1. LA NOTIFICACIÓN DE ACCIDENTES.
1.1. Modelos oficiales de la notificación de accidentes.
1.2. Notificación de una enfermedad profesional.
1.3. Notificación interna.
2. LA INVESTIGACIÓN DE ACCIDENTES. PROCEDIMIENTO DE INVESTIGACIÓN DE ACCIDENTES E INCIDENTES.
3. METODOLOGÍA EN LA INVESTIGACIÓN DE ACCIDENTES. MÉTODO DEL ÁRBOL DE CAUSAS.
4. TRATAMIENTO DE LOS ACCIDENTES.
4.1. Métodos estadísticos.
4.2. Aplicaciones informáticas.
5. LOS COSTES DEL ACCIDENTE. MÉTODOS DE CÁLCULO. 5.1. Método de Heinrich.
5.2. Método de Simonds o de los costes promedio.
1. LA NOTIFICACIÓN DE ACCIDENTES.
El objetivo de toda actividad preventiva es evitar los riesgos que puedan generar accidentes de trabajo y cualquier otro tipo de daños a la salud del trabajador. Por ello, la empresa ha de planificar y ordenar sus actividades preventivas para eliminar o, en su defecto, controlar los riesgos que puedan dar lugar a accidentes, enfermedades y otras patologías derivadas del trabajo.
La elevada tasa de accidentes de trabajo en las empresas españolas hace necesaria una mayor información de aquellas situaciones en las que una disfunción del sistema productivo u organizativo de la empresa ha derivado en un daño para la salud del trabajador o ha ocasionado un incidente en el que el trabajador se ha encontrado en una situación de daño potencial.
Tanto los accidentes de trabajo como los incidentes en el trabajo son una fuente de información primordial para conocer, a través de la investigación, la causa o causas que los han provocado, lo que permitirá efectuar la necesaria corrección. En segundo lugar y mediante un buen tratamiento estadístico de la información que proporcionan, saber cuáles son los factores de riesgo predominantes en la empresa y de qué manera se manifiestan: agente material, forma o tipo del accidente que ocasiona, naturaleza de las lesiones que provoca y parte del cuerpo lesionado, lo que facilitará la orientación de las acciones preventivas encaminadas a eliminar, reducir o controlar estos factores de riesgo. Por último y a través de un mecanismo contable, lo más simple posible, analizar los costes económicos que han supuesto los accidentes, para poder valorar el coste beneficio y la posible rentabilidad económica de las acciones y medidas preventivas necesarias, lo que puede facilitar la adopción de las mismas.
Para todo ello, las empresas tienen que establecer un conjunto de procedimientos que permitan gestionar, de un modo integral, la información que suministran las situaciones en las que se producen los accidentes o incidentes.
Producido el accidente se desencadena un conjunto de acciones que son la notificación del accidente, su investigación, clasificación, registro y tratamiento estadístico.
Para poder obtener de los accidentes de trabajo la información deseada se debe cumplir una condición previa: su NOTIFICACIÓN, porque sólo podemos estudiar y analizar los accidentes que se conocen.
La notificación de accidentes consiste en la cumplimentación de una serie de datos que se consideran factores clave de los accidentes. Destacamos dos tipos de notificación de accidentes: uno imprescindible para cumplir con la reglamentación vigente (Parte de Accidente de Trabajo) y otro que, paralelamente, recoja los datos que no aparecen en el impreso oficial (Parte Interno de la empresa), y que son necesarios para llevar a cabo las actividades preventivas.
1.1. Modelos oficiales de la notificación de accidentes.
La LPRL en su art. 23.3 contempla la obligatoriedad del empresario de “notificar por escrito a la autoridad laboral los daños para la salud de los trabajadores a su servicio que se hubieran producido con motivo del desarrollo de su trabajo, conforme al procedimiento que se determine reglamentariamente”. Dicho procedimiento se contempla en la Orden de 16 de diciembre de 1987.
La Orden TAS/2926/2002, de 19 de noviembre, sustituye los modelos oficiales correspondientes al Parte de accidente de trabajo, a la Relación de accidentes de trabajo ocurridos sin baja médica y a la Relación de altas o fallecimientos de accidentados que fueron previstos en la Orden de 16 de diciembre de 1987. La Orden TAS/2926/2002 incorpora cuatro anexos en los que se relacionan los datos suficientes para poder elaborar los modelos referidos relacionados con los accidentes.
La Resolución de 26 de noviembre de 2002, de la Subsecretaría (de Trabajo y Asuntos Sociales), regula la utilización del Sistema de Declaración Electrónica de Accidentes de Trabajo (Delt@) que posibilita la transmisión por procedimiento electrónico de los nuevos modelos para la notificación de accidentes de trabajo aprobados por la Orden TAS/2926/2002, de 19 de noviembre.
Sólo se admite a partir del 1 de enero de 2004 la cumplimentación y transmisión de estos modelos a la Autoridad Laboral a través del Sistema de Declaración Electrónica de Accidentes de Trabajo (Delt@).
Se admite asimismo la utilización de la transmisión electrónica para la comunicación urgente (URG) a la Autoridad Laboral de la provincia donde haya ocurrido el accidente, en el plazo de 24 horas, de los accidentes graves, muy graves o mortales o que afecten a más de cuatro trabajadores. La responsabilidad de la comunicación urgente recae en el empresario, que podrá utilizar otros medios, como fax, correo electrónico, telegrama, teléfono, u otro medio que permita una comunicación suficientemente inmediata.
Desde el 1 de enero de 2019, la cobertura de las contingencias profesionales (accidente de trabajo y enfermedad profesional) dentro del Régimen Especial para Trabajadores Autónomos (RETA) ha pasado a ser obligatoria.
A. Parte de accidente de trabajo (PAT).
Se debe cumplimentar obligatoriamente en aquellos accidentes de trabajo o recaídas cuando conlleven la ausencia del lugar de trabajo del trabajador de al menos un día, sin contar el del accidente, previa baja médica. Será remitido por el empresario (o trabajador por cuenta propia, según proceda) a la entidad gestora o colaboradora que tenga a su cargo la protección del accidente de trabajo en el plazo de cinco días hábiles, contados desde la fecha en que se produjo el accidente o desde la fecha de la baja médica.
La falta de comunicación en tiempo y forma del accidente de trabajo, según la normativa laboral constituye infracción leve o grave, dependiendo de la gravedad del accidente, pudiendo acarrear las correspondientes sanciones en su caso (artículos 11.2, 12.3, 27.3 y 28.4 del texto refundido de la Ley sobre Infracciones y Sanciones en el Orden Social, aprobado por el Real Decreto Legislativo 5/2000, de 4 de agosto).
La Subdirección General de Estadística y Análisis Sociolaboral del Ministerio de Trabajo edita una guía para la cumplimentación del parte de accidente de trabajo.
Los destinatarios son:
- Entidad gestora o colaboradora.
- Subdirección General de Estadística y Análisis Sociolaboral del Ministerio de Trabajo y Economía Social.
- Autoridad laboral, quién lo trasladará a la Unidad de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social y a los Órganos Técnicos competentes de las Comunidades
Tema 10: La gestión de los accidentes. Página 4
Autónomas.
- Empresario.
- Trabajador.
B. Relación de accidentes de trabajo ocurridos sin baja médica (RATSB).
Es un documento donde se recopilan todos los casos de accidente de trabajo sin baja sufridos por los trabajadores.
Deben incluirse en la relación de accidentes sin baja médica (RATSB) los casos de accidente de trabajo donde se haya producido una de las siguientes circunstancias: ∙ El trabajador ha recibido asistencia sanitaria por el accidente de trabajo pero éste no ha ocasionado la baja médica del trabajador accidentado.
∙ El accidente de trabajo sí ha ocasionado la baja médica del trabajador accidentado pero la fecha de alta consignada en el parte médico es exactamente igual a la fecha de baja.
La relación debe cumplimentarse y transmitirse por el empresario (o trabajador por cuenta propia, según proceda) a la entidad gestora o colaboradora en los cinco primeros días hábiles del mes siguiente al que se refieren los datos. Se destinará un ejemplar para la entidad gestora o colaboradora, otro para la Subdirección General de Estadísticas y Análisis Sociolaboral del Ministerio de Trabajo y Economía Social, otro para la autoridad laboral, otro para el empresario y otro para el trabajador.
La falta de comunicación en tiempo y forma del accidente de trabajo leve constituye infracción leve, pudiendo acarrear las correspondientes sanciones en su caso.
La Subdirección General de Estadística y Análisis Sociolaboral del Ministerio de Trabajo edita una guía para la cumplimentación de la relación de accidentes de trabajo ocurridos sin baja médica.
C. Relación de altas o fallecimientos de accidentados (AF).
Es un documento donde la entidad gestora o colaboradora indica los datos de finalización del proceso de baja médica por un accidente de trabajo. La entidad gestora o colaboradora está obligada a cumplimentar la relación y remitirla antes del día 10 del mes siguiente al de referencia de los datos, a la Subdirección General de Estadísticas y Análisis Sociolaboral del Ministerio de Trabajo y Economía Social.
La comunicación del alta o fallecimiento del trabajador accidentado es obligatoria por cuanto permite el adecuado conocimiento de determinados datos de siniestralidad laboral necesario para la elaboración de la Estadística Europea de Accidentes de Trabajo, la Estadística de Accidentes de Trabajo de ámbito estatal y las estadísticas de accidentes de trabajo de ámbito autonómico.
La falta de remisión de estas comunicaciones de alta o fallecimiento contraviene la normativa estadística de ámbito estatal y autonómico, pudiendo acarrear las sanciones correspondientes incluidas en la normativa sobre estadística.
El Ministerio de Trabajo edita una guía para la cumplimentación de la relación de altas o fallecimientos de accidentados (AF).
1.2. Notificación de una enfermedad profesional.
Desde el 1 de enero del 2007 son las entidades gestoras o colaboradoras que asuman las contingencias profesionales las encargadas de elaborar y tramitar los partes de enfermedad profesional.
Las empresas y los trabajadores por cuenta propia están obligados a facilitar a la entidad gestora o colaboradora toda la información que obre en su poder y que le sea requerida para la elaboración del parte de enfermedad profesional.
La nueva regulación también estipula que los facultativos del Sistema Nacional de Salud, así como los de los Servicios de Prevención, deberán comunicar la existencia o la sospecha de una enfermedad considerada como profesional, a través del organismo competente de cada Comunidad Autónoma, a la entidad gestora y, en su caso, a la entidad colaboradora de la seguridad social.
Se notifica por vía electrónica mediante el sistema CEPROSS. El plazo de presentación es de 10 días hábiles a partir de la fecha de diagnóstico de la enfermedad para realizar la comunicación inicial. En todo caso, dispondrá de 5 días hábiles más para transmitir la totalidad de los datos del parte.
1.3. Notificación interna.
Ultimada la investigación real del accidente, se elabora un informe interno de investigación de accidentes. Se trata de un documento interno de la empresa que, al no tratarse de un impreso oficial, puede adoptar el formato y el soporte que mejor se adapte a las características de cada empresa.
Debe incluir la mayor cantidad de información posible, de manera que cubra los vacíos del parte oficial de accidente, tanto en lo que se refiere a datos no recogidos por este último y necesarios para enfocar una correcta y eficaz acción preventiva encaminada a reducir la frecuencia y la gravedad de los accidentes laborales, como para recoger los datos de todos aquellos sucesos no notificables oficialmente, como ocurre con los accidentes sólo con daños materiales pero sin lesiones personales, conocidos como “accidentes blancos”, o con los incidentes (sin daños de ningún tipo).
Debería incluir los siguientes apartados:
∙ Datos de identificación:
- Persona accidentada (nombre, edad, ocupación, categoría, antigüedad, horario de trabajo, tipo de contrato, formación, etc.).
- Fecha.
- Lugar donde ocurrió.
- Hora (hora del día, hora de trabajo).
- Día de la semana.
- Testigos del suceso.
- Etc.
∙ Descripción del accidente – incidente:
- Descripción literal.
- Agente material: objeto, sustancia, local…que produce el accidente. Por ejemplo:
- Forma en que se produjo: suceso, contacto con energía o sustancia que directamente tiene como resultado el daño. Se pueden utilizar los códigos de forma.
∙ Consecuencias del accidente:
- Naturaleza de la pérdida (lesiones personales, daños materiales, interferencias en el proceso, etc.).
- Grado de la lesión (ej.: lesiones graves).
- Descripción de las lesiones (ej.: fracturas).
- Ubicación de la lesión o parte del cuerpo lesionada (ej.: manos). - Coste económico (ej.: tiempos perdidos, valoración de los daños materiales).
∙ Causas del accidente:
- Situaciones, conductas o actividades que secuencialmente concatenadas dan lugar al accidente.
Se pueden codificar en función de si las causas se refieren a:
▪ Condiciones materiales de trabajo (máquinas o materiales).
▪ Factores relativos al ambiente y lugar de trabajo.
▪ Individuales (personales, conocimientos, comportamiento, fatiga). ▪ Organización del trabajo y gestión de la prevención.
∙ Evaluación del riesgo potencial:
- Probabilidad de nueva ocurrencia (ej.: alta, media, baja).
- Evaluación de pérdida potencial (ej.: igual, algo mayor, mayor, mucho mayor o catastrófica).
∙ Medidas preventivas a adoptar:
- Técnicas y materiales (ej.: protección de una máquina).
- Humanas y organizativas (ej.: actividades formativas).
- Valoración económica.
Es recomendable que el documento sea cumplimentado por el mando directo de la persona accidentada o por el responsable del área donde haya ocurrido el incidente, apoyándose dicha persona en el asesoramiento que le pueden ofrecer los expertos en prevención de riesgos de la empresa.
Deberían ser informados del parte interno el jefe de planta, director de fábrica y director general; igualmente, el responsable del servicio de prevención, el responsable de personal, el o los delegados de prevención y el Comité de seguridad y salud.
2. LA INVESTIGACIÓN DE ACCIDENTES. PROCEDIMIENTO DE INVESTIGACIÓN DE ACCIDENTES E INCIDENTES.
La LPRL en su art. 16.3 obliga al empresario a investigar los hechos que hayan producido un daño para la salud de los trabajadores, a fin de detectar las causas de estos hechos. De ello se podría deducir que la obligación legal del empresario se extiende a la investigación de todos aquellos accidentes laborales con consecuencias lesivas para las personas, lo cual, desde una perspectiva tanto preventiva como legal, es insuficiente.
Con criterios estrictamente preventivos, la investigación debe extenderse a todos los accidentes laborales que, independientemente de sus consecuencias, tengan un potencial lesivo para las personas, ya que se debe aceptar como premisa indiscutible que una vez se desencadena la secuencia que tiene como resultado el accidente, las consecuencias del mismo pueden ser, en muchas ocasiones, fruto del propio azar.
Desde un punto de vista legal, la investigación se ha de extender a todos los accidentes porque la LPRL obliga al empresario a garantizar la protección eficaz de sus trabajadores y ello conlleva forzosamente a identificar las causas que han posibilitado la materialización del incidente, en tanto en cuanto el incidente no es sino la manifestación de que una situación de riesgo no está suficientemente controlada. Reforzando lo anterior, el art. 12.3 de la LISOS considera infracción grave: “...no llevar a cabo una investigación en caso de producirse daños a la salud de los trabajadores o de tener indicios de que las medidas preventivas son insuficientes”.
La investigación de accidentes de trabajo es una técnica preventiva de carácter analítico que permite descubrir situaciones de riesgo que pudieran haber pasado inadvertidas, o haber sido mal interpretadas, en la evaluación de riesgos de la empresa y que han llegado a materializarse en un resultado no previsto.
La utilidad de la investigación de accidentes siempre está orientada a su prevención, pero según el nivel de actuación en la empresa al que lleguemos, su eficacia preventiva puede aumentar considerablemente.
La potencia preventiva de la información obtenida de un fallo en el sistema es muy elevada, y en ocasiones, realizar un aprovechamiento limitado de la investigación representa un despilfarro de información grave, máxime teniendo en cuenta que el origen de ella ha sido una pérdida de salud de un trabajador.
Se propone ir ampliado el aprovechamiento de la información de forma progresiva alcanzando los tres niveles de utilidad y eficacia preventiva creciente que se indican a continuación:
∙ Nivel de utilidad 1º: eficacia preventiva mínima
Trata de evitar la repetición del accidente, aporta información superficial y busca y controla las causas inmediatas.
∙ Nivel de utilidad 2º: eficacia preventiva ampliada
Trata de controlar los factores de riesgo, aporta información máxima disponible racionalmente y busca y controla las causas básicas.
∙ Nivel de utilidad 3º: eficacia preventiva globalizada
Trata de lograr un sistema de mejora continua, preocupándose por la gestión de la incertidumbre, el fomento de la participación, y utilizando la investigación de accidentes como un mecanismo de integración y coordinación con otras políticas.
La investigación de accidentes, en cuanto técnica de prevención, es el instrumento o herramienta para conocer no solo las circunstancias en que se producen lesiones a la salud de los trabajadores sino las causas que las han originado, lo que debe conducir de modo inexorable a la adopción de la medidas correctoras “ad hoc” y, de modo ejemplarizante, al control de los factores que pueden posibilitar otros accidentes o incidentes de similar naturaleza.
El procedimiento de investigación pasa por las siguientes fases:
1) Preparación:
Toda acción preventiva ha de estar perfectamente diseñada y planificada. Por ello, previamente al inicio de la investigación, es necesario obtener respuesta a dos preguntas: quién y cuándo.
Quién:
¿Quién debe llevar a cabo la investigación? Depende del tipo y estructura de la empresa. Podemos diferenciar una investigación de línea y una investigación especializada.
Investigación de línea
Es la que realiza el mando directo del trabajador. El mando conoce perfectamente el trabajo confiado al empleado accidentado, la forma en que debe hacerlo, las condiciones del agente que ha causado la lesión y las medidas correctoras que procede adoptar.
El mando directo debería iniciar en todo caso la investigación y recabar el asesoramiento y cooperación de especialistas en casos en que surjan dificultades en la identificación de las causas o en el diseño de las medidas a implantar.
Investigación especializada
La realiza el Técnico de Prevención, asesorado en su caso por especialistas técnicos de las diversas áreas y acompañado por el mando directo y otro personal de la línea relacionado con el caso.
Esta investigación se debe realizar en casos especiales o complejos entendiendo por tales, entre otros, algunos de los supuestos siguientes:
• Accidentes graves o mortales.
• Incidentes o accidentes leves de los que se deduzca una mayor potencialidad lesiva. • Todos aquellos casos en que lo solicite la línea.
• En los casos dudosos del informe de la línea.
• En supuestos repetitivos.
El ideal a conseguir sería que toda investigación fuera realizada por un grupo o equipo en el que estuvieran presentes el Técnico de Prevención, el Mando Directo y otro personal de línea relacionado con el caso y con el asesoramiento necesario de especialistas técnicos en la materia que se investigue.
Ante la imposibilidad material de alcanzar en muchos casos ese ideal de investigación y ante la necesidad técnica y obligatoriedad legal de investigar los accidentes, la línea debe identificar todas aquellas causas sobre las que se sepa y pueda actuar y cuyo control mediante la implantación de medidas correctoras garantice la “no repetición” del mismo accidente o similares y recabar la intervención de especialistas, sean propios o externos a la empresa, cuando la línea se muestre insuficiente o incapaz para identificar las causas del accidente o ejercer un control eficiente del riesgo.
Cuándo:
El proceso investigador se inicia en el momento mismo del accidente o incidente y se termina en la adopción de las medidas correctoras que procedan. Razones importantes justifican la necesidad de una investigación rápida y concienzuda:
- que no se repita otro accidente de similares características,
- que las condiciones materiales del suceso (accidente) no sufran transformación alguna antes de la investigación,
- que la incidencia desfavorable del accidente en la productividad se reduzca a los niveles mínimos posibles.
El investigador debe disponer de una Guía-Cuestionario que le indique el itinerario a seguir en su trabajo. La consignación de datos, su ordenación y posterior análisis ofrecerá el diagnóstico requerido.
2) Realización:
El investigador ya tiene los conocimientos necesarios sobre la metodología a seguir y sobre las características de las instalaciones, equipos y áreas de trabajo; por tanto, está en condiciones de dar comienzo a la investigación.
Debe ordenarse en cuatro etapas: determinación de lesiones y de pérdidas materiales, descripción del accidente, análisis de las causas y su evaluación, y medidas correctoras.
Primera etapa: determinación de las lesiones y de las pérdidas materiales
Producido el accidente o incidente, si hubiera lesiones físicas, el accidentado es atendido en los servicios de medicina laboral de la empresa o en los servicios concertados con la Seguridad Social o Mutua colaboradora.
La determinación de las lesiones debe ajustarse a la letra y al espíritu del dictamen o informe médico. Este debe contener como datos importantes la descripción de la lesión, parte del cuerpo lesionada, día y hora del primer tratamiento, si causa baja en el trabajo y días de incapacidad temporal.
La determinación de la pérdida económica producida como consecuencia de los desperfectos causados en las instalaciones, materias primas y productos semielaborados, tampoco puede faltar, por cuanto ello es un coste más del accidente.
Segunda etapa: descripción del accidente
En esta etapa se pone en escena el accidente a través de las aportaciones efectuadas por la entrevista al accidentado, entrevista a los testigos, observaciones “in situ”, croquis, gráficos y fotografías y por el resultado de las tomas de muestra y mediciones. El encargado se valdrá de los siguientes instrumentos o herramientas de gestión:
a) Entrevista al accidentado
Debe efectuarse en el mismo puesto de trabajo a base de interrogatorios orientados a la descripción exacta de las circunstancias del suceso. Interesa más la versión objetiva de los hechos que las consideraciones o valoraciones. El accidentado es el más cualificado testigo en la hipótesis de que pueda ofrecer suficiente información exenta de apreciaciones personales.
b) Entrevista a los testigos
Esta entrevista se efectúa individualmente, es decir, uno a uno, aunque en ocasiones es conveniente hacerla en grupo para percibir las discrepancias que puedan existir entre unos y otros. Como se ha dicho, interesa sobre todo la relación y secuencia de los hechos, obviando cualquier declaración en la que se desprenda algún sentimiento de culpa. Los testigos presenciales del accidente pueden ofrecer una información aséptica y objetiva de los antecedentes, del discurrir de los hechos, sus circunstancias y sus consecuencias.
c) Técnico especializado
En los accidentes mayores y en aquellos que se presentan con una gran complejidad conviene solicitar la colaboración de técnicos muy especializados, generalmente externos a la plantilla de la empresa. Es sabido que en ciertos tipos de siniestros, ocasionados por incendios, explosiones, emanaciones de gases, etc., existen muchas dificultades para determinar el agente generador de los mismos, siendo muy difícil la reconstrucción del evento, en cuanto que apenas quedan señales materiales, sólo consecuencias desastrosas. En estos casos, es cuando se requiere la intervención del técnico especializado aun cuando no sea prevencionista.
d) Observaciones “in situ”
La acumulación de datos debe completarse con las observaciones en el lugar de trabajo. Se trata de una reconstrucción del suceso. La situación de los elementos materiales y de los movimientos de los trabajadores, principalmente del accidentado, han de ser anotados. La observación se extiende a la fase del proceso productivo en que se produjo el accidente, a los productos o materias, a las instalaciones o parte de éstas y a los agentes que han causado las lesiones y/o pérdidas patrimoniales.
e) Croquis, gráficos y fotografías
El investigador se ayudará de croquis, gráficos y fotografías a fin de conservar en el tiempo y de forma plástica las circunstancias del suceso. Se trata de una representación fiel del momento posterior del accidente en el que quede fehacientemente plasmada la conjunción de los elementos materiales y de las acciones humanas.
f) Toma de muestras y mediciones
En ciertos accidentes y/o enfermedades profesionales es necesaria la toma de muestras de los elementos o sustancias que presumiblemente son sus causantes. Los resultados de las mediciones y análisis determinarán la incidencia de los agentes materiales, físicos o químicos en la generación de las lesiones.
La obtención de forma empírica de los datos, siguiendo la Guía-cuestionario, sirve de base a la descripción adecuada del accidente. Interesa ordenar todos los hechos y antecedentes, sus relaciones cronológicas y lógicas que permitan la reconstrucción del siniestro.
También hay que consignar otros datos, previa la correspondiente comprobación: ∙ Persona o personas accidentadas.
∙ Fecha del accidente.
∙ Lugar del accidente.
∙ Hora del día.
∙ Hora de trabajo.
∙ Día de la semana.
∙ Testigos del accidente.
∙ Aparato o agente material causante.
∙ Parte del agente material.
Tercera etapa: análisis de las causas
Es esta tercera etapa la más importante. En ella, el investigador se pregunta sobre el porqué de cada uno de sus antecedentes llegando a determinar las causas principales desencadenantes del accidente. Dichas causas son siempre múltiples y normalmente de distinta naturaleza, puesto que unas hacen referencia a las condiciones técnicas, otras al comportamiento humano y otras al sistema sociotécnico u organización. A este respecto, tienen importancia las condiciones materiales del trabajo, instalaciones, máquinas y equipos, las condiciones organizativas, métodos y procedimientos de trabajo, y las condiciones humanas como cualificación profesional, aptitudes y formación. Se trata de hacer un chequeo de todo este conglomerado de circunstancias.
Ello implica:
▪ Identificar las condiciones peligrosas.
▪ Identificar los actos inseguros.
▪ Identificar las causas inmediatas de las condiciones peligrosas. ▪ Identificar las causas inmediatas de los actos inseguros.
▪ Identificar los defectos de organización.
Entre las causas detectadas o identificadas unas serán inmediatas, otras básicas, unas serán primarias o del riesgo, otras secundarias o del suceso y otras terciarias o de las consecuencias. Es igual, lo importante es saber que en los accidentes se dan multiplicidad de causas que condicionan la especificidad del evento por lo que jamás podrá repetirse de idéntica manera.
Cuarta etapa: medidas correctoras
Analizados los factores clave de los accidentes se propondrán las soluciones técnicas factibles y que se estimen más efectivas. Si el accidente ha sido importante por las consecuencias que ha acarreado o las que hubieran podido pasar, se puede elaborar un informe para las partes afectadas en el que se propondrán las medidas más convenientes, justificando si fuera necesario su inversión económica.
Como norma general se propondrán medidas preventivas:
- que actúen sobre el agente material: sustituir por otro no peligroso, colocar protecciones, cambiar o adecuar equipos de trabajo, señalizar, etc.
- que actúen sobre el ambiente de trabajo: colocar protecciones colectivas, apantallar, aislar foco, mejorar ventilación, aumentar iluminación, acondicionar temperatura, etc.
- que actúen sobre la organización del trabajo: corregir procedimientos de trabajo, usar equipos de protección individual, separar actividades, permisos de trabajo, etc.
- que actúen sobre las condiciones individuales del accidentado/a: formación, información, motivación, adaptación de tareas, etc.
También pueden proponerse medidas de control:
- control periódico de las condiciones de trabajo: inspecciones periódicas y revisión de la evaluación de riesgos.
- control de la organización y de los métodos de trabajo.
- control del estado de salud de los trabajadores: vigilancia de la salud periódica.
3. METODOLOGÍA EN LA INVESTIGACIÓN DE ACCIDENTES. MÉTODO DEL ÁRBOL DE CAUSAS.
La LPRL exige la consecución de un objetivo: detectar las causas de los accidentes, pero no define ni concreta los medios a utilizar para alcanzar este objetivo. La investigación debe contemplar cinco etapas sucesivas: toma de datos, integración de los mismos, determinación de las causas, selección de las principales y ordenación de las mismas.
1) Toma de datos.
Se persigue en esta etapa reconstruir in situ la situación que existía cuando sobrevino el accidente, contemplando todos aquellos factores que directa o indirectamente intervinieron y posibilitaron su materialización, tanto del ámbito de las condiciones materiales y del entorno ambiental, como de los aspectos humanos y organizativos. Para recabar dichos datos hay que tener en cuenta los siguientes detalles:
∙ Evitar la búsqueda de responsabilidades: se buscan causas y no culpables. ∙ Aceptar solamente hechos probados concretos y objetivos, evitando interpretaciones, suposiciones o juicios de valor.
∙ Realizar la investigación lo más inmediatamente posible al suceso para garantizar que la fiabilidad de los datos recabados se ajustan a la situación existente en el momento del accidente.
∙ Obtener la información de forma individual para evitar influencias. ∙ Reconstruir el accidente in situ, ya que para un perfecto conocimiento de lo que ha ocurrido es importante conocer la disposición de los lugares y la organización del espacio de trabajo.
∙ Tener en cuenta todos los aspectos que hayan podido intervenir en el accidente, tanto las condiciones materiales, como las ambientales, organizativas y las que hacen referencia al comportamiento humano.
2) Integración de datos.
Se debe proceder al tratamiento y a la valoración global de la información obtenida para llegar a la comprensión del desarrollo de toda la secuencia del accidente. Es decir, obtener respuesta a la pregunta ¿qué sucedió?
3) Determinación de las causas.
En esta etapa se persigue el análisis de los hechos, con el fin de obtener las causas del accidente, como respuesta a la pregunta ¿por qué sucedió?
Se deben aplicar los siguientes criterios:
∙ Las causas deben ser siempre agentes, hechos o circunstancias realmente existentes en el acontecimiento y nunca las que se supone que podían haber existido.
∙ Sólo se deben aceptar como causas las deducidas de los hechos demostrados y nunca las apoyadas en meras suposiciones.
∙ Tener presente que rara vez un accidente se explica por una sola causa o unas pocas, más bien al contrario suelen ser consecuencia de varias causas concatenadas entre sí.
4) Selección de las causas principales.
Conviene seleccionar entre las causas obtenidas aquellas que tienen una participación decisiva en el accidente (causas principales). Para discernir si una causa es principal o no, podríamos apoyarnos en los siguientes criterios:
∙ Las causas principales deben ser causas sobre las que se pueda actuar para su eliminación, dentro del contexto de posibilidades sociológicas, tecnológicas y económicas.
∙ Las causas principales deben ser causas cuya individual eliminación evita la repetición del accidente o sus consecuencias, en todos o por lo menos en un porcentaje elevado de los casos.
5) Ordenación de las causas.
Una vez conocidas las causas y seleccionadas las principales, se deben elaborar propuestas encaminadas a evitar la repetición del accidente. La ordenación de las causas permitirá adoptar un orden de prioridades en el establecimiento de las acciones correctoras. Evidentemente, debe actuarse con prioridad sobre el grupo de causas principales, recordando que en teoría es suficiente la acción sobre una de ellas para evitar la repetición del accidente, si bien, para una mayor fiabilidad preventiva, se puede y se debe actuar sobre todas ellas.
Las causas primarias (origen del proceso causal) son debidas, generalmente, a errores de diseño o fallos de gestión y la importancia de actuar sobre ellas radica en que están en el origen de la mayoría de las situaciones anómalas que se producen; es decir, que son, individualmente, la causa de una tipología muy amplia de los accidentes que ocurren en la empresa. Actuar sobre ellas redundará en la eficacia y eficiencia preventiva.
MÉTODO DEL ÁRBOL DE CAUSAS (NTP 274).
La utilización del “método del árbol de causas”, que se apoya en una concepción pluricausal del accidente, es una herramienta de gran ayuda para todo aquél que precise y persiga profundizar en el análisis causal.
“El árbol de causas” es un procedimiento ascendente o inductivo; parte del accidente pero remonta hacia los disfuncionamientos que lo provocaron o que contribuyeron a provocarlo. La ventaja que presenta es que, mediante una secuencia lógica y sencilla, podemos llegar a profundizar en los hechos causantes del accidente más alejados de la lesión.
Es necesario organizar cronológicamente todos los hechos recogidos para representarlos gráficamente en lo que se denomina “árbol de causas del accidente”. Esta denominación del método se debe a que su representación semeja la estructura de un árbol donde el punto de arranque es la lesión y las ramas son los hechos que lo han originado.
Construcción del árbol de causas:
1) Existe un código gráfico para la identificación de variaciones o hechos permanentes y ocasionales.
Hecho ocasional Hecho permanente
2) La construcción se debe hacer de derecha a izquierda partiendo de la lesión. Hoy en día, y por comodidad en su representación, se suele hacer de arriba abajo partiendo de la lesión.
3) Se va remontando sistemáticamente hecho tras hecho, con la pregunta siguiente: ¿qué fue necesario para que el hecho se produjese?
4) Se detallan las relaciones entre los hechos, planteando las siguientes preguntas:
- Para que el hecho (X) aparezca, ¿ha sido necesario que se produzca el hecho (Y)? (o al revés: si el hecho (Y) no hubiera aparecido, ¿el hecho (X) se habría producido?).
- Para que el hecho (X) aparezca, ¿solo ha sido realmente necesario que el hecho (Y) se produzca?, ¿otros hechos han sido necesarios para que el hecho (X) se produzca?
Ante estas preguntas se pueden presentar las siguientes situaciones: Caso A:
El hecho (X) no se hubiera producido si el hecho (Y) no hubiera aparecido y no ha sido necesario otro hecho además de Y para que el hecho (X) se produzca.
(X) tiene un solo antecedente, (Y)
(X) e (Y) constituyen una cadena.
La relación entre los hechos (Y) y (X) es secuencial y gráficamente se representa así: (Y) (X)
Ejemplo:
LLUVIA SUELO MOJADO
Caso B:
El hecho (X) no se hubiera producido si el hecho (Y) no hubiera aparecido, pero el hecho (Y) solo no provocó el hecho (X).
Para que el hecho (X) se produzca, ha sido necesario que el hecho (Y) y el hecho (Z) se produzcan.
(X) tiene varios antecedentes: (Y), (Z).
(Y), (Z) forman una conjunción que produjo (X).
Si solamente el hecho (Y), o solamente el hecho (Z) se hubieran producido, el hecho (X) no habría ocurrido.
La relación entre los hechos (Y), (Z), (X) es de conjunción y se representa así: (Y)
(Z)(Z)
Ejemplo:
(X)
ATMÓSFERA INFLAMABLE
CONATO DE INCENDIO
FOCO DE IGNICIÓN
Caso C:
Varios hechos (X1), (X2)... no se hubieran producido si el hecho (Y) no se hubiera producido.
Para que el hecho (X1) se produzca, es necesario que el hecho (Y) se produzca y para que el hecho (X2) se produzca, es necesario que el hecho (Y) se produzca.
La producción del único y mismo hecho (Y) produjo varios hechos (X1), (X2); éstos tienen un único antecedente, (Y); existe, por tanto, una disyunción.
Ni el hecho (X1) ni el hecho (X2) se hubieran producido si el hecho (Y) no hubiera ocurrido.
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La relación entre el hecho (Y) y los hechos (X1) y (X2) es de disyunción y se representa así:
(X1)
(Y)
(X2)
Ejemplo:
DISPARO INTEMPESTIVO
DEFECTO ACCIDENTAL
EN EL CIRCUITO DE
LA MÁQUINA
ATRAPAMIENTO MANUAL
Caso D:
Si constatamos que un hecho (X) se hubiera producido aunque no se hubiera producido otro hecho (Y).
(X) e (Y) son dos hechos independientes.
No existe ninguna relación entre el hecho (X) y el hecho (Y)
Ejemplo:
(X) RUEDAS LISAS
(Y) HIELO
4. TRATAMIENTO DE LOS ACCIDENTES.
4.1. Métodos estadísticos.
Como índices estadísticos de siniestralidad más utilizados podemos mencionar los siguientes:
ÍNDICE DE FRECUENCIA
(Nº total accidentes / Nº total horas-hombre trabajadas) x 106
ÍNDICE DE GRAVEDAD
(Nº jornadas perdidas / Nº total horas-hombre trabajadas) x 103
ÍNDICE DE INCIDENCIA
(Nº total accidentes con baja / Nº medio trabajadores expuestos al riesgo) x 103
Dependiendo del tamaño del grupo de muestreo se puede obtener este índice multiplicando por 105 en lugar de por 103.
ÍNDICE DE DURACIÓN MEDIA
Nº jornadas perdidas / Nº accidentes con baja
4.2. Aplicaciones informáticas.
En la página del INSST (Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo) se desarrollan una serie de herramientas para la prevención de riesgos laborales. Se trata de unas herramientas prácticas destinadas a facilitar la labor de las empresas a la hora de evaluar, estudiar, aplicar medidas adecuadas, etc., que solucionen o mejoren las condiciones de trabajo.
Dentro de estas herramientas encontramos los calculadores de prevención, que nos permiten realizar el control estadístico de los accidentes de trabajo.
5. LOS COSTES DEL ACCIDENTE. MÉTODOS DE CÁLCULO.
El conocimiento del coste de los accidentes es muy estimable para evaluar con criterios empresariales las medidas de prevención que deben ponerse en práctica.
Muchos autores, como Heinrich, Simonds, Grimaldi, Bird y otros ya históricos, han puesto de manifiesto lo elevado del coste económico de los accidentes de trabajo a raíz de los estudios en empresas. Por ello, las empresas deberían tener claro que la planificación de las distintas actividades preventivas destinadas a eliminar o reducir los riesgos va a suponer una rentable inversión, tanto desde el punto de vista humano como económico.
Las consecuencias de un accidente de trabajo se manifiestan en diferentes aspectos: ∙ En relación al trabajador, supone:
- Coste humano para el trabajador accidentado, constituido fundamentalmente por las consecuencias de la pérdida de salud: el dolor y el sufrimiento físico y psíquico que produce la lesión, y los tratamientos médicos necesarios para mejorarla.
- Coste económico que supone el accidente para el trabajador. Para éste, su salario constituye habitualmente la fuente principal o única de ingresos. El accidente supone una pérdida parcial o total de ingresos durante un tiempo que puede ser el que transcurra hasta la curación o el resto de su vida si la lesión ocasiona incapacidades permanentes.
- Problemas en el entorno familiar como resultado del coste económico y humano que produce el accidente.
∙ En relación a la empresa, el accidente de trabajo supone:
- Coste humano:
o Pérdida de recursos humanos que se produce cuando el trabajador es apartado del proceso productivo a causa del accidente, bien temporalmente o definitivamente. Los conocimientos y la experiencia de un trabajador, en parte, pueden ser sustituidos por la empresa, pero en parte están ligados a las propias características del trabajador.
o Problemas para el equipo humano de la empresa, entre ellos, cabe destacar los procesos y condenas judiciales a que son sometidas aquellas personas a las que la justicia considera responsables del accidente.
o Presiones sociales de cara a la sociedad y psicológicas que produce el accidente.
- Coste económico:
o Los costes que se contabilizan con facilidad, como primas de seguros, los salarios, las indemnizaciones,...
o Los costes ocultos, como los tiempos perdidos por los compañeros y los mandos, los primeros auxilios, los daños materiales a instalaciones y equipos, los procesos y condenas judiciales, las sanciones administrativas, los conflictos laborales, la pérdida de imagen y de mercado, etc.
∙ Para la sociedad:
o Las pérdidas económicas para la sociedad ligadas a los accidentes de trabajo son cuantiosas, puesto que los ciudadanos en su conjunto son los que soportan en último extremo los costes de los accidentes de trabajo, ya que suponen transferencia de bienes sociales que podrían tener otras aplicaciones y disminución de su capital humano.
Las consideraciones técnicas de las pérdidas económicas causadas por los accidentes suelen simplificarse, clasificándolas en dos grupos de acuerdo con su forma administrativamente contable:
∙ Costes directos
∙ Costes indirectos
A) Costes directos:
Se incluyen en este grupo todos los gastos que por aseguramiento u otras circunstancias sean asignables a la salud laboral. Han de considerarse:
- Salarios abonados al accidentado por tiempo improductivo (normalmente, son los correspondientes al día que se produce el accidente).
- Los gastos de las pólizas de seguro de accidentes y enfermedades profesionales.
- Las indemnizaciones no aseguradas, si las hubiere.
- Los gastos de índole sanitaria no asegurados como: personal médico, material sanitario, hospitalizaciones, transporte.
- El importe de sanciones o recargo por falta de medidas de prevención. - Pérdida de productividad debido a la inactividad de la maquinaria o puestos afectados.
- Otros costes: coste de selección y formación del sustituto, pérdidas por el importe proporcional de los gastos generales de la empresa (luz, alquileres, amortizaciones, impuestos, etc.), dificultades de contratación y sustitución de los lesionados, malas relaciones ente trabajadores y mandos (con su incidencia productiva y comercial), mala imagen de la empresa.
B) Costes indirectos:
Abarcan todos los costes que no queden expresamente anotados en la contabilidad empresarial como achacables a los accidentes, pero que inciden negativamente en ella; por ejemplo:
- Pérdidas de tiempo por otros operarios que no sufrieron lesión (ayudas, comentarios,...).
- Pérdidas productivas al disminuir el rendimiento del sustituto.
- Coste de la investigación del accidente.
- Pérdidas de mercado.
- Pérdidas de equipamiento.
- Pérdidas materiales.
- Pérdidas de tipo comercial si no se han podido atender pedidos a causa del siniestro o se han entregado en malas condiciones.
El cálculo preciso de los costes indirectos es realmente difícil. Podrá llegarse a conseguir una gran aproximación, pero jamás al valor exacto. Sin embargo, su importancia es enorme en el cálculo del coste de la siniestralidad, dado que los estudios realizados lo sitúan muy por encima del valor del coste directo.
MÉTODOS DE CÁLCULO
Es indudable la gran repercusión de los accidentes de trabajo en la economía de las empresas. El primer estudio relevante sobre el coste económico de los accidentes de trabajo fue efectuado por H. W. Heinrich. Otros estudiosos le siguieron en el intento proyectando medios de cálculo; Procedimientos que han demostrado ser muy limitados en cuanto a la exactitud de sus resultados y en cuanto a su contenido, siendo este último, en general, escaso e incorrecto. Tal vez sea ése el motivo por el cual han surgido tantos métodos que pretenden solucionar el problema, lo que puede tomarse como prueba de que ninguno de ellos es lo suficientemente eficaz.
En cualquier caso, los que aquí se exponen, si se desean emplear, es aconsejable que se acomoden a las peculiaridades de cada empresa.
La dificultad para calcular el coste de los accidentes, implica, si se tiene intención de llegar a su conocimiento, la implantación de un sistema de control dentro de la empresa, de cuya eficacia dependerá la fiabilidad del resultado.
5.1. Método de Heinrich.
Este método sencillo fue elaborado y desarrollado por H.W. Heinrich en 1927. El método de cálculo se basa en clasificar los costes de los accidentes en dos tipos fundamentales, los costes directos y los costes indirectos, base para el cálculo del coste total.
Las investigaciones que realizó el autor y que posteriormente se han actualizado, se centraron en un número adecuado de pequeñas y medianas empresas que, por su tipo de actividades y condiciones de seguridad existentes, presentaban un número elevado de accidentes de trabajo.
Dichas investigaciones obtuvieron como resultado que el promedio de los costes indirectos de los accidentes es aproximadamente cuatro veces superior a los costes directos: Ci = 4Cd
Esta idea será recogida por muchos de sus posteriores seguidores.
Dentro de los costes directos se incluyen todos aquellos gastos que por aseguramiento u otras circunstancias sean asignables a la salud laboral. Es decir, se trata de costes que es posible conocer, mientras que los indirectos no. El coste total del accidente lógicamente será la suma de los costes directos e indirectos.
Ct = Cd + Ci
Siendo:
Ct = Coste total
Cd = Costes directos
Ci = Costes indirectos
Como: Ci = 4Cd
Resulta: Ct = Cd + Ci = Cd + 4Cd
Luego:
Ct = 5Cd
El coste total del accidente de trabajo se puede estimar en cinco veces los costes directos del mismo.
Al cuadro de costes de Heinrich deberíamos añadir hoy valores relacionados con la RSC y con la reputación de la compañía tanto para con la sociedad como con sus propios empleados, entre otros costes indirectos, y en España también tendría cabida como coste directo el ocasionado por el recargo de prestaciones.
Actualmente se reconoce el valor del estudio, por ser pionero y por hacerlo aplicando un procedimiento racional, habiendo servido ya desde aquellos años, de medio de alerta sobre la importancia del coste que los accidentes representan para la empresa.
Es un método estimativo que nos ofrece rápidamente una visión muy general de lo que pueden estar costando los accidentes para las empresas.
5.2. Método de Simonds o de los costes promedio.
En el intento de encontrar un sistema de cálculo representativo del coste empresarial de los accidentes laborales, en 1954 Rollin H. Simonds publicaba su método, que se basa en considerar el coste total de los accidentes como la suma de los costes asegurados y no asegurados (semejante pero no igual al concepto de costes directos e indirectos), presentando unos criterios para el cálculo de los costes no asegurados que permitan posteriormente el cálculo de los costes promedio.
El coste total es la suma de ambos:
Ct = Ca + Cna
Ca es fácil de determinar, sin embargo, para Cna se han de tener en cuenta las siguientes reglas:
1. Los accidentes se han de clasificar en determinados tipos: A1, A2, A3, A4, etc. 2. La empresa debe llevar una estadística del número de veces que se produce cada clase de accidente.
3. Se ha de calcular el coste medio no asegurable de cada accidente de categoría “A” que ocurre, expresado en Cp1, Cp2, Cp3, Cp4, etc.
Se ha de calcular el coste medio de los accidentes para cada tipo de ellos.
El coste total es:
Ct = Ca + (∑ Cpn*An) + Cc
Siendo:
Ct: el coste total de los accidentes.
Ca: el coste asegurado.
Cpn: el coste promedio de cada clase de accidente.
An: el número de accidentes de cada clase.
Cc: incluye las pérdidas de carácter catastrófico (explosiones, incendios, etc.), los accidentes mortales o los que originan grandes pérdidas.
Simonds señaló cuatro clases de accidentes, de acuerdo con la calificación de las lesiones y con los daños materiales:
- Clase 1: Incapacidades parciales, temporales, permanentes, totales.
- Clase 2: Accidentes con tratamiento médico que exigen la atención sanitaria fuera de la fábrica.
- Clase 3: Accidentes que requieren sólo atenciones sanitarias de primeros auxilios en el botiquín de la empresa y que causan unos daños materiales superiores a los 20 dólares, o la pérdida de ocho o más horas de trabajo.
- Clase 4: accidente sin lesión que causa daños graves a la propiedad.
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