreta;  quieren, pero no saben.  

3.- M3: personas que son capaces pero que no están dispuestas a tomar responsabilidades; saben pero  no quieren.  

4.- M4: personas que están dispuestas y quieren tomar responsabilidades; saben y quieren. 


NIVELES DE MADUREZ PROFESIONAL 

Nivel madurez 

Competencia 

Motivación 

M1 

No sabe 

No quiere

M2 

No sabe 

Sí quiere

M3 

Sí sabe 

No quiere

M4 

Sí sabe 

Sí quiere



EL ESTILO DE LIDERAZGO QUE DEBE UTILIZARSE PARA ALCANZAR MAYORES NIVELES DE EFICACIA  DEPENDERÁ DEL NIVEL DE MADUREZ DEL SUBORDINADO. Así:  

1.- El estilo S1 (DIRIGIR) es el apropiado para los niveles más bajos de madurez de los subordinados,  cuando son incapaces y no están dispuestos a asumir la responsabilidad de hacer una tarea determinada. Estos trabajadores necesitan unas directrices claras y concretas, así como un estrecho control para corregir  posibles desviaciones.  

2.- El estilo S2 (PERSUADIR) es idóneo para personas de madurez baja a moderada. Los trabajadores  que no son capaces pero que están dispuestos a aceptar responsabilidades necesitan un comportamiento  directivo elevado, pero precisan también de un comportamiento de apoyo que les refuerce y anime a  mantener su disposición y entusiasmo.  

3.- El estilo S3 (PARTICIPAR) es el más adecuado para personas de madurez moderada a elevada. El  subordinado que se encuentra en este nivel tiene capacidad para hacer, pero le falta la motivación  adecuada, por lo que el directivo debe promover la comunicación de doble vía, con el objetivo de apoyar al  trabajador para que emplee sus capacidades.  

4.- El estilo S4 (DELEGAR) es el adecuado para subordinados con un alto nivel de madurez, ya que  necesitan poca dirección y apoyo por parte del jefe. La delegación y la autonomía les suponen unas  recompensas, ya que demuestran que el jefe deposita en ellos su confianza para la realización de una tarea. 


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